Hoy no uso falda o las calles son nuestras

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En los espacios públicos todo es cuestión de poder. Un poder masculino que nos excluye. Caminar por la calles resulta siempre difícil y asqueante, obvio, para nosotras las mujeres.

Nada fuera de las casas nos pertenece. La dominación del hombre se impone sobre la eterna subordinación de la mujer a través de piropos, silbidos, miradas, sonido de besos y masturbación pública. Eso es acoso callejero y hoy en día es una conducta que hemos normalizado.

El hombre controla nuestros cuerpos de una u otra forma allá afuera. Se impone sobre nosotras reduciéndonos a objetos sexuales o se perfila como el principal protector y garante de nuestra seguridad. Sea como sea, el poder sobre nuestros cuerpos les pertenece a ellos, para bien o para mal. Como si no fuéramos dignas de los espacios públicos y al salir a las calles nos lo recordaran.

Si es de noche y aún no llego a casa, mi madre se siente tranquila cuando sabe que estoy en compañía de algún hombre. No la culpo. Tenemos tan arraigado el discurso patriarcal que somos un símbolo de debilidad, fragilidad e inferioridad incapaz de sobrevivir al mundo si no es en la compañía de un hombre. Y es que, ¿qué podemos hacer las indefensas vaginas por el mundo? ¡Necesitamos de penes para sobrevivir!

Ellos están a gusto allá afuera, se sienten seguros y saben que el territorio les pertenece. Así como el perro orina para delimitar su lugar de control, los hombres también orinan y escupen aquellos espacios que creen suyos. A final de cuentas, somos nosotras quienes debemos desviar la mirada cuando a algún pene se le da gana vaciar la vegija.

Bien lo dice Bourdieu (2000): “La dominación masculina, que convierte a las mujeres en objetos simbólicos, cuyo ser (esse) es un ser percibido (percipi), tiene el efecto de colocarlas en un estado permanente de inseguridad corporal o, mejor dicho, de dependencia simbólica. Existen fundamentalmente por y para la mirada de los demás, es decir, en cuanto que objetos acogedores, atractivos, disponibles. Se espera de ellas que sean «femeninas», es decir, sonrientes, simpáticas, atentas, sumisas, discretas, contenidas, por no decir difuminadas. Y la supuesta «feminidad» sólo es a menudo una forma de complacencia respecto a las expectativas masculinas, reales o supuestas, especialmente en materia de incremento del ego. Consecuentemente, la relación de dependencia respeto a los demás (y no únicamente respecto a los hombres) tiende a convertirse en constitutiva de su ser”.

A mí me han chiflado, me han bocinado, me han dicho que me la van a meter hasta la garganta, me han tocado, me han visto morbosamente y a mi mamá le han gritado suegra. Y no, nada de lo anterior está cerca de parecer un cumplido. Ni los quiero ni los necesito.

Ante tantas humillaciones, me complace en anunciar que mañana será el lanzamiento oficial del Observatorio contra el Acoso Callejero en Guatemala. Su finalidad será visibilizar este tipo de acoso, crear estrategias para cambiar dicha realidad y sobre todo, servir como espacio de denuncia, de información y de análisis para erradicar esa lógica de pensamiento de una vez por todas.

Sueño con caminar libre por las calles, estar segura de que los espacios públicos nos pertenecen a todos. Saber que vivimos en un lugar donde hombres y mujeres visibilicemos el acoso callejero y le pongamos un ALTO.

Mañana quiero saber que no tengo necesidad de pensar si usaré falda, porque las calles serán nuestras.

Bibliografía

Bourdieu, P. (2000). La dominación masculina. Barcelona: Anagrama

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About Author

Stephanie López

A veces odio al mundo aunque siempre termino reconciliándome con él. Soy feminista porque no encuentro otra manera de luchar por la equidad. La naturaleza y sus volcanes han sido los mejores aliados de mi vida y creo que escribir también es una manera de contribuir con la sociedad.

