¿Esto apenas empieza, o ya se terminó?

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Ya pasó más de una semana de las elecciones generales y aún no he podido sacudir de mi cuerpo el sentimiento de fracaso. El día del Paro Nacional, ese que pensé que no llegaría pero al final sí, sentía un calor especial en mi pecho con cada paso que daba. Salí con varios amigos de la Landívar hacia la plaza central. Aún me cuesta creer lo que vi ese día afuera del portón de la Universidad en la que estudié y en la que constantemente me topé con la apatía política de muchos compañeros, profesores y autoridades académicas. Vi cientos de personas reunidas con pancartas, mantas, pitos y vuvuzelas, listas para marchar hacia la plaza para unirse a la Universidad de San Carlos y a la Asamblea Social y Popular. Esa marcha que salió de la Landívar, que luego se juntó con los estudiantes de la UVG, pasó por el Colegio Americano y luego siguió por el Boulevard Vista Hermosa, jamás la hubiera imaginado ver. Al llegar a la Plaza y verla a reventar, me sentí feliz. Realmente feliz, como muy pocas veces –si es que alguna– me había sentido este año.

Olvidé que la felicidad, la mayoría de las veces, no es más que ingenuidad. Como ese beso del amor imposible, que mientras los labios permanecen juntos se olvida toda la complejidad y se está feliz, pero una vez se alejan y la sensación se va, el peso cae de nuevo como una losa muy difícil de levantar. Mientras se siente esa felicidad todo lo demás, aunque se intuya o se sepa, se ignora, se oculta o incluso se olvida. La felicidad que sentí en la plaza me hizo olvidar por un momento eso que desde hace mucho sé: una gran e importante parte de la población guatemalteca es conservadora, racista, militarista y patriarcal. Para decirlo más fácil, imploran fascismo. Esa población fue la que se indignó por el robo a las arcas del Estado, porque otros fascistas como ellos y a quienes les habían dado su voto, les quisieron ver la cara. Y es esta misma población la que ahora votó por Jimmy Morales, porque es quien encarna los valores que ellos respetan.

Fui ingenua cuando el miércoles antes de las elecciones dije en un conversatorio que esperaba que el abstencionismo fuera alto. No lo fue, en realidad el porcentaje en relación a las elecciones pasadas se redujo. La democracia del miedo funcionó mejor que nunca ahora. Aquellos que no imploran fascismo se vieron divididos y en vez de que aumentara el abstencionismo para deslegitimar más el resultado de las elecciones, muchos decidieron votar estratégicamente o anular. No me estoy parando en una plataforma moral para echarles la culpa, sino que me llamó la atención escucharlos sintiéndose sucios luego de haber ido votar por “el menos peor”. Para ellos las elecciones no representaron una absolución sino más bien un trámite obligado.

Y ahora, con este sentimiento de fracaso que dejó la ingenuidad al marcharse, me cuesta creer que Guatemala en realidad haya cambiado. Más bien lo veo como la viñeta de Vicente Chapero de la semana pasada: “Guate cambió para no cambiar”. Fue solo un reacomodo de los mismos grupos de poder y por eso en realidad no importaba tanto quiénes fueran electos, porque aunque diferentes en la formas, de fondo son todos iguales, porque el sistema electoral actual no da cabida a la disidencia.

Pero tal vez no todo esté perdido. Los estudiantes de #USACEsPueblo acaban de sacar un boletín acerca de la necesidad de democratizar y transparentar la AEU. Este boletín me recobró un poco la esperanza y me recordó que el cambio no necesariamente viene de grandes trasformaciones en las instituciones estatales, sino de cambios en los espacios cotidianos. Tal vez ahí es donde las cosas ya están cambiando.
Eso me alegra y creo estar segura que esta vez no es ingenuidad.

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About Author

Andrea Tock

Curiosa, preguntona, torpe y ridícula. Estudié Ciencias Políticas y trabajo en investigación social. Disfruto comer, ver fútbol, escuchar música y hacer el amor, entre otras cosas. Me gusta el azul. Escribo para dejar registro.

