Justicia a dos velocidades

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Fotografía de Nelton Rivera González

“Cómo hemos dicho una y otra vez, somos defensores de Derechos Humanos, nos hemos dedicado a defender a nuestra madre naturaleza, defender el agua, la vida, el aire, defender las plantas, eso es a lo que nos hemos dedicado.”
Rigoberto Juárez

Durante los últimos años la sociedad guatemalteca y, en particular, las y los defensores de derechos humanos hemos asistido a un proceso cada vez más creciente de represión, violencia y criminalización por nuestra actividad de lucha, demanda y protesta social. Esta situación se ha agravado al amparo de la toma de control y cooptación del sistema de justicia guatemalteco.

Si bien la justicia guatemalteca se ha ensañado históricamente contra el excluido y marginado o contra las y los pobres, los niveles de impunidad e injusticia a los que hoy es sometida la población no tienen parangón. Existen evidentemente dos tiempos y formas de actuar por parte de los entes de investigación y persecución penal, así como en la administración de justicia en el país.

La primera velocidad, a paso de tortuga, en donde el rostro de la impunidad se evidencia en plenitud. Esta tardía forma de actuar por el sistema de justicia se aplica en casos de perseguir a funcionarios corruptos, violadores de derechos humanos, que cometen delitos graves contra la población. También este tipo de actuación lenta se da contra los mal llamados delincuentes de cuello blanco, quienes tras la figura de inversionistas evaden sus responsabilidades laborales y fiscales o bien se dedican a cometer muchos otros ilícitos sin que sean investigados y mucho menos perseguidos penalmente.

Un claro ejemplo de este actuar, entre otros muchos casos, lo representa la ausencia de investigación y persecución penal contra el Alcalde Municipal de Santa Eulalia, Huehuetenango, el señor Diego Marcos, quien entre otros posibles delitos cometidos, está la agresión con arma de fuego que tanto él como familiares y miembros del Partido Patriota, perpetraron contra pobladores del municipio el 20 de enero del presente año. Basilio Pascual una de las víctimas de este ataque y encabezado por el Alcalde Municipal, murió en el hospital de Quiché, producto de la herida de arma de fuego.

En el otro extremo, cual servicio exprés esta el sistema de justicia, que de manera “eficaz” y rápida actúa contra líderes, comunidades, defensores y defensoras de derechos humanos. Estos hechos los hemos evidenciado de diversas formas; una de ellas es que cuando la población reclama seguridad ciudadana o actuaciones a su favor, las entidades gubernamentales, en particular la fuerza pública nunca tiene combustible, no cuenta con personal suficiente o simplemente hacen oídos sordos a los reclamos de la ciudadanía. Sin embargo, cuando se trata de defender, cuales gendarmes, los intereses de la inversión privada, se disponen vehículos oficiales, cientos de elementos policiales y militares, combustible, armas y municiones; tal y como ha quedado demostrado en los desalojos violentos y ocupaciones en el año pasado en Chisec y Raxuhá, Alta Verapaz.

El último hecho de represión y criminalización impulsado por este gobierno, al servicio del poder económico, lo representa la captura de Rigoberto Juárez Mateo y Domingo Baltazar, quienes han sido luchadores por la vida, el territorio y la defensa de su territorio. Tanto Rigoberto como Domingo son representantes del Gobierno Plurinacional de la Nación Q’anjob’al, Chuj, Akateka, Popti y Mestiza de 16 municipios de Huehuetenango.

Ante este escenario de profundización y consolidación del modelo de represión impulsado por el gobierno de Otto Pérez Molina, es necesario que los movimientos sociales, populares, de derechos humanos y las comunidades en resistencia cerremos filas y se constituya una amplia articulación que no solo enfrente este escenario, sino que avance en la construcción de poder.

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About Author

Jorge Santos

Hombre guatemalteco, centroamericano y profundamente latinoamericano, defensor de derechos humanos, amante de la vida, la esperanza, la humanidad y fiel creyente que otra Guatemala es posible.

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