14 comentarios

  1. Señorita Stephanie Lopez, definitivamente usted como cualquier otro ser humano en una sociedad culta, TIENE EL DERECHO DE EXPRECION, pero asi misno veo, mucho resentimiento en su character y personalidad en la sociedad donde se desenvuelve , creo hay mucha confucion y poca experiencia en la VIDA REAL, y su conocimiento en la psicologia de la sociedad en general del ser humano, HOMBRE O MUJER , esta muy confundida. Me atrevo a compararla con el POLEMICO Donald Trump, candidato a la presidencia de E.U.A. que busca y ” CREA CONFLICTOS donde no hay “, simplemente PARA LLAMAR LA ATENCION, Y QUERER A COMO DE LUGAR SER DIFERENTE, solo asi lograr popularidad, como parte de su PLAN de salir del anonimato. Por favor NO mal interprete mi opinion , YO simpre he admirado a la Mujer, fea o Bonita, me agrada reconocer a las personas que saben arreglarse, lo cual es la tarjeta de presentacion de esa persona HOMBRE O MUJER, y muchas veces lo expreso muy espontaneamente, ( nunca utilizo bulgaridades, aunque las conosco pero se donde las utilizo y quien las merece ) Pero usted es muy fanatica en querer ser FEMINISTA. Y si ha leido un poco de lo que el “fanatismo ES”, no le veo mucho futuro, en seguir escribiendo, o PERPETUANDO una indiferencia ante lo BELLO que es una mujer. Mis disculpas por expresar mi comentario. Su FOTO, aparenta ser una muchacha POR CONDICION, se maquillo lo normal !!

    • Stephanie López
      Stephanie López on

      Señor Adalberto. Gracias por escribir cada una de las palabras anteriores. Todo lo que ahí leo es precisamente lo que quiero cambiar. Quiero que hombres como usted dejen de ver con normalidad el decirle a una mujer que es bonita en la calle. NO QUEREMOS QUE NOS DIGAN NADA CUANDO VAMOS POR LA CALLES. Lo que queremos es libertad de andar por ahí con la misma seguridad que ustedes los hombres. Y no, no estoy confundida, soy yo la que siempre recibo esas humillaciones cada día que decido salir de casa. No queremos que nos admiren, que reconozcan si sabemos arreglarnos, no quiero nada más que respeto y libertad allá afuera.

      No confunda eso de apreciar lo bello con legitimar la violencia. Desde ningún arista son similares. Por mi parte, le extiendo una invitación a replantear lo que hasta ahora cree como normal y se una a la lucha, primero de reconocer y luego de visibilizar estas acciones que no son más que acoso callejero. LAS CALLES TAMBIÉN SON NUESTRAS.

    • Adalberto Echeverría, en estos casos SÍ HAY CONFLICTOS y SÍ ES NECESARIO LEVANTARLOS EN LA DISCUSIÓN PÚBLICA. Es normal que para usted, hombre seguramente como muchos en el país, la violencia cotidiana en contra de las mujeres sea invisible a sus ojos heteronormados y patriarcalizados, pero NOSOTRAS SABEMOS DE LO QUE HABLAMOS y Stephanie López lo pone bien claro. Nadie está queriendo SER DIFERENTE, todo lo contrario, EL ACOSO SEXUAL JUNTO CON OTRAS FORMAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO ES UNA DE LAS SITUACIONES QUE NOS UNE COMO MUJERES seamos del color que seamos, de la edad que tengamos, de dónde vengamos. ME UNO A ESTE ARTÍCULO (es más, lo voy a difundir con mis contactos) y me da mucha pena que siga habiendo mentalidades tan ciegas y poco sensibles a las realidades que afectan a las mujeres en Guatemala.

      Y PD. Si no estamos pidiendo su opinión, NO NECESITAMOS QUE NOS “EXPRESEN MUY ESPONTÁNEAMENTE” lo linda o lo fea que somos.

    • Señor Echeveria, me da tanta lastima leer su comentario. Me da lastima leerlo porque demuestra justamente la mentalidad podrida que domina en Latinoamérica con respecto a la equidad de genero. En otros países un acoso en la calle, o expresar “espontáneamente” alguna “admiración” por cualquier persona, puede atraer consecuencias. Por la simple razón que tales “elogios” no son deseados o solicitados por las mujeres (o otras minorías). Así como usted ha usado el ejemplo de Donald Trump, de la misma manera se puede comparar ese tipo de comportamiento ante las mujeres: hablan cuando nadie les ha pedido y solo por llamar la atención (obviamente no es para decir alguna cosa inteligente). No obstante, espero que algún día Guatemala pueda superar esta mentalidad machista, y la clave está en la educación.

