Justicia sí, abuso y limpieza social no

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Ovidio ParraPor Ovidio Parra

No hace mucho se presentó un caso de uso excesivo de violencia por parte de militares en Chimaltenango. De inmediato surgieron comentarios a favor y en contra sobre el hecho, claro está que los argumentos utilizados valían (o valen) solo la suposición de lo que se ve y de lo que como sociedad e individuos creemos que es.

Por mi parte quiero comenzar mi argumento de rechazo hacia al excesivo uso de violencia por parte de las autoridades, debo mencionar que también he vivido la inseguridad y visto la incapacidad de los entes encargados por resolver y poner la justicia de nuestro lado, por lo que comprendo la impotencia y rabia que se sufre luego de ser asaltado y comprendo –hasta cierto punto– lo que es querer tomar la justicia por mano propia.

Muchos han sido los casos de violencia por parte del Estado, tenemos un largo historial de abusos, que se vieron fortalecidos por el conflicto armado interno por ambos bandos, aunque claro está que uno tenía el “uso legal de la fuerza”, bajo nuestras leyes eso no significa excederse. También las fuerzas policiales han cometido abusos desde la temida Policía Nacional con torturas y desapariciones, hasta la actual Policía Nacional Civil con el caso Pavón, entre otros. Casos detallados en diversos informes, denuncias y medios de comunicación.

Dicta el dicho que “la violencia genera más violencia”, al parecer sí lo es, si se parte de la violencia general vuelta crímenes, y ante el clamor popular de buscar justicia las autoridades actúan bajo las mismas “reglas” sociales de violencia, parece algo legítimo aunque legal no es y claro legitimo para algunos. Lo verdadero es que vivimos en anomia social que es “un estado que surge cuando las reglas sociales se han degradado o directamente se han eliminado y ya no son respetados los integrantes de una comunidad” adicionalmente también se indica que “reciben el nombre todas aquellas situaciones que se caracterizan por la ausencia de normas sociales que las restrinjan y también un trastorno del leguaje que imposibilita a una persona a llamar a las cosas por su nombre”.

Con este último queda bastante claro que el abuso de violencia por parte de las autoridades no se ve como tal. Considero que no podemos hablar de justicia si las autoridades encargadas actúan al margen de la Ley para “resolver” los problemas de inseguridad y sobre todo el Ejército, que desde los Acuerdos de Paz su función para actuar frente a la ciudadanía es totalmente distinta, no pueden vincularse como tal a la seguridad ciudadana. Vivimos bajo una doble moral.

En las redes sociales es difícil pasar desapercibido si se rechaza este abuso, pues de inmediato te señalan que los Derechos Humanos son para proteger a la delincuencia, que el sistema es una porquería porque los malos salen rápido y etcéteras de los etcéteras. En algo si coincido y es que el sistema de justicia es incompetente, no se da abasto y la impunidad está a la orden del día.

Por lo que es necesario dejar claro que comparto el sentido de justicia, siempre que caiga bajo el respeto a la persona, el respeto a la presunción de inocencia. La justicia debe buscarse por lo que es necesario denunciar; rechazo la limpieza social, dejar de estigmatizar a una persona por como viste o donde vive.
Siendo aspiracioncitas y nos gustan otras culturas “desarrolladas”, espero que quienes creen en el abuso de poder logren descifrar sin en su etapa moderna estas sociedades buscan justicia bajo la lógica de violencia (de cualquier clase), abuso de poder o justicia por mano propia.

Es necesario aclarar los hechos y agotar instancias, es posible que en el reciente caso de los militares ambas partes sean culpables.

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