Instantáneas escritas -2-

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Frente a la entrada del parqueo de Unicentro, en la 19 calle de la zona 10, medio día, el sol calienta, el edificio proyecta su sombra. Un hombre detiene el paso, una señora a quien acompañan dos jovencitas, una de cada lado, llama su atención.

El hombre viste pantalón de lona negro; camisa casual, manga larga, fondo blanco y cuadros dibujados con líneas delgadas; zapatos negros, con costuras blancas, tiene el pelo canado, usa anteojos. La señora viste falda gris, blusa verde, lleva puesto un suéter negro, zapatos negros, ojos claros, piel clara, pelo largo, suelto, castaño, con canas; aparenta unos 50 años. La niña que va a la derecha solo deja ver el rostro: pelo lacio, amarrado con una cola, ojos claros. La niña de la izquierda está vestida igual que la señora: falda, blusa, suéter, colores oscuros; pelo suelto, a la altura de los hombros, ojos claros.

La señora extiende la mano, dice unas palabras, hace un gesto de súplica, las niñas se quedan quietas. Con la yema de los dedos el hombre se toca la bolsa derecha trasera del pantalón, quedándose inmóvil por unos segundos; frunce el ceño, tiene un signo de interrogación en el rostro; mira a la señora, mira a las niñas, mueve la cabeza en señal de negación. Todos siguen su camino.

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About Author

Fernando Ramos

Me he ganado la vida desempeñando la prosaica profesión de la contabilidad y la auditoría; sí, soy de esos tipos cuadrados a quienes todo mundo teme, porque encuentran descuadres y faltantes. Pero también escribo poesía, y otras cosas por ahí; de eso trata este espacio, de las cuentas que hago con las palabras.

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