Guatemala en la encrucijada

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Cuando parecía que la rueda caminaba hacia atrás y a toda prisa, algo la atrancó y empezó a moverla hacia adelante. Primero, hemos debido presenciar cómo un grupúsculo de malos hijos de esta tierra, han hecho todo a su alcance por destruirla.

Agrupados en bandas llamadas partidos políticos, han abierto las billeteras para recibir los bonos de cualquiera que pueda pagar sus servicios. Así, en lugar de constituirse en entidades de interrelación entre la sociedad y el Estado, son mercaderes de la ley y la política. La formulación de leyes o la aplicación de estas desde el sistema de justicia quedan entonces en la vitrina del mejor postor.

Las jugarretas de estos grupos, fieles servidores de quienes se han considerado dueños del país y de su pueblo, destruyeron en pocos años los endebles cimientos de la democracia. Regida por una Constitución que ha sido violada hasta por el tribunal que debe protegerla, la joven democracia chapina dejó de consolidarse. Empezó a dar pasos hacia atrás y solo alcanzó a mantenerse como un ritual de votaciones cada cuatro años.

Tan débil llegó a quedar que el perdedor en las elecciones, se sabía ganador a la siguiente. De tal suerte que hoy incluso hay quien pregona que le toca, como si se tratara de una chamusca a la que ingresa jugando sacarrín. Ese personaje impresentable, capaz de cualquier acción, por criminal que esta sea, con tal de alcanzar su propósito.

Quienes dejarían el gobierno, tampoco son precisamente opciones presentables. Basta ver cómo la segunda del gobierno ha debido salir expulsada por el reclamo social debido a sus corruptelas. La ira ciudadana que vio con desprecio el enriquecimiento desalmado y criminal, creció con el recuerdo de los hospitales sin medicinas y alimentos, sin médicos y enfermeras, las escuelas sin maestros ni pupitres.

Y cuando todo parecía perdido, cuando en el horizonte solo se veía caminar como avalancha la vergüenza electorera, los sonidos de la rabia popular resonaron en las calles. Al ritmo de tambores, gorgoritos, trompetas y sartenes, las consignas resonaron frente al poder que pretendió desoírlas. El volumen fue creciendo y finalmente no hubo fuerza capaz de silenciarlo.

La encrucijada a la que la llevaron los malos hijos de esta tierra, conduciéndola al filo del precipicio, empieza a ser vencida por la fuerza social de la esperanza. Las masivas movilizaciones que reclaman la renuncia de las y los corruptos, van más allá de la solución coyuntural a una crisis.

El estado real de este sistema en agonía reclama mucho más que una renuncia. Demanda un cambio total de las reglas del juego y a eso apuesta el reclamo ciudadano. De manera que pretender mantener a toda costa el marco absurdo del esquema ya caduco solo puede ser solución para quienes la han llevado al matadero.

Hoy Guatemala precisa hacer un alto en el camino y no despeñarse en el abismo. Convenir en la necesidad de un cambio y garantizar que este responda al interés común. Tiempo es ya de superar la rémora de la inequidad, la exclusión y la injusticia. No más cantos de sirena, mejor hagamos sonar las trompetas, los gorgoritos, los tambores y los sartenes. Que suenen fuerte y no se callen hasta encontrar la ruta directa al verdadero cambio.

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Iduvina Hernández

Defensora de Derechos Humanos, hija y nieta de gente honrada, convencida de que otro mundo es posible. Sobreviviente de la contrainsurgencia y excavadora de la verdad y la memoria. Como no sé nadar, por eso nado contra la corriente y, cómo pueden ver, no me he ahogado.

1 comentario

  1. Si un pueblo quiere tener un alcalde ladrón, pues que lo tenga; siempre y cuando saque la mitad mas uno de los votos, en primera o segunda vuelta. Eso es democracia.
    Si a los niños no se les enseña que la democracia es la decisión de la mitad mas uno, jamás van aprender y nunca lo van a practicar en su vida familiar, laboral, pública o empresarial.
    El talento del político es decirle a la gente lo que quiere oír, quien mejor lo diga obtendrá mas votos.
    Lo que no puede hacer ningún capital es convencer a la mitad mas uno de los habitantes.
    La segunda vuelta en la elección de alcaldes, colaboraría en mejorar la educación.
    ¿Tan difícil es entender para nuestra generación que la democracia es un valor social?

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