  2. Feminazi detected! “Su nivel de misandria es IMPRESIONANTE” ref. Vegueta. Por eso el feminismo tiene tanta mala fama y nos da escalofríos a todos los hombres cuando se habla de feminismo o tenemos a una feminista a la par. Este tipo de articulos tiene la particularidad de tener un titulo solo para llamar la atención y volverse viral. Bien por ti que sepas decir “vagina” y “pene” tan abiertamente, te consideras feminista por decirlo sin tapujos, es que de verdad no nos conoces a los hombres, nosotros no andamos diciendo esas palabras a cada rato ya que se pone poca sería las conversaciones o incluso lo que escribimos. Apoyo el comentario de Adalberto Echeverria, estas buscando problemas donde nos los hay, buscas lincharnos a nosotros por nuestra condición de hombres, las feministas quieren etiquetarnos automáticamente con su campaña HeforShe de valga la redundancia de feministas solo por no ser machistas. Te invito a que compartas pensamientos y opiniones con verdaderos hombres (me incluyo en este circulo) y apartes ese odio, deja el repelente anti-hombres y vive feliz, escribe articulos que construyan y no dividan, habla sobre la problemática de diferencia de salarios entre hombres y mujeres, sería interesante, he visto otros artículos tuyos y solo hablas de andar en la calle y te chiflan por la calle, eres politóloga y has salido en artículos de Prensa Libre, considero que pueden ser mas constructivos tus publicaciones y no reducirse a ser anti-hombres, solo es mi humilde opinión y no con el afan de menospreciar ni de insultar (acotación por aquello del feminismo)

    • ay papito rico, ya me convenciste, así como escribís lo meneas? mirá que yo te lo aprieto hasta que sangre y luego te lo remato y te lo hago picadillo!!, ¿acaso no te gusta ricura? si se nota que estás loco porque te den por todos lados, y que te la hagan quesito por bocaditos!!, ¿o no te metiste a escribir aquí para demostrar que podés con una y con todas? a ver papito, desnudate los miedos, o que, ¿no te gusta que te chuleen? si estás de rechupete, como para hacerte un guiso! eres un verdadero hombre, fuerte y grasoso, así como para partirtelo y luego convidar

    • “Ahora el asunto es así: ser mujer en este país no sólo es garantía de que te van a abusar, física o verbalmente, sino también de que llegar al poder será una cima que no podrás escalar porque tenés a todo el marketing de la masculinidad en tu contra. Y es todo: familia, iglesia, poder, ley… Pensá en lo que querrás: las leyes, las instituciones, todo fue hecho por hombres, pensando en ser hombre como algo vital.
      ¿Y quién puede cuestionarse sus privilegios? Ahí está lo triste. La mayor parte de la discusión sobre la masculinidad no ha surgido de reflexiones de los mismos hombres, sino de denuncias puntuales de las mujeres.
      Parece que los hombres pensamos que es un asunto de bla bla bla, sin darnos cuenta que cuando deslegitimamos sin motivos sus propuestas estamos encajando perfectamente en sus denuncias. Y tampoco es que sea un asunto sólo de ellas. Pensemos en los grupos únicamente de hombres, como el colegio donde estudié, o bien, en las cárceles. Ahí se ejercen hipermasculinidades que terminan poniendo en la cima de la pirámide al más animal, al hiperviolento. Así que la masculinidad es un perro muy bravo: es insaciable y muerde hasta la mano de su propio amo”. Julio Prado, en su columna en Nómada. Es de otra página pero es un buen post escrito por un hombre y siempre es bueno leer otras voces al respecto: https://nomada.gt/yo-iba-para-macho-pero-mejor-no/
      Para responder a los caballeros que han dicho que este es un asunto de feminazis. No se trata de eso, ni de levantar una lucha campal entre hombres y mujeres. Al contrario, se trata de una lucha contra los acosadores y no quiere decir que quienes han comentado aquí lo sean. Se trata de sensibilizarse y preguntarle a sus hermanas, mamás, amigas, novias, cómo les va en la calle, si alguna vez se han sentido incómodas. Se trata de pensar en un espacio de iguales condiciones.

