Follow the money

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No hace falta ser Sherlock Holmes para saber que la motivación principal de casi todo crimen es el dinero. Por dinero matan. Por dinero roban. Por dinero secuestran. Por dinero extorsionan. No solo los crímenes ordinarios tienen esa motivación, también por dinero se evade impuestos, se aprueban leyes, se otorgan licencias ilegales, se adjudican contratos y un largo etcétera de crímenes de cuello blanco cometidos por todo tipo de gente bien y no tan bien.

Cuando cualquier vecino de cualquier pueblo puede dar fe de que la bonanza económica del alcalde empezó con su llegada al puesto es fácil concluir que seguirle la pista al dinero es todo lo que se necesita hacer para perseguir penalmente a los corruptos. Pero no es tan sencilla la cosa. De la conquista a la “liberación” pasando por la reforma liberal la historia de las fortunas mal habidas es la historia de Guatemala y la de nuestra tolerancia atávica a la corrupción.

Los amasadores de fortunas poco ortodoxas saben muy bien que por muy sucio que sea el dinero, tarde o temprano este se limpia. Sus nietos, educados, elegantes y refinados no se enterarán o no querrán enterarse porque el ser humano está genéticamente predispuesto a no escudriñar lo que no necesita ser escudriñado. De ahí que el tiempo y la memoria corta sean las mejores lavadoras de dinero que la historia ha conocido.

Ante lo profundamente enraizado de la cultura de tolerancia a la corrupción, queda claro entonces que seguirle la pista al dinero no es suficiente, es necesario también cambiar de mentalidad, deshacernos de la tolerancia atávica a las fortunas mal habidas, un enemigo bastante más poderoso que la dificultad de ubicar inmuebles en los catastros o cuentas en Panamá.

Las investigaciones de los casos “la línea” e IGSS han demostrado que cuando hay gente proba a cargo es relativamente fácil llegar al fondo de crímenes cuya motivación principal es el dinero. Pero si la rapacidad y la ostentación son difíciles de ignorar también lo es el hecho de que delincuentes de toda condición social han podido hacer alarde de su riqueza mal habida con total impunidad por siglos.

Afortunadamente, todo apunta a que por fin estamos aprendiendo que el sistema actual es insostenible. Estamos a punto de lograr cambios históricos sino por la fuerza de las ideas por la imperatividad de la supervivencia. Nos estamos cambiando el chip. Si logramos cambiar de mentalidad, “follow the money” o cualquier otra mantra que se nos ponga enfrente será lo más fácil del mundo.

@ajbarriosm

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Abraham Barrios

Estudiante empedernido de la naturaleza humana y amante de las causas perdidas. Aparte de eso, muy difícil de etiquetar.

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