10 comentarios

  1. Anhelar el beso del príncipe azul, la tiene dormida o soñando con que el amor se hace.
    Que chafas y curas no vivan en democracia, no implica que nos quieran hacer a su imagen y semejanza. Los 78 municipios violentos, saben del contubernio militar con el opio de que toda autoridad viene de dios y que con el voto secreto lo ayudan. Los ¨humanistas¨ no ven la antidemocrática ley electoral, ni la insatisfacción humana de los que no votaron por el alcalde ganador por minorías, ni por el diputado de la mara por planilla.
    Un clavo saca otro clavo… un payaso sacó a otro payaso. Votar por milicos, votar por un títere de militares; sería la prueba de nuestra degradante realidad. La generala es una miserable alternativa, de la que si nos comportamos como Colom, nos meterá entre sus naguas.
    La AEU se atreve a decir que luchamos con ellos. Oliverio se ha de estar revolcando en la tumba por tanto cobarde.

  2. En un país de más de 16 millones, que vayan a votar menos de la mitad (poco más de 7 millones de personas empadronadas que asistieron según las diferentes prensas y medios), el abstencionismo es altísimo. Es necesario darse cuenta que esto no solo no es representativo, sino que es ilegítimo, el sistema no funciona.

  3. creer que usacespueblo hara transformaciones es ver y creer que ellos solucionaran las cosasen su creación algunos participamos despues redujeron el número de personas y despues pactaron con el rector y lo defienden y hablar de democratizar cuando dentro de propio colectivo no aceptaron propuestas que democratizaran esa agrupación y no son mas de 10 eso es contrario

    • Andrea Tock

      No conozco de cerca el movimiento, ni siquiera soy san carlista, pero aprecio mucho el boletín que sacaron y la intención de limpiar al AEU. Les doy, al menos, el beneficio de la duda.

  4. Si hubiera quedado Miguel Ángel Sandoval o José Ángel López seguramente para ANDREA TOCK si hubiera cambiado Guatemala *sarcasmo*. Tu argumento se basa en un capricho, si no estas de acuerdo con la ideología de los que quedaron eso es solo asunto tuyo.

    • Andrea Tock

      Mi posición es de rechazo total a todos los partidos políticos actuales, incluso los que se dicen de izquierda, quienes a mi parecer le han restado fuerzas al movimiento social debido a prácticas anacrónicas que urgen ser superadas.

      Por cierto, cuando se explica el sarcasmo deja de ser tal. 😉

  5. Bien Andrea por colocar una duda más que razonable. Lo de si empezó o terminó es parte del dilema, y de la dinámica social, política y cultural. Para unos/as ha empezado algo, tomar conciencia por ejemplo. Y cuando eso sucede no puedes ser la misma jamás. Para otros/as puede ser que no ha empezado nada, y para otras/os como dices fue un momento de catarsis y nada más. Los cambios se van gestando así ni excesivo triunfalismo que te ciega, ni pesimismo que paraliza.

  6. Respetada Andrea:

    Te he leído un par de veces, y me gusta encontrar esa fuerza de tus ideas para explicar lo que llama tu atención y de argumentar tus inquietudes intelectuales. Pero en está ocasión, en mi opinión, desnudaste tu extracción de clase (como dijeran los marxistas).

    El fracaso puede ser un sentimiento pasajero y hasta razonable cuando se pone demasiada esperanza en algo, pero si se mantiene es porque simplemente no se entiende la realidad. Por lo demás, es un texto pesimista, que muestra la falta de entendimiento sobre la acción social, sobre las razones de porque la gente se rebela su inconformidad. ¿Qué esperabas? ¿Una revolución que impusiera el socialismo del siglo xxi? ¿O que rodaran cabezas y la gente tomara el palacio? Además, de la ingenuidad política hay mucha comodidad de quién no conoce la realidad del país y mucho menos la entiende para lograr explicar una porción de ésta. Por lo demás en tus palabras hay mucho estereotipo y e ideas poco reflexionadas sobre lo que “crees” que es el fascismo. En el fondo no hay mucha diferencia entre quienes criticas por fascistas y tu opinión descalificadora y generalizadora. Animó, que la realidad está ahi, y no está complicado entenderla y explicarla.

  7. Andrea esto apenas empieza por muy pequeños que sean los cambios si los hay. Cuando manifestamos que a nadie le tocaba es por que ninguno tiene las condiciones para dirigir a GUATEMALA a un mejor Puerto. Te invito a que te sigas manifestando sin importar los comentarios negativos. E igual te invito a que te acerques los sábados a la plaza, algunos llevamos 22 semanas de seguir pidiendo cambios.

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