¿Hacer fila? No, gracias, mejor sacar fibra

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Una ciudad abarrotada, como La Nueva Guatemala de la Asunción (así se llama la capital) y sus alrededores, ofrece como pan diario cualquier cantidad de colas (filas). La elevada cantidad de habitantes propicia largas filas en el tráfico, en los bancos del sistema, en las dependencias del Estado, en tiendas y mercados; en fin, en cualquier parte y a cualquier hora.

Con el tiempo he notado el crecimiento de esa peculiar maña de querer saltarse el lugar en la cola, vamos, de colarse. Uno de los puntos donde esto se aprecia a diario es el carril reversible que se habilita en Villa Nueva, desde “La garita” hasta la entrada al CENMA. Tal carril se abre y cierra en horario fijo. Por ende, muchos vehículos hacen su respectiva fila para incorporarse cuando es habilitado y así, esquivar el infierno vial de la Villa Lobos.

Hasta aquí todo bien. Salvo por un detalle: nunca falta la parvada de pilotos abusivos que no hacen fila y se meten, a la fuerza, lo más adelante posible. Del año pasado a la fecha he visto de todo en esa fila. Hay quien simplemente se mete sin poner siquiera la luz para pedir vía; hay quienes aprovechan el armazón de acero de sus vehículos agrícolas para forzar que les den espacio (le echan el carro encima a uno); y hasta quienes han sacado armas de fuego por la ventana con tal de pasar. Sí, armas de fuego.

Más allá de lo molesto y de lo poco efectivas que han resultado las medidas municipales para evitar la coladera, llama bastante la atención que eso mismo sucede en otro tipo de filas, como los bancos. No falta quién estira el cuello buscando alguna cara familiar para saludar, y con “escuela”, adelantarse. Otros optan por la clásica “voy a servicio al cliente” y se babosean al policía de la puerta. Incluso, el otro día, vi a un vecino hacerse el “chenco” para que lo dejaran pasar en ventanilla preferente. “Aquí hay que sacar fibra, mano”, me dijo cuando ya se retiraba de la agencia.

Me resisto a pensar que esa maña sea cultural, pero como usuario frecuente del Transmetro simplemente no puedo evitarlo. A pesar de ser un sistema que se caracteriza por ser bastante ordenado en comparación al resto, el solo hecho de abordar un bus, sobre todo si es el “directo”, es un espectáculo aparte. Codazos, empujones, patadas, jalones, insultos, etc., todo frente al personal de servicio y policías municipales. Se cuenta con los dedos a la gente que respeta las dichosas dos filas que, en teoría, se forman para abordar. El resto “saca fibra”. Y eso que no les he contado la honorabilidad y el decoro con que se comportaban abogados(as) y notarios(as) en la fila para entregar testimonios atrasados en el Archivo de Protocolos, allá por el 2010. El chiste se cuenta solito.

Pero como de “sacar fibra” se trata, entonces poco o nada hay que discutir cuando funcionarios y empleados públicos se saltan las trancas. Mientras, sigo como el baboso que hace su fila.

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Rubén Fuentes

Soy abogado, patojo, desengañado por la realidad. Me gusta revisar libros viejitos y no creo prudente cerrar la puerta a la memoria histórica. Mientras tanto, crío pitbulls; practico deportes, los comento; analizo el panorama jurídico y político de éstas tierras y cuido el jardín

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