Estudiar de cuatro de la mañana a ocho de la noche

4

¿Qué clase de educación estamos dando a nuestros hijos? “Excelente, porque el colegio al que van sale entre los mejor evaluados por el Ministerio de Educación y además es de los más caros del país, si hasta bono hay que pagar cada año y casi todos los alumnos van con guardaespaldas y en buenos carros. Si vieran qué carrazos hay en la fila de entrada y salida”. Así se resume la evaluación que muchos padres, entres quienes pagan educación privada, hacen para escoger en qué institución inscribirán a sus hijos.

Nada de malo hay en gastar mucho o poco dinero en educación, si se tiene la posibilidad es válido. Pero sería bueno que los padres evaluaran si el sistema actual es el mejor o si otras opciones son posibles.

Sin entrar a considerar el aspecto académico, porque nada hay más relativo, pues es innegable que lo que se paga por educación no siempre garantiza que el alumno salga mejor preparado. El punto a señalar es la travesía de llegar y regresar del centro de estudios, y algunos puntos que usualmente no entran en consideración al momento de escoger.

Padres e hijos se levantan a las 04:00 horas, algunos incluso antes, los más afortunados quizá a las 05:00. Salen de su casa a enfrentar largas filas de carros y luchan para llegar cuanto antes a su centro de estudio. Logran adelantarse al tráfico y se estacionan en las afueras del colegio, a esperar unos 45 minutos a que abran. Los niños aprovechan para dormir un rato y así entrar con muchas a ganas a las aulas y aprovechar el lapso antes de que empiecen las clases para mal desayunar.

Los maestros también tuvieron que realizar la travesía para llegar a su trabajo y no debe ser alentador encontrarse con un grupo de niños todavía medio dormidos. Sacar lo mejor de ellos debe ser complicado.

El pensum de estudios exige que se cumpla con un amplio contenido educativo, todo para bien de los alumnos. El día en el colegio se distribuye en períodos destinados a cubrir todo el programa y lo que no se puede se deja de tarea. Las clases terminan usualmente a las 14:00 horas, pero el trabajo sigue al llegar a casa. La jornada escolar se extiende, entonces, desde las 04:00 hasta las 18:00 o 20:00 horas.

Al final se tiene a niños adormitados, mal desayunados, comiendo refacciones de bajo contenido nutritivo –chucherías y panes con algo–, almorzando a deshoras, sin tiempo para recreación; lo que deviene en mal humor y rebeldía, porque lo de ellos es puro estudio, sin contar que las tareas también constituyen trabajo para los padres. Esa no puede ser una vida sana, ni física ni mentalmente.

Y ahí están los maestros tratando de formar niños que desarrollen pensamiento uniforme, sin tener en cuenta las circunstancias, y llaman a los padres al primer desorden: “Es que su hijo se queda dormido en clase”, “Viera que no pone atención y siempre dice que está cansado, sería bueno que lo lleve al doctor para que le recete algunas vitaminas”, “Hoy lo dejamos sin recreo porque le dijo ‘tonto’ a otro compañerito”. Si las faltas son mayores envían a los niños con el psicólogo o los suspenden, o recomiendan a los padres que mejor los cambien de establecimiento.

¿Qué tanto vale la pena la travesía por la educación? Sería mejor empezar por evaluar si es necesario tanto desgaste para llegar a los centros educativos. ¿Qué tanto puede aprovechar una larga jornada escolar un niño cansado? Es posible que unas cuantas horas diarias de distracción sean el mejor incentivo para conseguir captar la atención del educando. ¿Cuál es el beneficio real de las tareas?

Es urgente analizar si tan extendida jornada escolar hace bien a nuestros niños. Luego ya se podrá evaluar si el contenido académico es el mejor.

Share.

About Author

Fernando Ramos

Me he ganado la vida desempeñando la prosaica profesión de la contabilidad y la auditoría; sí, soy de esos tipos cuadrados a quienes todo mundo teme, porque encuentran descuadres y faltantes. Pero también escribo poesía, y otras cosas por ahí; de eso trata este espacio, de las cuentas que hago con las palabras.

4 comentarios

  1. Francisco Ixtamalic on

    Fernando, buen artículo.

    Comparto tu opinión de que en Guatemala, la mayor parte de la población cree que “todo lo caro es mejor”.

    Tal como lo pusiste, la mayoría de colegios termina su jornada laboral a las 14:00, no porque den más clases, sino porque de otra forma no tienen justificación para pagarle el salario minimo a los maestros. Los colegios que trabajan en jornadas más cortas, normalmente contratan a su personal por servicios profesionales y no les dan todas las prestaciones de ley.

    La solución más práctica para aprovechar las jornadas extendidas, sería tener un tiempo para las asignaturas academicas, y un tiempo para talleres psicomotrices y ya no dejar tarea extra para la casa.

    • Fernando Ramos
      Fernando Ramos on

      Se ganaría mucho solo con el hecho de no dejar tareas para la casa. Que los niños lleguen a casa a descansar y a jugar un rato.

  2. Los niños del area urbana como del area rural vive cada dia un drama para llegar a sus establecimiento y luego para sobrevivir en ellos. Cada uno de ellos recorre o una selva de concreto o una selva real las dos igual de peligrosas.

  3. Lic. Hector Castillo on

    Tengo 20 años de trabajar como tutor educativo y puedo decirle
    que los chicos con educacion en casa y otras actividades de apoyo,
    tienen las mismas posibilidades de oportunidades que otros,son felices
    y hacen sus actividades con mucho amor.
    Yo creo,que los chicos deben dormir lo necesario,tener actividades libres,
    ver tele,jugar,es un derecho que todos tienen.

Leave A Reply