Hijueputismo, una rara enfermedad

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LSandovalPor Luis Alberto Ramírez Sandoval

No soy especialista en especies animales, pero con certeza puedo decir que no es la piel del rinoceronte o del elefante el cuero más duro en la faz de la tierra: es la del político. Esta piel trae consigo una rara enfermedad, tal como fue descubierto recientemente, su nomenclatura es novedosa, fue nombrada en el congreso internacional de medicina y política, referente a las nuevas enfermedades, canceres y síndromes de origen político. Se le llamó el hijueputismo político, en este texto se entenderá en adelante, simplemente como hijueputismo o enfermedad.

Es tal vez la única enfermedad o síndrome (todavía no existe acuerdo médico al respecto), que no se adquiere, sino que se gana a pulso, sudor y mentadas de madre. Tratemos de hacer un reconocimiento histórico del problema, al menos desde la llamada era “democrática“ que inicia en 1986, mencionando a algunos presidentes, aunque cabe decir que todos, absolutamente todos han desarrollado la enfermedad en mención.

Empecemos con Jorge Serrano Elías (Enero de 1991 a Mayo de 1993), tío de nuestra flamante vicepresidenta. Ganó las elecciones dando una especie de “sorpresa”, aunque los motivos apuntan a un objetivo específico, que Jorge Carpio Nicolle no ganara las elecciones, teoría que cobra fuerza si recordamos que fue asesinado en julio de 1993, durante una gira de campaña política. Regresando a Serrano, su mayor logro podría ser la creación del bono 14. Su mayor error, querer desarticular el bendito y ahora inservible sistema de pesos y contrapesos del Estado, al querer anular el poder legislativo y el poder judicial. La cuestión es que cuando era candidato se encontraba económicamente en una encrucijada, con deudas e hipotecas como un guatemalteco normal, y al ser eyectado del poder ejecutivo contaba con numerosas propiedades y fincas, como las que se compraron ahora Otto Perez Molina y Roxanna Baldetti Elías. Contaba también con un buen patrimonio pecuniario que le permitió exiliarse en panamá, y desarrollarse como un gran empresario de la construcción. Es decir, Serrano, también utilizó su cargo público para adquirir de una u otra manera riqueza, síntoma inequívoco de la enfermedad.

Ramiro De León Carpio (Junio de 1993 a Enero de 1996), tuvo que asumir el papel de sucesor, garante y rescatista de la “institucionalidad” del país. Durante su gestión se realizaron reformas constitucionales, tan ansiadas actualmente. ¿Será que más o menos cada 20 años debemos mudar de piel constitucional, o remendarla? ¿Es ese periodo de tiempo, en el que la enfermedad evoluciona hasta un nivel intolerable? Durante este gobierno se “depuró” el congreso, cuestión que parece volverse necesaria dentro de este organismo, o como método paliativo para contrarrestar un tanto la enfermedad en cuestión. Pero, ¿cómo obligar a que los diputados, que promulgan , crean, sancionan y, en resumen, dan vida a las leyes del país, hoy en día se hagan el harakiri y den lugar a una ley que no permita su reelección de forma indefinida, que por ejemplo la limite a un periodo no mayor de dos legislaturas? El mundo médico no arroja esperanzas ya que aún no se posee el conocimiento de enfermedades autoinmunes donde las células cancerosas se ataquen a sí mismas o a sus similares, no se sabe de enfermedad que cure enfermedad.

El que ocupó la silla ejecutiva luego de De León Carpio, fue el Bachiller Álvaro Arzú Irigoyen (Enero de 1996 a Enero del 2000). Un sujeto eficiente para la Derecha eterna y empresarial. Recordado por privatizar Guatel. Vendió el activo estatal a una empresa por una cantidad simbólica, para luego ser revendida con la obtención de ganancias millonarias. Privatizo también la Empresa Eléctrica Nacional, y la almacenadora de granos, porque sí, el Estado tenía una almacenadora de granos, para las épocas de crisis que siempre llegan y bueno, fue mejor vender según este regente. Vale decir, bajo los mismos argumentos de que el Estado es un mal administrador, pero con la verdadera intencionalidad de realizar negocios millonarios donde los únicos que ganan son los actores políticos que detentan el poder en ese momento y los empresarios añejos o nuevos próximos a estos actores.

