Hasta el otro año

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El fin de año nunca me ha gustado, me parece que no tiene chiste, o por lo menos no todo el chiste que uno quisiera, porque dan las 12 de la noche y de inmediato, en el mismo instante, empieza el nuevo año. Ni siquiera hay un momento de espera, un lapso que permita prepararse para resetear mentalmente el reloj y entrarle con ganas a lo que viene. Lo justo sería que hubiera unos cinco días neutros entre diciembre y enero; tiempo que serviría para organizarse, dejar ir las cosas que estuvieron mal y reunir todo el optimismo para empezar de nuevo. En esos días, por supuesto, no se trabajaría, aunque no los pagaran, aunque no se gane dinero; incluso podrían ser utilizados para dormir y reponer todo el sueño que se perdió.

Si se pone atención a los que están celebrando y brindando por el año que termina y el que da inicio, es fácil notar que de la euforia pasan a la preocupación o, ya de plano, a la depresión. Lo que sucede es que de golpe se terminan las fiestas y empieza la “cuesta de enero”, y lo primero que ocurre es que se viene a la mente que ya van a empezar las clases, que todavía falta completar la compra de la lista de útiles; que hay que forrar los libros y cuadernos y además rotularlos, para que los niños lleven todo bien identificado y de todas formas pierdan las cosas y resulten con las de sus compañeritos. Y de nuevo a madrugar y a soportar el tráfico. Quizá este año para llegar a tiempo la gente pase la noche entre el carro en las afueras de los colegios.

Se prevé que el 2015 será un año movidito, ojalá que sea divertido, con muchas metidas de pata de parte de los políticos, que si ese fuera su mayor defecto no habría tanto problema; pero ya se sabe que el año electoral se vuelve violento. Esperemos que ese temor no se materialice, pues el incremento de las balaceras y los muertos nos afectan a todos.

La verdad es que a nivel de país es difícil que ocurra algo bueno en el 2015. Recuerden que inicia con dos nuevos impuestos (aunque el de telefonía ha sido suspendido por la Corte de Constitucionalidad) y con la baja del salario mínimo en cuatro municipios, ¿malo verdad? También se espera que finalmente se juzgue a Ríos Montt y de nuevo sea encontrado culpable de haber perpetrado el genocidio. El tema sigue sacándole ronchas a los dinosaurios negacionistas.

No se entusiasme mucho por las elecciones que vienen. Ya se vio que ninguno de los candidatos será buena opción. Lo mejor sería que no le ponga coco a las campañas electorales, que no se fije en los discursos y ofrecimientos, y que voltee la espalda a todo ese sistema que está podrido. Demuestre a los políticos que a usted ya no se lo babosean. ¿Qué hacer?, lo ideal es no votar, porque con su voto le daría validez a esa estructura abominable; pero si piensa que ese no es el mejor camino, la alternativa es votar nulo. La importante es que rechace la imposición de candidatos que hacen los grupos de poder.

Hasta el otro año pues, que tenga feliz 2015.

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About Author

Fernando Ramos

Me he ganado la vida desempeñando la prosaica profesión de la contabilidad y la auditoría; sí, soy de esos tipos cuadrados a quienes todo mundo teme, porque encuentran descuadres y faltantes. Pero también escribo poesía, y otras cosas por ahí; de eso trata este espacio, de las cuentas que hago con las palabras.

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