Grecia, crisis y democracia

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Ronalth OchaetaPor Ronalth Ochaeta

En días recientes hemos sido testigos de uno de los episodios más intensos sobre la crisis griega que inicio en 2008. El Troika (Banco Central Europeo, FMI y Comisión Europea) muestra su lado más conservador al establecer condiciones inflexibles de negociación de la deuda, imponiendo políticas con enfoque de austeridad y dejando poco margen de maniobra para darle una salida más justa y flexible a la crisis.

Durante siete años Grecia impulsó las medidas del Troika (ajuste al gasto, reducción de presupuesto, reestructuración financiera, recortes, etc.). La zona euro tiene un serio problema y lleva a replantear escenarios sobre el rol de las instituciones financieras, la democracia y gobernanza multinivel.

Durante la crisis económica del 2008, Islandia aplicó medidas correctivas utilizando la democracia para darle salida. Igual que Grecia, el mal manejo de las finanzas públicas, maquillaje de las cuentas públicas, opacidad y discrecionalidad de los propios gobiernos y autoridades financieras fueron el germen de la crisis. Sin embargo, el caso islandés fue exitoso y su recuperación económica loable, logró crecimiento y estabilidad en el corto plazo, incluso llevó presos a las ex autoridades financieras, banqueros y políticos por el mal desempeño en la toma de decisión que los condujo a la crisis.

Grecia tomó otro camino, dada la presión del Troika que desde 2008 le impone las políticas para salir de la crisis, que dicho sea existe un gran debate que pone en escena a Keynes y Hayek como principales protagonistas de los argumentos que están detrás del Troika y el gobierno griego. La lección para la recuperación griega pone otro elemento en discusión: ¿son las autoridades financieras y gobiernos lo suficientemente capaces de comprender que debemos darle una solución más justa y democrática a las crisis? ¿O solo las recetas economicistas y ortodoxas de las autoridades financieras son viables?

Viene a la mente S. Wolin, quien señala que es necesario repensar el diseño de las instituciones democráticas desde una perspectiva de crisis de representatividad y conectada directamente en la forma de hacer política, dado que el cambio el rol del Estado y partidos políticos ha mutado y el ciudadano tiene poco o nulo control del político y existe excesivo poder de influencia de parte de actores privados, que influyen en la autonomía de decisión y control para regular la banca e instituciones financieras. Como ejemplo, los políticos griegos han hecho más caso de las políticas del Troika que de las exigencias de sus ciudadanos, tardaron siete años en escuchar al pueblo, a diferencia de los islandeses que en un año lograron aplicar políticas correctivas y salir de la crisis.

La anterior discusión plantea el siguiente debate: ¿El poder soberano y la democracia deberían ser instrumentos de regulación para la corrección política ante la ineficiencia de los tomadores de decisiones de las instituciones financieras y gobiernos ante contextos de crisis? ¿Es necesario aplicar nuevas herramientas y mecanismos pensados más en la línea de la democracia participativa para controlar y regular la toma de decisiones de las instituciones financieras, gobiernos y políticos?

La crisis del 2008 dejó claro que existe alternativa, pensando en mejorar la regulación de la transparencia y rol de las instituciones financieras, la banca y gobiernos. Se puede utilizar la democracia como vehículo para salir y prevenir las crisis económicas. Todo es dinámico y cambiante, el mundo actual necesita que pensemos en soluciones creativas y mejores diseños institucionales que estén a la altura de las exigencias globales y ciudadanas.

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1 comentario

  1. La trika defiende unicamente los intereses de los acreedores, no defiende intereses ni de la gente de grecia ni de la gente europea en general. Creo que eso es lo lindo de haber recibido un NO tan rotundo de la gente comun. Mas que el rechazo a las condiciones de austeridad impuestas (condiciones que a todas luces han fracasado estrepitosamente), es un rechazo a las instituciones financieras europeas e internacionales.

    Creo que otra diferencia importante que cabe mencionar es que en el caso de Islandia, es el hecho que tener una moneda propia le permitió tener un margen de maniobra mayor frente a la crisis, cosa que Grecia no ha tenido. La salida del euro para Grecia sería una opción buena creo yo, poder devaluar y tener politica monetaria propia podrían ayudar a reactivarles la economía.

    Buen articulo Ronalth! Saludos!

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