Fuego estatal: Hogar infantil la Asunción, 2017 – Embajada de España, 1980

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Cuando se pregunta hacia dónde va Guatemala – o la región en general – se piensa en términos de una escalada de inhumanidades. De seguir así, la catástrofe pasará. Cada nueva muerte por extorsión, narcotráfico, “violencia común” es presentada en medios como datos acumulativos sin ningún horizonte. Se utiliza la designación del “Estado fallido” para referir y englobar la desnutrición en Huehuetenango, el racismo contra el pluralismo jurídico, el robo en seguridad social. Todo este ir hacia adelante comparte en común con el status dominante una perspectiva – involuntaria si se quiere – del olvido. La catástrofe, la barbarie, la gran muerte ya pasó y sigue pasando en Guatemala y tiene como año síntesis la campaña militar del Estado de noviembre 1981 a octubre 1982.

El ’82 engloba el punto de partida para todo análisis político y denuncia en este país. Corresponde al punto más álgido de la sucesión de masacres, secuestros, torturas, violaciones impulsada para sostener al Estado surgido de la Contrarrevolución de 1954. Si no partimos de eso, del hecho de constatar que la barbarie ya la llevó a cabo el mismo Estado junto al status dominante – capitalista y estamental – se pierde el horizonte desde el cual el horror de hoy tiene su raíz de explicación en esos actos. Si bien en muy distintas circunstancias, la quema de las 34 niñas y adolescentes en el Hogar Seguro tiene paralelos importantes con la quema de mujeres y hombres, indígenas y mestizos en la Embajada de España. El 8 de marzo de 2017 tiene puntos de continuidad e intensificación con el 31 de enero de 1980. Si bien todavía la reconstrucción del día de ayer es incipiente, algunos puntos de reflexión.

Uno, en ambos el Estado de negligencia y opresión propiciaron una demanda, una crítica pasada por alto y más bien defendida por el Estado guatemalteco. Dos, las personas optan por la denuncia, la resistencia, la lucha. Tres, el presidente en funciones es informado de una acción rebelde dentro de la Embajada de España o del Hogar Seguro, en el primer caso como «ocupación campesina y estudiantil» y el segundo como «intento de fuga»[1] de niñas y adolescentes. Cuatro, el Estado actuó en ambos casos cerrando y cercando a las personas, en el primero obligando a que los campesinos tomaran un salón y lo convirtieran en trinchera, en el segundo dejando con llave a las niñas[2]. En ambos casos fueron enviados contingentes policiales para contener el espacio del siniestro, incluso utilizando antimotines el día de ayer en las puertas del Hogar Seguro.

Una de las madres exclamaba hoy: «¿Para qué nos la quitan si las entregan a la muerte». Es necesaria una revisión profunda de cómo actúan y se desenvuelven las entidades gubernamentales y ONG’s que operan como centros infantiles, centros de detención o prevención de la violencia. La dificultad reside en que el mismo Estado que promueve estas prácticas es el que monopoliza la inspección de las mismas y la decisión de abrirlas o cerrarlas. El clientelismo político y las redes de corrupción están a la orden del día. El dolor  y la rabia es que siguen siendo niñas, niños, adolescentes proletarios, de áreas marginales rurales o urbanas quienes paran en estas instancias. La resolución jurídica de la violencia familiar y sexual puede que esté permitiendo que las víctimas del abuso y la violencia social – en sus hogares – sea reproducido en estas cárceles con nombres de piadoso catolicismo.

La indignación debe ser creciente si es que aún puede concebirse movimiento crítico en el país. No es posible que las clases conservadoras, de raigambre cristiano abstracto, un día manden a su Ejército a sacar a un barco de abortos de aguas territoriales guatemaltecas y, al otro, estén maldiciendo de por qué los pobres tienen hijos y no les dan educación. Sobre esa terrible moral está construida la sociedad que pasa todos los días como si no hubiera ocurrido la barbarie de masacres, quemas y violaciones de 1982. El Ejército y la Policía que es enviada contra los amotinados es el mismo que en otro momento se pone la capa moralista contra el aborto y la delincuencia juvenil.

Este es un escrito ante la urgencia de las circunstancias. Elementos de reconstrucción del siniestro serán centrales para conocer qué y cómo pasó en el Hogar seguro. Empero, no podemos dejar de lado que esa enorme caída y escombros en la que se ha convertido el país, la región entera, debe ser entendida desde la continuidad de una civilización de la muerte y la indiferencia, aquella que usa fusiles para defender fincas y cárceles para encerrar lo que ha producido, usándolo luego como chivo expiatorio de la propia vorágine que ha causado. La crisis no está llegando, ya pasó y se sigue reproduciendo. El mundo deseado de humanidad debe parirse desde la crítica de la inhumanidad.

Aquellos que han muerto en la Embajada de España (1980), las masacres en el norte de Huehuetenango (julio 1982), la Masacre de Alaska (2012), el derrumbe en el Cambray (2015), hoy el Hogar seguro Virgen de la Asunción,  son parte del pueblo pobre asesinado, violada y quemado de Guatemala. Algo hay que hacer y ese algo deberá reconocerse como horizonte para transformar el miedo en coraje y valor.

[1]              Redacción La Hora. «Presidente fue alertado sobre intento de fuga en hogar seguro», en: La Hora – versión electrónica, 9 de marzo 2017.

[2]             Redacción Prensa Libre. «Hogar seguro tenía a niñas bajo llave cuando ocurrió el incendio», en: Prensa Libre – versión electrónica, 9 de marzo 2017. La información fue recopilada de acuerdo a declaraciones de personal de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH)

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Sergio Palencia

Sociólogo. Considero importante repensar la memoria histórica desde las heridas y luchas del presente, en distintos contextos. El horizonte de la esperanza, en regiones como Centroamérica y México, debe rastrearse a partir de un conocimiento crítico del pasado y su legado como lucha, aún abierta

5 comentarios

  1. MAGNIFICO ARTICULO, Sr. Sergio Palencia, por poner al rojo vivo la DURA VERDAD de lo que nuestra sociedad esta sufriendo hoy dia, al nombrarlo PAIS FALLIDO, lo mismo nos anuncio, Pepe Mujica el Gran ex-presidente del Uruguay , en su visita al area del Triangulo Norte hace mas de un año.

  2. César Estrada on

    Difícil agregar algo a tu artículo, Sergio. ¿Será que en esta sociedad todavía hay capacidad para abrir los ojos y la mente a esta inverosímil e inhumana realidad? ¿Será que la clase dominante, sus lacayos funcionarios, políticos y militares seguirán como si los demás fueran cosas y no seres humanos? Habrá que ver. Acaso la organización política popular vaya surgiendo.

  3. Felipe A. Juárez on

    ¡Bravo Palencia! “Algo hay que hacer”, pero qué propone, porque sabrá que hay muchos análisis en retrospectiva problemática y la cosa no cambia

  4. Es cierto Sergio. Es muy cierto. Yo creo que también hay que hablar del bombardeo ideológico que le dan a la población Guatemalteca a través de todos los medios de comunicación que posee, este sistema capitalista antidemocrático. Un bombardeo ideológico para que la población no se una y no luche por defender sus derechos y conquistar los espacios que le pertenecen.

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