Guatemala es un país feliz.

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“El dinero no es todo en la vida. Guatemala es uno de los países más pobres del mundo, posicionado en el lugar 118 en términos de Producto Interno Bruto per cápita (nominal) y aún así cuando se trata de emociones positivas, está empatado en el segundo lugar”. Esta afirmación puede leerse en el Índice de experiencias positivas que la empresa de análisis estadístico Gallup hizo público el pasado 20 de marzo, con motivo del Día Internacional de la Felicidad.

El año pasado, Gallup le preguntó a adultos de 143 países si habían tenido alguna experiencia positiva el día anterior a la encuesta. El resultado global es que los diez países en los que habían existido más experiencias positivas fueron latinoamericanos, posicionándose Guatemala en el cuarto lugar global.

Las preguntas de la encuesta fueron

• ¿Sintió que descansó bien ayer?
• ¿Fue tratado con respeto todo el día de ayer?
• ¿Sonrió o se carcajeó mucho ayer?
• ¿Aprendió o hizo algo interesante ayer?
• ¿Experimentó las siguientes emociones durante buena parte del día de ayer? [El sitio consultado no dice cuáles] ¿disfrutó su día?

Este tipo de rankings se hacen a nivel mundial desde hace algunos años y los resultados que arrojan son bastante similares, con países latinoamericanos siempre posicionándose en la cima.

Por ejemplo, el Índice de Felicidad Global publicado por la New Economics Foundation, NEF, en el año 2012, decía que Guatemala es el décimo país más feliz del mundo.

A priori, sin realizar encuesta alguna, este tipo de publicaciones genera algunas dudas. Es difícil creer que en un país como el guatemalteco, donde la discriminación impera, la gente diga en una encuesta que es tratada con respeto. Quizás sí reímos mucho en esta sociedad, pero muchas veces de las desventuras propias y ajenas… y del absurdo cotidiano.

El índice de la NEF también genera desconfianza, pues se basa en una fórmula matemática que multiplica “Expectativa de vida” por “Percepción subjetiva de la felicidad”, y divide este resultado entre la “Huella ecológica de cada país”.

De esa forma, es lógico que Guatemala esté entre los primeros diez lugares del ranking, pues aunque su expectativa de vida y percepción de la felicidad están en el promedio (71.2 y 6.3 respectivamente), tiene una de las huellas ecológicas (1.8) más bajas del mundo, incluso por debajo de Costa Rica, primer lugar del índice y al que muchas veces tomamos como modelo en materia de manejo de recursos naturales.

Esta medición implicaría que la contaminación producida por países industrializados como Estados Unidos (78.5 años de expectativa de vida y 7.2 en percepción de la felicidad, pero 7.2 de huella ecológica) es respirada única y exclusivamente por los habitantes de aquel país.

¿Ven la trampa?

Por supuesto que no se trata de defender el estilo de vida y consumismo de Estados Unidos y los países de Europa occidental, pero tampoco podemos negar que el daño ecológico que sus industrias causan nos dañan a todos, aunque no nos demos cuenta.

En esto pensaba la tarde del 21 de marzo, en que se conmemora el Día internacional de la poesía, mientras repartía algunos volantes que llevaban impreso el poema “Defensa de la alegría”, de Mario Benedetti, a las personas que salían de un supermercado, excluyendo conscientemente a aquellas que más llenas llevaban sus carretas.

Bien dice ese poema que a la alegría hay que defenderla de la obligación de estar alegres y de la misma alegría.

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César Ramiro García

Parafraseando a Savater y Galeano, soy un pesimista que piensa que es necesario actuar para que las cosas cambien porque los optimistas están felices con nuestra situación actual. Trabajo contra el racismo y considero que es necesario luchar por la memoria y el medio ambiente. Soy lector y ciclista urbano.

1 comentario

  1. Juan C. Carrera
    Juan C. Carrera on

    Somo un país feliz a pesar de todo y de todos…

    Buena idea la de repartir poemas mano, hace años lo hice. Volveré a las andadas gracias a tu texto. Sin excluir a los de las carretas llenas je,je.

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