Interstellar

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Advertencia: el siguiente texto revela elementos importantes de la trama de la película (spoilers). No revelo el desenlace, pero si se quiere sorprender con los detalles vuelva después de verla.

Hace algunos años cuando volví a escribir, después de una larga pausa, decidí nombrar mi nueva columna «hipercubo»; un término poco claro para muchos –incluyéndome a mí-, uno de los nombres que se le da a un cubo de cuatro o más dimensiones, que en este contexto sugiere que el análisis de una cosa va más allá de las tres dimensiones espaciales (o cuatro espacio-temporales) evidentes en ella. Cuando en la película Interstellar (2014) mencionaron un tesseract –un hipercubo de cuatro dimensiones–  decidí escribir al respecto. Esto no es una crítica formal, es más una narrativa de lo que pensé mientras veía el filme, así que disculpe usted si por momentos se vuelve un tanto incomprensible; sin embargo, aquí va.

Cuando se anunció la película intentaron darle un tinte científico, sugiriendo que la participación del astrofísico Kip Thorne en la producción proveería cierta justificación teórica para lo que sucediese en la historia, entendí que no sería otra película de ciencia ficción más –sin embargo, sí es ciencia ficción, no es como ver Cosmos–. Creo que ese híbrido ayudó poco a que la historia fuera cohesiva con la justificación de muchos elementos en ella, dejando muchas preguntas, no de las existenciales sino de la trama. Puede ser que la estrepitosa banda sonora no me haya permitido entender correctamente el acento tejano de Matthew McConaughey, pero me pareció trillado el hecho de que es la NASA precisamente quien tiene –y acepta– la responsabilidad de salvar a la raza humana una vez más a manera de deus ex machina. En especial porque en la actualidad la agencia espacial cada vez recibe menos fondos y poco a poco empieza a delegar el viaje espacial al sector privado, en un futuro veo a la NASA como un ente regulador nada más. En la historia no pudo faltar el héroe inesperado que casualmente vivía cerca de la base especial y hace el papel de space cowboy, frecuente en Hollywood. No hay por qué demeritar la historia ni la producción, tiene bastante profundidad y de ninguna manera es otro Armageddon (1998).

 

La ingeniería

En el aspecto ingenieril disfruté ver –para variar un poco– naves que hacen uso de distintas fases para despegar, realista desde el punto de vista de lo que funciona mejor sin ser tan glamoroso: deshacerse de la fase de despegue después de vencer la gravedad terrestre y ya en órbita conectarse a la siguiente fase, la responsable del viaje interplanetario. El uso del efecto catapulta para impulsar la nave con la asistencia de la gravedad de Marte también me pareció atinado, es tal y como se envían las sondas espaciales en la actualidad. Por otro lado, me pareció un gasto innecesario de energía hacer la nave rotar para que la fuerza centrífuga actuara como fuerza gravitatoria para los tripulantes, si de todos modos iban a dormir todo el camino y además tenían que tomar dramamina para prevenir los mareos.

En términos de robótica el diseño de TARS (el robot asistente de la misión) me gustó porque respetó las leyes de la robótica, a pesar de tener inteligencia artificial tenia reglas claras en cuanto a decisiones involucrando la vida humana, la de la tripulación. El diseño físico de TARS, aunque es tosco a propósito para demostrar las carencias económicas de la NASA en ese entonces, es poco creíble que pueda subir y bajar con éxito montañas rocosas rotando con un diseño que asemeja un asterisco (yo hubiera usado algo como una araña u oruga).

 

La ciencia

El asunto teórico es en lo que más dejó que desear el filme, aparentemente. El astrofísico Kip Thorne creó el modelo computarizado acerca de cómo se vería un agujero negro en realidad, pero deja interrogantes abiertas acerca de cómo es posible que haya planetas girando en torno a un agujero negro sin ser destrozados por su gravedad, absorbidos para ser expulsados como radiación de partículas (probablemente este problema se resuelve asumiendo que es un agujero negro que rota sobre su eje). Otra duda es la de ¿cómo tienen estos planetas condiciones adecuadas para la vida humana (calor, luz) si no tienen un sol? Además es un agujero negro de donde la luz apenas puede escapar, inexplicable.

