La bofetada naranja

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Ayer, 21-09-2014, Alejandro Sinibaldi fue proclamado Pre-candidato Presidencial, en medio de un acto que mostró como nunca antes la osadía de quienes detentan temporal y desafortunadamente el poder.

Todos los partidos que han gobernado han querido repetir; ninguno lo ha logrado. Pero nunca antes se vio tal falta de sentido común, al extremo de colocar mantas con la cara del exministro en el mismo Palacio Nacional de la Cultura. Esto prueba que nuestra capacidad de tolerancia ha ido disminuyendo y el cinismo de los politiqueros ha aumentado como una respuesta lógica a una ciudadanía apática que se deja insultar tranquilamente.

Y es que en lugar de tomarlo a risa, debiéramos indignarnos al ver cómo nuestro dinero, el que tributamos, es utilizado en un acarreo enorme de personas, en playeras, en buses, en comida, etc. En cualquier lugar del mundo por menos que eso el partido sería clausurado y los funcionarios participantes sancionados.

Pero no aquí, donde no cuestionamos el origen de los fondos para esta actividad, que llegó al colmo de organizar personas frente al mismo TSE, tan carente de fuerza como su antecesor. No aquí, donde las autoridades son cualquier cosa, menos servidores públicos y donde sabemos que mañana todo seguirá igual, porque nos quejamos, pero no actuamos.

Mi vaticinio es que Sinibaldi será de nuevo derrotado. Carece del carisma que debe tener un candidato efectivo. No conecta con la gente y no supo ni leer bien el discurso que le prepararon. Si fue doloroso para él perder la alcaldía capitalina, después de tanta inversión y esfuerzo, esta derrota futura será aún más dura. Parece no verlo, quizá por eso no le molesta que la vicepresidenta se dirija a él como un objeto o que en su proclamación, su nombre no haya sido el más importante. Quizá por eso no se quiere dar cuenta de que la mayoría de personas que asistió ayer lo hizo comprada o presionada para no perder un trabajo y que por eso permanecieron solamente mientras la mera jefa hablaba y cuando él dio su discurso, abandonaron la reunión. Triste su papel en esta farsa.

Para el país es mejor que no gane, porque mandatarios sin fuerza ya hemos tenido varios, incluido el actual. Pero lo que demostró el show de hoy fue que no aprendemos de los errores, que cada vez permitimos un insulto mayor, que nuestra dignidad ha sido abofeteada tantas veces, que cuando pretendamos ponernos de pie, es posible que ni recordemos cómo se hace.

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Elizabeth Rojas

Mujer, feminista, irreverente apasionada de la vida, comprometida con la salud mental. Escéptica e irónica, pero creyente en el poder de las redes sociales, la herramienta ignorada.

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