¿Intervención o débil soberanía?

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La historia da cuenta de la relación compleja que tenemos con el país del norte. El llamado anti-imperialismo de hecho se volvió un rasgo que marcó la polarización ideológica de la sociedad, en buena parte del siglo XX, de la historia política del país. Naturalmente en el contexto mayor de  la Guerra Fría. El de hoy es sin embargo un mundo diferente y la polarización entre Este y Oeste parecen un mustio conflicto en colores sepia. El mundo del presente es sobre todo interdependiente y mundializado. Las mismas causas e injusticias sociales y económicas del siglo pasado, yacen sin resolverse en un mundo multipolar, porque ellas apuntan a la contradicción esencial del capitalismo.

Nuevos vecinos aspiran en la aldea global al poder del capital y le disputan la hegemonía que tuvo la primera economía estadounidense. Todo indica que China despuntará en esta carrera autodestructiva del planeta. En ese contexto se impone el terrorismo derivado del fundamentalismo religioso, como un nuevo peligro de orden planetario. Seguridad mundial, carrera armamentista o lucha antiterrorista, todas ellas esconden la causa permanente, la razón esencial de la historia del sistema capitalista: la ambición desenfrenada por la acumulación económica aún y a costa del planeta mismo.

En el presente año, tiempo post-crisis de Gobierno (o de Estado), Guatemala vive un nuevo capítulo de su relación con el país del norte como una contradicción con su propia historia irresuelta. De entrada me atrevo a decir que asumir que la crisis del 2015 fue dirigida y controlada por E.U. es una conclusión falsa. Es claro que la circunstancia geográfica de existir en la órbita de un país de su tamaño, implica como mínimo estar bajo la alerta de sus programas de seguridad preventiva. Y también es cierto que muchos actores nacionales fueron determinantes, aún el mismo grito masificado y espontáneo de la gente en la plaza que dijo #RenuncienYa.

La sociedad guatemalteca se sorprende tímidamente, y en voz callada se aluden las aparentes imprudencias o atrevimientos del Embajador y otros funcionarios del país del norte, no se gritan o se reclaman, menos se denuncian, más bien nos confunden. Figuradamente atrevido, Luis Felipe Valenzuela del programa radial A 1ª. Hora lanza su pregunta inicial al Secretario Brownfield: “¿Se pueden considerar las acciones de E. U. como intervencionistas?”. El entrevistado expresa de tal manera su respuesta que diluye la intención del periodista.

Actores y columnistas de izquierda aprovechan para desarrollar profusos razonamientos que explican una relación entre la “intervención” del país grande y un nuevo modelo perfeccionado de nuevos golpes blandos o de revoluciones de colores. Mientras tanto los actores de la derecha conservadora aluden que las acciones representan “tutelaje” y que las mismas atentan contra la libertad individual y la soberanía nacional, justamente los que han blandido durante décadas que el Estado (garante de aquella soberanía) debía casi extinguirse sino estar a los pies del poder privado monopólico.

Mientras tanto en el mundo terrenal de la política, los pragmáticos  aprovechan hábilmente el poder y la influencia del vecino, para asustar a los dinosaurios políticos que se sienten señalados, quienes a su vez tratan de excusar en defensa débil que la intervención daña la consolidación de la democracia guatemalteca. Es más, los que hacen la política diaria esgrimen y presumen de sus consultas o de sus informes a la CICIG o a la Embajada.

El problema no es razonar de intervención o tutela de las acciones del país del norte sobre el pequeño potrero medieval nuestro, sino asumir que en el mundo de ayer y sobre todo en el de hoy, la soberanía y la independencia han sido y son una ilusión aspiracional que encuentran su marco referencial en el combo de la democracia liberal. Lo cierto es que el mundo es interdependiente y no se puede ser soberano si no se ha construido una formación social y económica para ello. Soberanos son los poderosos y los que han construido dignidad. El silencio, la paz y la soberanía misma son valores absolutos que no existen puros, solo se puede tender hacia alcanzar los mismos, pero hay variables dependientes e independientes que se interponen para su logro.

Para los efectos de este país y los que se preguntan si el precio de botar a Otto Pérez Molina y sus secuaces fue la intervención, lo que digo es lo siguiente: ¿de qué serviría tener un país soberano pero profundamente corrupto?.

Las causas de la injusticia mundial radican, como dije, en un modelo que es por antonomasia inhumano.

 

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Julio Donis

Guatemalteco, nací en Xela en la primavera del 68´y desde los cuatro años me llevaron a la capital. El consumismo es la principal actividad del ser humano moderno, y es la que nos llevará a la extinción como especie. Propongo romper lo establecido, no conformarse con las respuestas porque son mejores las preguntas. La realidad impone buscar las raíces de todo, hay que radicalizarnos. Soy sociólogo de formación y mi experiencia profesional ha sido en programas de fortalecimiento y reforma a la institucionalidad del sistema de partidos políticos, del sistema electoral y del sistema parlamentario. Me expulsaron del único periódico vespertino que existe por escribir contra corriente, y ahora escribo en El Salmón.

1 comentario

  1. Sr. Julio Donis, me gustan sus analisis, y al mismo tiempo, tengo la inquietud de lo que HOY POR HOY , en el 2016, se deben actualizar muchos terminos y sus aplicaciones correctas a los NUEVOS TIEMPOS . Casi siempre, se cataloga a determinada persona, o grupo como 1) COMUNISTA, si va contra el Gobierno, y 2) Anticomunista si se va con la corriente del Gobierno. La definicion de estas dos palabras, y sus formas de exprecion VARIAN, principalmente desde 1950 a 1990 en Guatemala . PERO desde 1990 para la fecha la nueva tecnologia INFLUYE, mucho en la definicion de QUIEN ES COMUNISTA Y QUIEN ES ANTICOMUNISTA. LA NUEVA GENERACION se esta dando cuenta que por ejemplo la impunidad no solo es aplicable a Guatemala, asi como sus resultados a QUIEN HAY QUE CULPAR por nuestro atrazo generalizado . Por ejemplo : El famoso FRUDE DEL LAGO DE AMATITLAN, a sido el resultado de hacer ver que Guatemala es un Pais fertil, para FRAUDES, lo cual se ven involucrados paises como Israel y hasta su Embajador, mi pregunta es : Es Israel culpable de nuestro deterioro etico y moral ??? Lo mismo sucede con las donaciones de Taiwan, seran ellos los culpables de este otro Frude ??? Donaciones del Japon tambien. seran ellos los culpables ??. o Estados Unidos , YO creo que NO, entonces a quien culpar ???. ANTICIPADAMENTE me animo a decir que somos nosotros misnos, que somos capturados por el CONSUMISMO ( como lo expresa sabiamente, Pepe Mujica expresidente del Uruguay ) lo cual nos lleva a construir un ego que NO NOS PERTENECE . El ” ENRIQUECIMIENTO ILICITO “, nos esta destrullendo. La palabra COMINISTA, o ANTICOMINISTA , tiene que adaptarse y cambiar su definicion a NUESTROS DIAS del 2016.

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