El señor Arzú, ahora alcalde perpetuo de la ciudad capital, es conocido por su arrogancia y prepotencia en el ejercicio del poder, signo indiscutible de la enfermedad según el congreso médico en mención. Al parecer continúa creando riqueza –propia–, con los recursos del Estado, ahora a través de fideicomisos, y decisiones unilaterales en el consejo municipal. Ha tratado de implementar un ordenamiento vial, dentro de la ciudad, pero parece que los agentes a su cargo, ya fueron contagiados con la enfermedad. El poder, parece enfermar a la mayoría, no logra ejercerse correctamente y termina dominando al huésped.
Característica es la relación de Arzú como agente del poder público y de la prensa. Esta última lo critica poco o nada. ¿Cuál es la razón de este silencio parcial o total? ¿La enfermedad no ataca solo a los políticos?

Luego, encontramos al señor Alfonso Portillo (Enero del 2000 a Enero del 2004), abogado y buen orador, que llegó al poder por el partido de Ríos Montt, presidente en jefe, y general de los tiempos obscuros del conflicto armado. Portillo, como todos sus antecesores, aprovecho el ejercicio del poder para crear su propia riqueza. Su problema con los empresarios, surgió cuando la clase política avariciosa que llego con él estaba teniendo tanto poder y recursos que solo negociaban con ellos mismos.

Fenómeno que ha continuado gobierno tras gobierno, y que poco a poco ha ido disminuyendo, en menor medida, pero ha sucedido, el poder del CACIF, quien en ciertas ocasiones tiene que negociar más de lo que quieren. No había que dejarlos crecer, no tanto porque fueran ladrones y corruptos, sino por el poder que estaban adquiriendo.

Además Portillo sí intervino en los precios y en la existencia de ciertos productos como el azúcar y el pollo, mediante leyes e importación de productos para que no se creara una escasez en el mercado guatemalteco y su consecuente demanda a precios altos. También echó a andar un programa para tratar de alfabetizar a las personas, propuesta bien intencionado, pero mal direccionada.

La voracidad de Portillo y/o sus cercanos operadores durante su gobierno, le han ocasionado más de un problema jurídico. El pleito con los empresarios le puso cruz y calavera a su nombre, fue perseguido en base a los enriquecimientos ilícitos que cometió, pero sobre todo, su caso y su nombre no fue olvidado porque debía aleccionarse a los que se atrevan a contrariar el poder empresarial y traten de intervenir en el mercado local. Luego de la intervención de Portillo se ordenó crear leyes que prohibieran este tipo de acciones.

Con lo que no se contaba era que el propio Portillo, luego de cumplir condena en Estados Unidos de Norteamérica, regresara en el 2015 arropado bajo el traje de anti-héroe, tan propio de la narrativa moderna. Se percibe por muchos como la persona que “si bien, ya se sabe que robo, como todos” también fue el único que peleó con el empresariado (por motivos, personales, ideológicos o por acciones concretas, poco importa, lo que la gente valora fue la postura en contra de ese sector).

El regreso “triunfal” de este nuevo, o quizá primer anti-héroe en la política nacional y sus alcances, le causan enfado y bilis a muchos, por no decir más. Esta influencia actualizada en el panorama político le permitirá a Portillo jugar un rol importante dentro de esta contienda electoral y posiblemente en las futuras. Este ex gobernante también tiene la enfermedad de la que se habla en este espacio, lo que no está claro es si presenta un cuadro leve, moderado o extremadamente grave. Los especialistas no se ponen de acuerdo en la gradación.

El turno de Álvaro Colom (Enero 2008 a Enero del 2012) llegó bajo el encasillamiento ideológico ganado a propio pulso por él mismo, de izquierda mal lograda. Su slogan apelaba a una inteligencia superior a la de su rival, a una inteligencia como cualidad mayoritaria y contraria al detrimento estético de sí mismo y su ex pareja quien fue figura dominante durante su mandado. El guatemalteco sabe muy bien que es mejor ser cabrón que bonito en esta vida, pero al mismo tiempo ha sido acostumbrado dentro de la oferta de mercado político a rendir cierto culto a la imagen del político. Y sí. Resultaron ser “cabrones” e inteligentes, como todos los anteriores que beben de las mieles del poder, que se empalagan y pierden la cabeza con estos sabores, se contagiaron de la enfermedad, con cierta particularidad.

