Guatemala: sin mujeres no hay historia

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Con un paro a nivel mundial se habrá de conmemorar el Día Internacional de las Mujeres. Una fecha que no está señalada para ofrecer lisonjas, regalos o mensajes sin sentido. Es una fecha para recordar desde las voces de las mujeres, el estado de situación de inequidad en el mundo. Es una fecha para recordar la organización social basada en el ejercicio del poder patriarcal que impone las desigualdades.

Es también una fecha para reclamar justicia. Para gritar verdad y construir memoria. En esta ocasión, por lo tanto, vale la pena volver a recordar a mujeres que abrieron brecha en la deconstrucción de las desigualdades. Hay mujeres campesinas, obreras, indígenas, mestizas, urbanas, rurales, estudiantes, académicas, organizadas y no organizadas, jóvenes y adultas. Entre las miles de mujeres que por su quehacer de pioneras fueron asesinadas o desaparecidas en Guatemala, podemos mencionar a Adelina Caal Maquín, Alma Libia Samayoa, Guadalupe Navas, Rita Navarro, Rosario Godoy, María Mejía, Rosa Pacheco Bi, María Santiago, Rogelia Cruz Martínez, Dinora Pérez, Nora Paiz, Sonia Calderón, Irma Flaquer, Alaide Foppa, Luz Aydee Méndez, Cándida del Valle, Aura Marina Vides,  Myrna Elizabeth Mack Chang. Contra ellas se ensañó el aparato de poder el cual pretendió ahogar su legado sin lograrlo.

Hoy, otras miles de mujeres también alzan la voz en defensa de la vida y por cambiar la desigualdad impuesta por el odio: Rosalina Tuyuc, Alba Cecilia Mérida, Helen Mack Chang, Yolanda Oqueli, Claudia Virginia Samayoa, Ana Cofiño, Ada Valenzuela, Andrea Barrios, Maya Alvarado, Paula Barrios, Norma Cruz, Blanca Hernández, Aura Elena Farfán, Marcia Méndez, Carmen Reina, Raquel Velásquez, Isabel Juárez, Brenda Hernández, María Antonieta García, Edda Gaviola, Susana Navarro, son nombres ya grabados en los códices de la lucha de las mujeres.

Y hay otros, como los de las Abuelas de Sepur Zarco o Emma Theissen, Ana Lucrecia, María Eugenia y Emma Molina Theissen, que son ejemplo de batalla por la justicia y la verdad. Con su ejemplo de dignidad han marcado la ruta para juzgar la violencia sexual perpetrada durante el conflicto armado interno.

También hay nombres de mujeres quienes han ejercido la función pública con dignidad. No olvidamos a Claudia Paz y Paz, Yassmín Barrios, Claudia Escobar, cuyo desempeño al frente o a cargo de instituciones públicas representó un cambio en el ejercicio de sus cargos. Tampoco olvidamos a mujeres que desempeñan función pública en la actualidad y que dignifican los cargos que ocupan. Recordamos a Gloria Porras, Thelma Aldana, Sandra Morán, María Cristina Fernández, Lucrecia Hernández Mack, Claudia López y Hilda Morales, entre muchas que ponen un sello distinto en el ejercicio del poder público.

Es decir, antes y ahora, desde diversidad de espacios y en multiplicidad de campos, las mujeres en Guatemala son parte esencial de la historia. Esta no puede escribirse obviando sus nombres, ocultando sus aportes ni negando su existencia. Aunque la agresión violenta intentó en el pasado eliminarlas, sus nombres están aquí y ahora. Aunque la exclusión actual pretenda negar que las mujeres son parte inocultable de esta sociedad, están aquí y ahora, al frente de sus grupos, al frente de sus oficinas, al frente de sus comunidades, defendiendo el territorio, defendiendo la vida, protegiendo defensoras y defensores, buscando justicia o construyendo memoria.

Desde la diversidad de épocas,  quehaceres y aportes, la comunidad de las mujeres de y en Guatemala, será un mosaico de luchas a las que no borrará el olvido.

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Iduvina Hernández

Defensora de Derechos Humanos, hija y nieta de gente honrada, convencida de que otro mundo es posible. Sobreviviente de la contrainsurgencia y excavadora de la verdad y la memoria. Como no sé nadar, por eso nado contra la corriente y, cómo pueden ver, no me he ahogado.

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