Gusto por el ciclismo

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Desde niño fui fanático de la Vuelta Ciclística a Guatemala. Guardo recuerdos muy lúcidos de la impaciencia para que tocaran el timbre de salida en la escuela y llegar rápido a casa a ver el resumen, narrado por el finado “Macord” (Marco Antonio Rodríguez). Por aquel entonces había buenos equipos guatemaltecos como el Windsor-Foremost y el Racan Club, que generalmente eran acompañados por equipos internacionales de buen nivel, la mayoría representativos nacionales.

Mi obsesión con la vuelta era tal que arreglaba las sábanas de la cama para que quedaran bien lisas. Con un poco de imaginación desparramaba los cincos y así formaba el pelotón, claro, armando los equipos según los colores de los cincos. Curiosamente me abundaban los que tenían colores de la bandera de Colombia, por lo que me resultaba sencillo fugar del pelotón a varios “escarabajos”, sobre todo en la subida a la almohada, que hacía las veces de premio de montaña.

Por razones como esas me pegó bastante fuerte la muerte violenta de Edin Roberto Nova, leyenda del ciclismo guatemalteco. También por razones como esas me emocioné –y hasta soñé– con las victorias de Luis Rodolfo “El Tractorcito” Muj y de Fermín Méndez, imponiéndose a fuertes corredores colombianos. Lo chilero del barrio era que con los amigos podíamos sacar las bicicletas e imitar las carreras hasta entrada la noche.

Cuando por fin nos dimos el lujo de tener señal de cable en casa, descubrí el Tour de Francia y la obsesión por el ciclismo empeoró. Me apuraba con las tareas para poder ver el resumen de la tarde y saber si Marco Pantani y Jan Ullrich al fin podrían parar a Lance Armstrong y al poderoso equipo que lo acompañaba, el U.S. Postal.

Con el pasar de los años fui conociendo más corredores; aprendiendo las formas en que se administran los equipos de ciclismo y los nombres de las carreras más importantes de la temporada, haciéndome fanático del equipo holandés Rabobank. Para mi desilusión los equipos de ciclismo duran lo que dura el aporte de los patrocinadores. Así que el Rabobank de un año a otro se convirtió en Blanco Pro Cycling; luego en Belkin Pro Cycling; y actualmente, en Lotto Jumbo.

Hoy en día, luego de la Operación Puerto y de otras certeras investigaciones que desenmascararon los tremendos casos de dopaje, mi obsesión por el ciclismo ha madurado. Ahora veo las competencias pensando en los avances médicos ideados para evadir controles antidopaje; en los avances tecnológicos propios de las bicicletas modernas; y fantaseando con ser director deportivo de un equipo, esto último gracias al videojuego Pro Cycling Manager, experiencia que les compartiré más adelante.

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Rubén Fuentes

Soy abogado, patojo, desengañado por la realidad. Me gusta revisar libros viejitos y no creo prudente cerrar la puerta a la memoria histórica. Mientras tanto, crío pitbulls; practico deportes, los comento; analizo el panorama jurídico y político de éstas tierras y cuido el jardín

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