La ciudad de los carros

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El semáforo se pone en verde, puedo cruzar la calle. Justo cuando pongo el pie en el asfalto noto que un carro cruza a la derecha y no me ve. Termina de cruzar y se aleja. El paso de cebra pintado en el piso y yo fuimos invisibles para él.

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Voy al volante por el boulevard Rafael Landívar y frente a mí se detiene una camioneta. Veo que se bajan unas 20 personas que probablemente trabajan en Paseo Cayalá. Pasan delante de mí y se quedan parados en la acera central del boulevard. Algunos se arriesgan y comienzan a cruzar esquivando a los carros que van a 60 o 70 kilómetro por hora.

Más adelante, hay maquinaria pesada en el sitio donde se construirá el paso a desnivel “Las Flores”, que de acuerdo a un video colgado por la Municipalidad en su cuenta de Facebook se suma a los 14 previos pasos a desnivel realizados en la gestión municipal de Álvaro Arzú. En este video se resalta la importancia de tal paso a desnivel pues “va a permitir una movilidad sobre ese sector y una conexión mucho más rápida de las personas”. Esto quiere decir que los carros podrán ir más rápido porque no deberán hacer el alto en la rotonda que estaba donde se construye el paso a desnivel.

En cinco años de la existencia de Paseo Cayalá no han construido una pasarela para sus trabajadores, y me pregunto si ahora que la velocidad del boulevard aumentará, por fin la construirán. Mi intuición me dice que no.

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Entre los habitantes de la ciudad, quienes ejercen mayor poder son los que se  ponen al volante de máquinas que pesan entre una y dos toneladas, para las que la regulación es extremadamente laxa. Caminar por la ciudad es ponerse a merced de los conductores, ser invisible para ellos. La ciudad está diseñada para ellos.

Usar el carro para amedrentar a otros conductores y, peor aún, a los peatones, es pensar en el carro como un arma, algo con lo que demostrar poderío. Manejar a la ofensiva es como andar con una pistola desenfundada. Sí, Guatemala es muy como el Viejo Oeste.

 

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Andrea Tock

Curiosa, preguntona, torpe y ridícula. Estudié Ciencias Políticas y trabajo en investigación social. Disfruto comer, ver fútbol, escuchar música y hacer el amor, entre otras cosas. Me gusta el azul. Escribo para dejar registro.

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