  3. Y a lo anterior hay que agregarle que ser amable y educada en este país es considerado ser “fácil” o estar “interesada en la otra persona”. Mas de una vez me ha tocado pasar momentos incómodos y de intimidación porque hombres han confundió un “buen día/tarde/noche” con una insinuación. Una cultura tan confundida que no distingue la línea entre ofensa y halago, entre educación e insinuación. Complicado.

    • Stephanie López
      Stephanie López on

      Es precisamente por lo mismo. Prevalecemos como in símbolo de inferioridad y sexualidad que facilita que cualquier “conducta” nuestra se malinterprete.

      Gracias por comentar.

  4. Si las feministas dejaran de gritar (algo tipo Gloria Alvarez) y comenzaran a hablar otra historia seria, cansa el hecho de etiquetarnos a todos los hombres de que todos andamos chiflando e insultando a las mujeres en la calle. Por los visto son selectivos en los comentarios ya que no se publican los mios, asi es, hablan de que restringimos el derecho a la libre expresion a la mujere pero moderan a su conveniencia, este es el mal concepto que tenemos por lo que rapidamente las catalogamos de feminazis, ok, sigan odiando a los hombres y fomentando el desprecio hacia nosotros, la campana HeforShe no funcionara de esa manera.

    • “Ahora el asunto es así: ser mujer en este país no sólo es garantía de que te van a abusar, física o verbalmente, sino también de que llegar al poder será una cima que no podrás escalar porque tenés a todo el marketing de la masculinidad en tu contra. Y es todo: familia, iglesia, poder, ley… Pensá en lo que querrás: las leyes, las instituciones, todo fue hecho por hombres, pensando en ser hombre como algo vital.
      ¿Y quién puede cuestionarse sus privilegios? Ahí está lo triste. La mayor parte de la discusión sobre la masculinidad no ha surgido de reflexiones de los mismos hombres, sino de denuncias puntuales de las mujeres.
      Parece que los hombres pensamos que es un asunto de bla bla bla, sin darnos cuenta que cuando deslegitimamos sin motivos sus propuestas estamos encajando perfectamente en sus denuncias. Y tampoco es que sea un asunto sólo de ellas. Pensemos en los grupos únicamente de hombres, como el colegio donde estudié, o bien, en las cárceles. Ahí se ejercen hipermasculinidades que terminan poniendo en la cima de la pirámide al más animal, al hiperviolento. Así que la masculinidad es un perro muy bravo: es insaciable y muerde hasta la mano de su propio amo”. Julio Prado, en su columna en Nómada. Es de otra página pero es un buen post escrito por un hombre y siempre es bueno leer otras voces al respecto: https://nomada.gt/yo-iba-para-macho-pero-mejor-no/

      Para responder a los caballeros que han dicho que este es un asunto de feminazis. No se trata de eso, ni de levantar una lucha campal entre hombres y mujeres. Al contrario, se trata de una lucha contra los acosadores y no quiere decir que quienes han comentado aquí lo sean. Se trata de sensibilizarse y preguntarle a sus hermanas, mamás, amigas, novias, cómo les va en la calle, si alguna vez se han sentido incómodas. Se trata de pensar en un espacio de iguales condiciones.