Hicieron lo que históricamente han hecho los gobernantes del país, aprovechar su privilegio político y el ejercicio del poder para poder disponer de negocios, recursos, influencias, bienes y prebendas a favor propio. Innovaron en Guatemala, aunque copiado de Brasil, al dirigir su mirada, sus esfuerzos y sus negocios sobre la necesidad de las personas y la pobreza del País. Lograron un nuevo objetivo político-mercantil en ese lugar. Lograron conseguir seguidores momentáneos, y usuarios nuevos para los “programas- excusa” a desarrollar y de los cuales obtener recursos. El movimiento de dirigir su mirada hacia el pobre y la pobreza, que se quiere negar en este sistema, y solo se permite como paisaje de postal, les hizo posible enarbolar un discurso de supuesta reivindicación y mejora social que sería impulsada desde el Estado.

Nada más lejos a la verdadera intención. Lograron que la bolsa solidaria fuera no una ayuda para paliar el escaso poder adquisitivo de muchos, sino un objeto de chantaje electoral y político. Para no salir del molde, Álvaro Colom compró su chalet en el exclusivo condominio Juan Gaviota en la costa sur, ahí donde la vicepresidenta actual también adquirió el suyo. Se realizaron contratos extraños como el del Transurbano, mediante el cual el Gobierno, adquirió una cantidad de buses que nunca han llegado en su totalidad a circular en las calles y prestar el servicio, por un precio mayor como es costumbre. Los buses fueron subsidiados por medio de un crédito que adquirió el Estado Guatemalteco con un Banco de Brasil, pero los buses no le pertenecen al Estado sino a un conglomerado de empresarios del transporte. Los compró el Estado, pero para que otros hagan negocio. La enfermedad ahora es “inteligente”, y niega parentescos civiles. En este punto ya se tiene la certeza de que es viral, que tiene la capacidad de mutar, como el VIH. También es capaz, extrañamente de inducir al Divorcio.

Llego el turno del General Otto Pérez Molina (Enero de 2012 a la fecha) involucrado en el conflicto armado interno y no como un actor más, sino como agente directo en la zona de conflicto en Quiché, de lo que no hablare acá. Basta con mantener la postura de buscar la enfermedad que hemos dicho arriba. Sin embargo si hay que puntualizar algo, que algo ha cambiado con este gobierno, algo creció enormemente. La enfermedad. La hijueputencia. Este gobierno subió el nivel de la hijueputencia de los políticos. Porque si vemos, antes, cuando se quería obtener dinero y ganancias a costa del Estado, pues se trataba de crear una excusa relativamente verosímil.

Ahora no. Lo vemos directamente, con el negocio del “agua mágica” que está siendo vertida en el lago de Amatitlán. No se llevaron a cabo los procedimientos que establece la ley (siempre es el Estado quien más irrespeta la ley, quien más atenta contra sus ciudadanos, contra toda clase de derechos que a estos amparan, al menos en el modelo de Estado perverso que nosotros poseemos). No se realizaron estudios científicos y técnicos sobre la formula que servirá en la “limpieza”, ni su impacto en el manto acuífero. No existe un intento similar de limpieza de un lago en el mundo. No se trató de erigir una justificación sobre este negocio, hasta el momento en que este fue expuesto. No es la primera vez, se dirá. Y no lo es. Pero sí es primera vez que se realizan negocios y “proyectos” por el hecho de que se pueden hacer, y de que se tiene el poder de hacerlos. Con un descaro total.

Es la primera vez que el poder perverso se ejerce en toda su extensión perversa. Y no es casualidad que sea un gobierno de derecha y de corte militar en el que lo que importa es hacer lo que se debe de hacer para alcanzar el objetivo, la victoria o la aniquilación. Porque es la imposición, a ley, fuerza o descaro, la particularidad de este gobierno. La imposición no es solo característica es al parecer necesaria, para dejar constancia, firma, signo, de un poder autoritario, loco y absoluto.

