Estar Guars

0

Con estas palabras que representan el sonido castellanizado de las originales en inglés, el tío del actor Oscar Hernandez (Oscar Isaac) mandó a imprimir decenas de playeras para enviarlas a su sobrino, en ocasión de la filmación de la tercera trilogía de la globalizada película Star Wars. La sensación causada, lejos de pasar desapercibida, generó la simpatía del director J.J. Abrams para con uno de sus actores estrella que además tenía origen latino. Se repartieron camisetas para todos y el tío fue invitado a la filmación como actor de reparto en alguna estrella lejana. Este hecho que ocurrió hace poco menos de un año, ya anunciaba la dimensión galáctica de fortuna y de penetración que implicaría, como fenómeno mediático y de negocio esta tercera trilogía que escenifica la lucha entre el bien y el mal.

Como ya se sabe, el dinero y los subproductos alrededor de la promoción de la película han abarcado casi cualquier artículo de consumo popular en distintos ámbitos de la vida. Incluso está calculado como parte del gran paquete de negocio, anunciar y difundir el tamaño del negocio y sus insuperables regalías. La lista es interminable como el universo; calcetines, vasos, aplicaciones para celulares, toallas, pastas dentales, juguetes, legos, y un largo etcétera que incluye este fin de año cuasi cualquier artilugio al que le es impreso el logo promocional de la película.

El negocio galáctico de la Guerra de las Estrellas es más que una danza de millones de dólares circulantes por el mundo, supone un acabado fenómeno de transnacionalización de la cultura popular, con un efecto claro de uniformización de los patrones culturales. La fuerza se despertó en todos los rincones del planeta, alcanzando a infantes, adolescentes y adultos casi por igual.  El éxito de la penetración está relacionado con dos factores: la extensión en el tiempo de tres trilogías que ya influyeron en casi tres generaciones, y que han sido pringadas con las sutiles historias de los personajes que incluyen humanos, robots y formas de vida de otros planetas. Y el segundo factor es una historia simple pero maniquea: el bien contra el mal. Hasta la campaña de Evo Morales para cambiar la Constitución de Bolivia que le permita la reelección, ha incluido la iconografía de la película, evocando a un Evo que empuña la espada laser para combatir a sus opositores en el lado oscuro, representados por el expresidente Gonzalo Sánchez de Lozada y el exministro Carlos Sánchez.

La Guerra de las Estrellas como fenómeno de masas, es de esos productos de consumo popular que se volvió marca universal. Pero además el mercado se encargó de refuncionalizar este producto para devolverlo como elemento que escenificaba o al menos forma parte, de la campaña de alienación global a partir de la cual se promueve una lectura política de la realidad. No es solo la sutil historia del bien contra el mal, es quiénes representan cada bando y sus motivaciones sociales o políticas. En este sentido le viene muy conveniente el género asignado por la crítica de cine a esta obra, que la clasifica como ópera espacial, seguramente una tragedia sobre la realidad.

Transcurrían las postrimerías de los años setenta del siglo pasado, sin haber cumplido la primera década de vida fui testigo de la primera película de la primera trilogía en la sala del modesto cine Colón, a una cuadra de mi casa. La sala nos envolvía a todos en una oscuridad que fusionaba el espacio sideral de la pantalla y la sala misma, produciendo un efecto que hacía que todos estuviéramos volando entre las estrellas. Aún faltaban muchos años para que cayera el Muro, pero ya se preparaba en los más sofisticados laboratorios militares de E. U. el proyecto de nombre La Guerra de las Galaxias, hecho que para algunos significó el factor persuasor definitivo para que se diera por concluida, la carrera entre el imperio de Occidente y el de Oriente.

La tercera trilogía está recreada en tiempo directamente posterior a la primera (tres décadas hacia el futuro), los héroes de la fuerza iluminada están dispersos y el desafío de la “resistencia” es favorecer un buen esquema de alianzas entre distintos miembros de la Galaxia para desplegar su brazo militar de un nuevo orden que combata a la Primera Orden, un grupo despiadado sin fronteras que se deriva del antiguo imperio. ¿Es la realidad influenciada por la fantasía o al revés?

Mientras se esperaba el ansiado estreno la VII película, a un enfermo terminal de cáncer se le concede su último deseo: observar la película de forma privada previo al estreno mundial, y se lleva en sus últimos pensamientos antes que su cuerpo se extinga una realidad en la que el bien triunfa sobre el mal.

Share.

About Author

Julio Donis

Guatemalteco, nací en Xela en la primavera del 68´y desde los cuatro años me llevaron a la capital. El consumismo es la principal actividad del ser humano moderno, y es la que nos llevará a la extinción como especie. Propongo romper lo establecido, no conformarse con las respuestas porque son mejores las preguntas. La realidad impone buscar las raíces de todo, hay que radicalizarnos. Soy sociólogo de formación y mi experiencia profesional ha sido en programas de fortalecimiento y reforma a la institucionalidad del sistema de partidos políticos, del sistema electoral y del sistema parlamentario. Me expulsaron del único periódico vespertino que existe por escribir contra corriente, y ahora escribo en El Salmón.

Leave A Reply