  5. Me encantó tu columna y me sentí tan identificada. Justo estaba discutiendo el tema con un amigo y conversábamos sobre los micromachismos que muchas veces nos tragamos porque tristemente nos acostumbramos a que eso suceda cuando salimos a la calle o en cualquier espacio donde nos desenvolvamos. Al señor Adalberto, solo quiero sugerirle que busque un diccionario para escribir con una mejor ortografía, pues si él escribe así, no va a llegar muy lejos porque no dan ganas de seguir leyendo sus comentario al ver tantas palabras mal escritas. Por otro lado, hace unas semanas me dijeron: “mami, buen provecho”, cuando iba caminando de regreso a mi trabajo. Quiero asegurarle que no estoy buscando eso y no lo tomo como un halago. Al contrario, siento pánico y nunca sé qué contestar. Ayer unos tipos me dijeron un simple hola, cuando iba caminando por la parte de afuera de Galerías Primma. ¿Qué esperan? ¿Que uno les hable de regreso? Además, lo hacen tan de cerca, tan en mi metro cuadrado, que intimidan.
    Yo también quiero que las calles sean nuestras.
    Pd. Si te dicen fanática es porque no han vivido en carne propia el acoso callejero o cualquier otro gesto machista en su vida cotidiana.

  6. Estimada Estephanie: Lo que escribe en la columna solo puede ser comprendido por una mujer víctima de acoso. En mi juventud (18 años) yo daba clases cerca de un taller mecánico y tenía que pasar todos los días por ahí soportando las vulgaridades que me decían. Al punto que mis alumnos de primaria decidieron acompañarme por ese recorrido (aclaro no lo pedí). El punto es que era demasiado lacerante el trato que hasta niños de 10 y 12 años se sentían ofendidos. Hoy espero que eso niños sean hombres que piensen diferente y que actúen diferente a lo que en ese momento vivimos juntos. Si hubiera existido un observatorio del acoso callejero tal vez no hubiera guardado silencia. Saludos

  7. El problema aquí es ver al feminismo con un machismo a la inversa, esta semana platicaba con el chavo con el que trabajo y me preguntó ¿Andrea vos alguna vez hass sentido miedo de que te violen cuando caminas sola en la calle? Y le dije que si, que me asusta mucho que un tipo se me acerque, que odio cuando se pegan mucho a mi en bus para tocarme, que a mis 14 años odie a un tipo que me restregó su pene en el brazo cuando iba en un bus publicó, que cuando me chiflan camino más rápido porque me dan miedo y que aunque muera por usar falda un día cualquiera temo hacerlo y que me metan mano. El me dijo muy impresionado que el nunca se ha puesto a pensar en la ropa que va a usar en relación a lo que alguien le pueda gritar en la calle, y tambien me dijo “es tan normal para ustedes ser acosadas pro yo no te imagino a vos gritando papi quieres sexo en la calle, porque eso NO ES NORMAL EN UNA MUJER QUE SE RESPETE” y el asunto es ¿Qué es normal? Por que no está bien que yo grite cosas ofensivas porque soy mujer pero tenga que aceptar “SUS HALAGOS ESPONTÁNEOS” estamos en condición de riesgo siempre solo por ser mujeres y la manera en la que el sistema a normalizado nuestros cuerpos y nos resta tanto valor que somos vistas como cosas, objetos serviles. No generalizo, no todos los hombres son iguales, mí papá, mi hermano, mi mejor amigo, mis compañeros de trabajo, mi exnovio, algunos maestros, todos ellos son hombres valiosos que no me hacen sentir intimidada al abrazarme. Pero como no generalizo tampoco puedo decir que rodea son como ellos y que aún en la universidad muchos docentes me han visto con morbo las piernas su uso shorts o faldas. Aun en el lugar donde trabajo prefiero no saludar a ciertos tipos porque me da miedo la forma en que me abrazan al saludar. Aun entre amigos existen comentarios ofensivos. El feminismo no está ahí para someter hombres a la superioridad femenina está y existe para luchar por la igualdad. Yo no podría estar con un hombre que diga si a todo, porque se lo que duele tener que callar mis opiniones, porque si me quiero libre a mi lo querría libre a el y porque si fuera a ustedes a los que les gritan “Piropos espontáneos” los defendería si lo necesitaran porque entiendo lo asqueante que es ver un hombre tocarse para insinuarte que tiene poderes sobre ti. Hoy, después de hablar con mujeres que me inspiran, que me han instruido puedo decir que me declaro feminista, porque creo que merecemos llegar un día al punto en el que la simple condición de humano son distinción de género, nos haga acreedores del respeto de todos y todas.

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