Jeremy

0

josepabloPor José Pablo Chumil*

Corría la tarde del sábado 12 de noviembre de 2016, al amparo de los celajes de la época, dos disparos de forma certera impactados en el cráneo de un joven de 22 años, provocaron que la 7ª avenida y 3ª calle de la zona 4 de la Ciudad de Guatemala fuera ensangrentada, sumándose a la interminable lista de aquellos a quienes se les ha arrancado el derecho a vivir.

¡Cuánta rabia! ¡Cuánta impotencia! ¡Cuánta injusticia! 22 años de edad, toda una vida por delante, tantas estrellas por alcanzar, tanta historia por escribir, tanta vida por vivir, que de forma abrupta fue arrancada por aquellos que se creen superiores. Jeremy Abraham Barrios Lima, le conocí hace un par de años, cuando llegó al Centro de Acción Legal Ambiental y Social de Guatemala (CALAS) a realizar la Practica Supervisada que exige el MINEDUC para poder graduarse como bachiller en Ciencias y Letras con Orientación en Computación, me relató su paso por las gestas estudiantiles del 2012 en contra de la desaparición de la Carrera de Magisterio ante la imposición del exgeneral Otto Pérez Molina, hoy en prisión siendo juzgado por varios delitos; así como sus aspiraciones a ser Abogado para defender “los derechos de la gente”, en especial de aquellos que por su condición de vulnerabilidad son quienes reciben el azote cruel de este Sistema, a quienes él consideraba sus “iguales” pues también recibía ese mismo castigo, ser pobre, ser joven, ser objeto y no humano.

Su aporte dentro de la defensa de Los Derechos Humanos Ambientales de la población que resiste ante la imposición de mega proyectos mineros en Jalapa, Santa Rosa, Jutiapa, Izabal, Alta Verapaz y Guatemala, fueron significativo, pues su trabajo de índole administrativo servía para que las acciones políticas, legales y de formación fueran posibles. No obstante, en las “redes” hay quienes aplauden y justifican su asesinato a través de frases indolentes: “Eso esta bueno, porque los derechos humanos solo para defender a los delincuentes sirven (sic.)”, “Con razón lo mataron, miren como se vestía el marero (sic.)”, así, en esa línea, sociedad enferma de ignorancia. Los Derechos Humanos no son el problema, son parte de la solución para resolver los males que nos aquejan, ser joven no es un delito, su forma de vestir no le determinaba como un “delincuente”, yo lo conocí y era un joven con muchos deseos de tener una vida digna, para él y quienes lo rodeaban.

Hasta siempre Jeremy, fue un gusto conocerte, la historia te tendrá como estandarte para que nuestra lucha no cese y triunfe en definitiva como el acto más noble a tu memoria. “Sé que cabalgarás sobre un valle de rosas, buscando el cielo en el que has creído y en el viento buscando la risa perdida, siguiendo la luz de las estrellas. //Sé que de esta pena sin medidas saldrás cantando y no llorando, secando lágrimas de alegría. //Con una explosión de amor eterno con una flor en vez de heridas…” (Yuri Buenaventura)

 

*Guatemalteco (1993) Activista político y defensor de los Derechos Humanos. Trabajó en el CALAS (Centro de Acción Legal Ambiental y Social de Guatemala) en el área jurídica, ha colaborado con varios medios de comunicación alternativa. Fotógrafo y estudiante de Derecho.

Share.

About Author

Firma Invitada

Autores invitados y colaboradores en la página de El Salmón

Leave A Reply