La articulacion social y el cuidado del agua

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La Asamblea Social y Popular, conformada por más de ochenta organizaciones y colectivos, ha convocado a La Marcha por el Agua, que consiste en caminatas que saldrán de dos puntos: una desde Tecún Umán, San Marcos el 11 de abril y la otra, desde Purulhá, Baja Verapaz el 13 de abril. Ambas caminatas llegarán el 22 de abril a la Ciudad de Guatemala.

Esta marcha me hace pensar en los diferentes discursos sobre el cuidado del agua, y también me hace pensar en la importancia de la convocatoria. Al mismo tiempo que comienzan las reuniones al interior de la Asamblea Social y Popular acerca de la marcha, comienzan a aparecer mupis en diferentes puntos de la ciudad capital con la nada novedosa frase “gota a gota el agua se agota”, patrocinados por la Municipalidad de Guatemala.

Esta campaña hace referencia al slogan “La Ciudad es como Tú” que desde hace varios años ha promovido la municipalidad. Estas frases o slogans no son meras casualidades, sino que tienen una ideología subyacente que busca apelar a la responsabilidad individual como la solución a los problemas. Es una ideología inherente al capitalismo. La teórica política Bárbara Cruikshank, define esto como tecnologías de ciudadanía, modos de constitución y regulación de ciudadanos por los cuales los gobiernos operan a través y no en contra de la subjetividad de los ciudadanos.

Regresando a los mupis de la municipalidad, estos hacen referencia a los hábitos de consumo individuales: para contrarrestar el problema de la escasez del agua es necesario un consumo responsable que consiste en no dejar el chorro abierto, tratar de usar grifos y mangueras con poca presión, reducir los tiempos de ducha, entre otros. Claro, que estos consejos son para los estratos urbanos de clase media para arriba, que cuentan con agua entubada. Estos estratos, bombardeados constantemente con estos mensajes, pocas veces ven que ciertos problemas que son construidos como si fueran problemas personales, en donde el individuo carga con la responsabilidad de resolverlos, son en realidad problemas públicos, más complejos y que demandan soluciones colectivas.

El consumo consciente ayuda, pero no es suficiente por sí solo para resolver problemáticas complejas como el cuidado del agua. Esto lo tienen claro quienes convocan la Marcha por el Agua.

Todas las formas de vida que habitan el planeta necesitan del agua y ésta escasea cada vez más. Para comenzar a hablar de cómo remediar la situación se necesita ver más allá de las tecnologías de ciudadanía y ver que son los hábitos gubernamentales e industriales los que más urgentemente necesitan cambiar.

Empecemos con los gubernamentales. De acuerdo al artículo 127 de la Constitución Política de la República es obligación del estado legislar sobre la materia, lo cual no se ha hecho en treinta años. No existe una Ley de Aguas. Si ésta existiera, debería respetar también el artículo 128 de la Constitución, donde dice que “El aprovechamiento de las aguas de los lagos y de los ríos, para fines agrícolas, agropecuarios, turísticos o de cualquier otra naturaleza, que contribuya al desarrollo de la economía nacional, está al servicios de la comunidad y no de persona particular alguna, pero los usuarios están obligados a reforestar las riberas y los cauces correspondientes, así como a facilitar las vías de acceso.”

No extraña entonces la inexistente voluntad política para legislar sobre la materia. Una Ley de Aguas que busque cumplir con lo establecido en la Constitución afectaría la forma en que las industrias han operado y siguen operando en Guatemala.

Casos como los del río La Pasión, el desvío de los ríos Madre Vieja y Coyolate, el Lago de Amatitlán, el dato que 24.73% de los hogares al año 2011 no posea servicio de agua potable[1], entre muchísimos otros, devienen en gran parte de la nula legislación e implementación de una política pública que cuide el agua. Pero deviene especialmente de una ideología que ve el agua como un recurso más, un medio de producción, expropiable y despojable para el uso y servicio del capital. Cuando se considera que casi el 70% de la utilización del agua en Guatemala se concentra en la agricultura y en la industria manufacturera, podemos entender que el problema de la escasez del agua no se resuelve apelando al consumo individual responsable sino desafiando los poderes detrás de esas actividades económicas.

A esto apela la Marcha por el Agua. Una articulación de organizaciones y colectivos que bien puede ser interpretada como un efecto de las movilizaciones anti-corrupción del 2015. Tal vez, a pesar de que en la institucionalidad estatal nada cambió y los organismos del estado están lejos de ser representativos como dicen ser, abajo las cosas si han cambiado. La articulación política previa a las movilizaciones sigue, pero también la que surgió debido a éstas.

Hay mucho que hacer y muchos caminos por donde elegir. Algunos preferirán la vía institucional, otros preferirán seguir en las resistencias locales y rechazar la institucionalidad, a otros les preocupará nuevas formas de expresión, otros una mezcla de alternativas. La sociedad no cambia por una marcha pero tal vez, como decía alguien en una reunión en la que estuve hace poco, tal vez estos son los atisbos de una ruptura en la cultura politica.

Me podrán decir ingenua y que esto se debe a mi juventud, no seria la primera vez que esgrimieran ese argumento en mi contra (una falacia ad hominem reaccionaria, según lo veo). Pienso en cambio, que el saber sacerdotal [2] no puede ser el saber que guíe las luchas sociales. Porque hay que traspasar la comodidad del cinismo. Porque la lucha por el agua y la vida valen la pena. Y es entonces que no puedo evitar pensar en Otto René Castillo:

Nada
podrá
contra la vida.

Y nada
podrá
contra la vida,
porque nada
pudo
jamás
contra la vida.

 

 

[1] IARNA. (2012). Perfil Ambiental de Guatemala 2010-2012. Universidad Rafael Landívar.

[2]  “Cuando el poder de los adultos sobre los jóvenes se ejerce por el saber, no se basa sobre la trasmisión de conocimientos prácticos, sino de conocimientos artificiales, esotéricos, irracionales, que no están fundados en ninguna forma de empirismos ni en razonamientos, por lo que no pueden ser nunca descubiertos [es el saber sacerdotal]”. Claude Meillassoux, Mujeres, graneros y capitales

*La imagen de la portada es una pintura de Beatriz Aurora.

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Andrea Tock

Curiosa, preguntona, torpe y ridícula. Estudié Ciencias Políticas y trabajo en investigación social. Disfruto comer, ver fútbol, escuchar música y hacer el amor, entre otras cosas. Me gusta el azul. Escribo para dejar registro.

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