Otro acierto de la película está en el problema de cómo la gravedad afecta el tiempo, mientras más cerca estaban los astronautas del agujero negro con gravedad masiva más lento pasa el tiempo para ellos con respecto al planeta tierra. Ahora bien, si nos ponemos exigentes con los detalles simplifican bastante el problema asumiendo que «una hora en el nuevo planeta son siete años en la tierra» cuando la percepción temporal debería cambiar diferencialmente (gradualmente) mientras se acercan o se alejan. Tal vez incluyeron eso en el cálculo y no nos lo dijeron.

El «problema de la gravedad» que el científico protagonista de la película intenta resolver es un problema legítimo, uno de los santos griales de la física actual: La teoría unificada. Gente como Stephen Hawking intenta constantemente resolver este problema que explicaría el comportamiento de la fuerza gravitacional con respecto al resto de fuerzas de la naturaleza y sus partículas; solución que potencialmente nos llevaría a utilizar la gravedad como somos capaces de hacerlo en la actualidad con el magnetismo y la electricidad por ejemplo. Eso sí, es reconfortante ver el papel central que se le da en la película a los científicos junto al del tradicional «héroe» que es un ingeniero (sonrío).

El astrofísico Phil Plait explica detalladamente todos estos puntos en su blog, mucho mejor que yo.

 

Las dudas existenciales

Aquí es donde me pongo filosófico. El primero que me atacó fue el problema del bien común, si seríamos capaces de sacrificar nuestras vidas por preservar la raza humana ¿somos individuos, seres sociales o una combinación de ambos? ¿Vale la pena componer un futuro que no veremos? Creo que la mayor decepción es que hayan introducido «el amor» como una de las fuerzas inexplicadas de la naturaleza, bastante ingenuo considerando que el amor es un conjunto de actitudes resultantes de impulsos bioquímicos y no física de partículas.

Sin duda es una película para los amantes de la ciencia ficción, aunque sacrifican muchos elementos potenciales de suspenso por introducir elementos hollywoodenses tradicionales, como héroes temerarios que rompen las reglas y el amor meloso, agujeros en la historia bastante obvios como ¿quiénes construyeron el tesseract? o ¿qué le estaba sucediendo al planeta tierra específicamente para volverse inhabitable?

Mientras los amantes de la ciencia –a secas– se entretienen buscando errores, yo me quedo rumiando la idea metafísica del tesseract; en cómo se parece al Aleph del que en su tiempo escribió Borges y si algún día podremos ver al tiempo como quien ve otra dimensión espacial.

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About Author

Alejandro Echeverría

Alejandro es ingeniero, tecnólogo, fotógrafo y montañista.

5 comentarios

  1. Mariano González
    Mariano González on

    Aunque la ciencia se me da bien poco, la película me gustó y tus comentarios ayudan mucho. Coincidentemente, tuve dos impresiones similares sobre el amor (innecesario) y lo del tesseract (¿?), que sería una especie de “aleph” borgiano.
    Y me pareció acertada la crítica que hacen al consumismo (está en una o dos frases) y entiendo que por allí viene lo que le estaba sucediendo al mundo (deforestación y plagas).

  2. Mariano González
    Mariano González on

    Al enviar el comentario anterior vi que no me expliqué bien. No es que el amor sea innecesario y que las relaciones que están en juego en el drama humano de la película lo sean. Lo que me pareció innecesario es el diálogo sobre el amor. No le añadió mucho a la película. Eso.

    • Alejandro Echeverría

      Yo sí creo haberlo entendido bien Mariano. Creo que cada película hollywoodense debe tener algún elemento romántico y de ahí el asunto inexplicable del amor. Eso me recuerda a la película “The 5th Element” donde sugieren algo similar, la cosa es que en “Interstellar” me sorprendió por todo el trabajo científico que le pusieron a cosas como la renderización del agujero negro…

  3. Lucía Mendizábal on

    Me encantó el blog. Tengo un comentario. Una de las gracias de la ciencia ficción es precisamente que no explica las cosas detalladamente, por ahi dan algunas claves de que los mismos humanos fueron los contructores del hipercubo y que la tierra se ha convertido en tóxica debido a uso desmesurado de los recursos. Para mi gusto esa fue la parte que menos me convenció de la historia.
    La cuestión con la ciencia ficción, como yo la entiendo, es que es más sobre la historia y menos sobre explicaciones que alejan la atención de lo que está pasando. De paso maravillarnos y entretenernos con lo que puede ser. :)

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