El hijueputismo lo ha logrado. Victoria para enriquecerse a manos llenas, sin preocuparse por las excusas, de todos modos para eso se monta un circo mediático, se monta un paseo en lancha, se dicen estupideces que re direccionan la atención, incluso las acciones de las personas, en lugar de protestas, hacemos memes graciosos, que es una forma cómica de protestar, pero que no pasa, lamentablemente, a más.

El hijueputismo está logrando la aniquilación de su propio “ecosistema” perverso. El sistema ya no da más, está entrando en un punto de inflexión. Dependerá de nosotros mantener la inflexión o llegar al quiebre. Porque el hijueputismo seguirá in crescendo, y será llevado al límite hasta donde aguantemos nosotros los cuentazos.

El panorama futuro no es alentador. Veamos, al candidato líder de encuestas. No hace mucho hablaba de un impuesto único, hoy en día, promueve una ley de empleo con su nombre, detrás de la cual no hay tal empleo, sino una serie de propuestas que de llevarse a cabo permitirían que muchas empresas se acoplen a un nuevo régimen fiscal, donde podrán estar aún más exentos de impuestos directos. Por lo tanto se perderían millones de quetzales en recaudación fiscal, en ingresos estatales para mantener operaciones, no digamos para invertir. Ya se habla de que para que el Estado no pierda tantos recursos se aumenten impuestos indirectos. El primero, sería el incremento al IVA hasta un 15%.

Entonces, el hijueputismo venidero no solo ya no se preocupará de buscar excusas para inventar proyectos que les den réditos (ya ni siquiera se tomara en cuenta al pobre aunque sea como excusa al estilo de la UNE), sino que también trae consigo el mensaje moral y legal de que las empresas pagarán menos impuestos debido a “adecuaciones” fiscales; sin embargo, la casi extinta clase media, las empresas pequeñas, el profesional liberal, si deberán pagar impuestos directos y por supuesto también los impuestos indirectos. La enfermedad ahora podrá tomar más formas legales. Existe el rumor de que este nuevo virus tiene la capacidad de copiar y replicar todo. El hijueputismo nos agarrara siempre con los calzones y los brazos abajo, hasta donde nos dejemos.

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6 comentarios

  1. Juan Guerrero on

    Excelente columna, sólo faltó Óscar Berger (2004 a 2008) el títere de los empresarios guatemaltecos. En su período se dieron los actos de corrupción más altos en la historia de Guatemala (cubierto por ser ladrón de cuello blanco). Asimismo, aumentaron las ejecuciones extrajudiciales, perpetuado por autoridades estatales y grupos paralelos de poder, que no sólo mataban mareros, sino, a empresarios que no eran afín, al sector empresarial que lo manejaba.

  2. Gustavo Pinillos on

    Iba a opinar que faltaba Oscar Berger, pero ya ví que Juan Guerrero lo dijo y con todo y una muy buena descripción, pero mi duda era si el autor lo había ignorado porque Berger fue tan opaco hasta en el hijueputismo o por omisión. En fin, el caso es que este cáncer y muchos otros ya son por todos nosotros conocidos, pero no vemos que tenemos que hacer para erradircarlo y para que cambie la situación, una nueva ley de partidos políticos definitivamente es lo primero ¿Pero que más?

  3. Estimados lectores, comparto lo de Berger. Falta Cerezo también, pero solo fue por cuestión de espacio. Saludos.

  4. gustavo garcia on

    Vinicio Cerezo hizo chinchilete aviateca, se la dio de emprendedor quedándose con parte dela telefonía con comcel y todavía sigue mamando del Estado de muchas formas, unos de sus reditos es el puerto de puerto barrios,pero obviamente el hijueputismo no es un virus especifico de los políticos. Miren ese CACIF defendiendo a piedra y lodo al genocida de ríos mont y doblandoles el brazo ala corte celestial también conocida corte de constitucionalidad, la pinche tradición de bananeros, cafetaleros y azucareros de mamar de la teta de los privilegios, los monopolios y los proteccionismos en todas sus lineas de acción con el inevitable atropello de personas ecosistemas y futuros.

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