Jimmy Morales y la chiripa

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Tratemos de mantener cierta ingenuidad. A principios de año no había quien pensara seriamente que Jimmy Morales pudiera convertirse en el próximo presidente del país. Pérez Molina y Baldetti parecían gobernar a sus anchas y en ese momento, las encuestas daban como virtual ganador a Baldizón. Que hoy Morales sea ganador de las elecciones y dentro de poco el presidente del país, debe dar qué pensar, más allá de si uno está de acuerdo o no con él. Por tanto, ¿cuál es el conjunto de factores que pueden explicar la victoria de Jimmy Morales?

La crisis política que inició con la persecución por parte de la CICIG y el MP de la estructura criminal conocida como “La Línea” y que llegó hasta el mismo presidente, generó un movimiento que tuvo como principales banderas las proclamas de “Renuncia Ya” y “Justicia Ya” referidas a Pérez Molina y Baldetti, así como el “No te toca” dirigida a Baldizón. Digamos que fue un rechazo a las figuras que encarnaron la práctica de la política corrupta, dirigida a enriquecerse y desvinculada de la población (me sigue pareciendo que las delirantes expresiones de Baldetti fueron un disparador importante de la protesta).

Varias figuras intentaron explotar ese rechazo y capitalizarlo como votos a su favor: Roberto González, Zuri Ríos, Alejandro Giammattei, algunos candidatos de izquierda y Jimmy Morales.

Pero de todos ellos, el que supo sacarle provecho al descontento fue únicamente Jimmy Morales. Quiere decir que hay algo en su figura que apeló al electorado. Digamos de inmediato que fue la figura más creíble respecto a no compartir un pasado de corrupción. “Ni corrupto ni ladrón” como dijo su propaganda. Directa, llegó en el momento oportuno. No tuvo que decir mucho más. De hecho no lo dijo.

Su pasado como comediante le ayudó. Es (por lo menos lo era hasta que ganó la presidencia), un tipo simpático para la mayoría, conocido comediante. Alguien con el que un “guatemalteco promedio” (si tal cosa existe) podría identificarse.

Y con la crisis, nos dimos cuenta de que estamos hartos frente a la corrupción. Por tanto, que gobierne alguien que no es corrupto y que cae bien. De hecho, al no haber una discusión sobre programas políticos o ideologías, la evaluación de que no tenía experiencia en política fue favorable (válgame Dios, ¿a quién se elige por eso en cualquier trabajo? Pero bueno, esa fue la reacción).

¿Qué dice esta elección del electorado? Pese a lo difícil que puede parecer sacar algo positivo de estas elecciones, hay un hecho que debe señalarse: se votó por quien se consideró representa una elección honesta, que va a luchar contra la corrupción. Lo negativo: que esas esperanzas son muy ingenuas. Se votó por la oferta que más parece va a cambiar las cosas en base a una figura mediática construida y en base al marketing político. Es decir, sin que esa percepción deba, necesariamente, sustentarse con la realidad.

No se votó por ideologías, ni programas, ni análisis de fuerzas políticas, etc. Es decir, fue una elección política motivada por un mensaje que apeló a lo emocional, sin sustento programático (raro, ¿no?). Ingenua. El problema es que en la lógica de las elecciones que estábamos metidos, las demás opciones eran percibidas mayoritariamente como igual de malas, o peores.

La única respuesta crítica era parar las elecciones y modificar las reglas del juego. Pero hay que reconocer que esta opción era una opción mantenida por unos pocos que, si bien fueron protagonistas de las protestas, no tenían el poder social suficiente como para hacerla opción efectiva. De hecho, se tuvo la ilusión de que se podría hacer hasta unos pocos días antes de la primera vuelta de las elecciones, pero no existía la fuerza necesaria.

Que ganara Jimmy Morales fue, entonces, una chiripa…

Hubo un mensaje en internet que decía que “nos quitaron el miedo…pero no lo pendejos”. Creo que, pese a lo duro que suena, es cierto. La tarea colectiva es desapendejarnos. Lo que quiere decir que nos esforcemos consciente y organizadamente para hacerlo. Espontáneamente no sucederá.

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Mariano González

Psicólogo errante por otros campos y quizás errado. Ha llegado aquí por azares del destino y haber recibido privilegios inmerecidos, como comer los tres tiempos. Perpetra algunos artículos y ensayos. Fascinado con la imagen del ángel de la historia de Walter Benjamin, intenta (sin saber si bien), seguir la exhortación de "pasar por la historia el cepillo a contrapelo".

3 comentarios

  1. René Villatoro on

    He leído infinidad de análisis (así les llaman quienes los escriben), sobre las peregrinas razones que al día de hoy Jimmy Morales sea el presidente electo de Guatemala y pocas (de pronto y ninguna) hace alusión a lo poco cultivados que somos (pendejos pues). Hasta hoy. Buen comentario Mariano, desde mi visión de la vida, muy real y atinado. Saludos

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