Justicia, eres mía y de nadie más

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Cronología de mi relación personal con la Justicia: Hace cuatro años, trabajaba en la recién fundada Dirección de Incidencia Pública de la Landívar, acaba de entrar en vigencia la Ley de Comisiones de Postulación. Por primera vez la sociedad podía estar presente en las discusiones de la comisión que estaría a cargo de elegir a los 13 Magistrados de Corte Suprema de Justicia y a los más de 200 jueces de Salas de Apelaciones. Ahí estuve también para la elección de Fiscal General y Jefe del Ministerio Público –y debo decirlo esta vez en un femenino muy digno como digno es el nombre de Claudia Paz y Paz–, día tras día, escuchando sobre tablas de gradación, sobre el significado de la palabra “honorabilidad”, ahí también conocí a César Barrientos.  El otro gran encuentro fue el año pasado, cuando regresé después de mucho tiempo, a la gran Sala de Vistas de la CSJ a ver cómo se juzgaba al militar José Efraín Ríos Montt por el delito de genocidio. Lo vi cuando estaba solo, abandonado por sus abogados defensores, y rodeado de las luces de las cámaras que alguna vez grabaron sus discursos dominicales. Escuché a la Presidenta del Tribunal, Jazmín Barrios.

Las lecciones: Los abogados, para los politólogos, son aquellos seres cuadrados que solo piensan en la ley, con poca interpretación social, política e histórica de lo que ella significa, con mínimo sentido crítico (prejuicios, Gabriela). Cuando no mañosos (a veces ciertos…),  aprendí, después de esos tres momentos, que hay abogados honestos, aun abogados que se han decidido por hacer bien las cosas adentro del sistema tan corrupto y tan perverso. Aprendí que esos abogados eran no solo necesarios, sino imprescindibles si en Guatemala se quería vivir de otra manera. Aprendí, finalmente, que la Justicia es en Guatemala una trinchera de lucha e intereses, y que es tan importante como la elección directa de los otros dos organismos del Estado. Aprendí que se elegían sin mayor revuelo, tranzando a sus anchas, en silencio, con reyes deportivos de por medio, pero que siempre se descubre o se devela los mecanismos poco democráticos y que permitían ser las pruebas para botar procesos, para presionar a presidentes desde el lado de los que solo nos queda la ciudadanía como recurso de poder.

El domingo: ¿Pensar en salir por el proceso de elección de jueces y magistrados? Pero si es poco posible que algo pase, pero es cierto que no podemos dejar de decir cosas, pero igual Ríos Montt sigue en su casa. ¿Una magistrada reelecta no quiere el cargo? ¿Denuncia la shucadas de los partidos, su tráfico de influencias? “Aunque seamos tres”, pienso.

El martes: No somos tres, no somos tampoco cinco, somos muchos. Ahí estamos, no llenamos la plaza frente a la Corte de Constitucionalidad, pero somos muchos que pensamos y sentimos de la misma manera. La decisión de Claudia Escobar nos contagió e hizo que dos nos convocaran a ser más. Ahí estábamos, junto a desconocidos y desconocidas, pero pensando en que estamos cansados de que las cosas siempre sean corruptas y negociables en Guatemala. La Justicia en Guatemala brilló y brilla en los últimos meses, es que no queremos que lo que comenzó se apague de un solo. En el llamado de Claudia Escobar a jueces, llegaron alrededor de 80, dicen los medios. Piensan que no pueden dar sin más la independencia judicial, hablan de parar labores. Veo esa foto de los hombres y mujeres, todos de pie en la Sala de Vistas. Creo que estoy más que sabida de lo que la honorabilidad significa.

Lección (de vida): O se habla o el silencio mata de a poco y con mucho dolor, va matando la esperanza. La esperanza, como el habla, es entre dos, o tres, o los muchos que fuimos en la CC. Aun si pareciera que no hay nada que hacer, siempre hay por qué salir, hablar, resistir, aun si es criticable por muchos, incomprensible para otros. Al final es un problema de conciencia. La Justicia, es problema de los que nos sentimos interpelados por vivir en una Guatemala digna de un pueblo que no calla y que encuentra la manera de hacerse sentir. Hoy los abogados nos dan cátedra con toda libertad del poder.

Hoy de nuevo, a las 8:30 frente a la CC.

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About Author

Gabriela Carrera

Siempre es difícil decir quién es una. Soy la más pequeña de tres hermanos (un abogado, un agrónomo y un cura) y soy la única mujer (que duda de las leyes, no le gusta la berenjena y su vida espiritual es un reto). Estudié Ciencias Políticas y todavía pienso que tengo pendiente estudiar la literatura y todos sus secretos. Me gusta pensar en que se puede construir, poco a poco y con mucha paciencia, una Guatemala diferente y esa es mi mayor motivación para escribir en El Salmón. Agradezco las muestras pequeñas de la vida que me hacen seguir creyendo en la humanidad, y por eso busco en el fondo de la Cajita de Pandora muy seguido.

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