Jimmy Morales, el Baldizón permitido

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En una ponencia presentada en 2004, el antropólogo estadounidense Charles Hale acuñó el término de “indio permitido” para referirse a “la manera en que [el neoliberalismo]abre espacios de participación indígena y al mismo tiempo genera límites que abortan sus aspiraciones más transformadoras”. El término, más que describir a individuos en particular, buscaba provocar la discusión sociopolítica sobre cómo los gobiernos intentan domesticar y dividir a los movimientos indígenas.

Salvando los abismos (de ninguna forma los intereses de Baldizón pueden equipararse a las luchas de los pueblos indígenas de Guatemala), el proceso electoral que está a punto de terminar nos ha dejado en la disyuntiva de “elegir” entre una cuestionada Sandra Torres y lo que yo me atrevo a llamar el “Baldizón permitido”: Jimmy Morales.

Tras la primera ronda electoral en la que triunfó el “No te toca”, contra el candidato del partido Líder. Algunos paralelos entre el candidato de FCN y Baldizón (y Otto Pérez) se hicieron evidentes, pero eso (si las encuestas publicadas lo confirman) no parece molestarle a la mayoría de guatemaltecos ni a la minoría que se beneficia del statu quo.cuadro

Haciendo eco de la analogía de Daniel Haering, muchos guatemaltecos parecen empeñados no solo en votar por un ciego, sino en cerrar ellos mismos los ojos ante las múltiples evidencias de que un posible gobierno de Jimmy y FCN será la continuación de la alianza Líder-PP que gobernó tres años y medio y buscará perpetuar la impunidad no solo de los delitos cometidos durante el gobierno saliente sino de los crímenes de lesa humanidad de los militares que lo llevan al poder.

A los mismos que ponían el grito en el cielo porque, según ellos, al condenar por el delito de genocidio a Efraín Ríos Montt, iban a decir en el mundo que “los guatemaltecos somos genocidas”, parece importarles poco que en el mundo circule la noticia de que un “blackface” podría llegar a ser presidente del país y aunque Jimmy represente iguales o más amenazas para la población de las que representó Baldizón o las que ejecutó Otto Pérez, parecieran perdonársele porque, en teoría y ante la ausencia de planes y equipo estratégicos, su gobierno sería más fácil de manipular o de quitar…

A Jimmy en su “aura de inocencia e inexperiencia” se le está permitiendo mucho lo que a Baldizón no. ¿Le permitiremos llegar al poder? Y de llegar al poder ¿le permitiremos gobernar tiranamente?

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César Ramiro García

Parafraseando a Savater y Galeano, soy un pesimista que piensa que es necesario actuar para que las cosas cambien porque los optimistas están felices con nuestra situación actual. Trabajo contra el racismo y considero que es necesario luchar por la memoria y el medio ambiente. Soy lector y ciclista urbano.

3 comentarios

  1. Increíble, hace unos minutos comenté un post relacionado a la elección y concordamos mucho. Bueno por lo menos ya no me siento tuerta en país de ciegos.

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