La estafa de la educación superior en Guatemala, el dilema entre graduar o calidad

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Carlos ParedesPor  Carlos R. Paredes

Guatemala es un país privilegiado por su geografía, su clima, sus recursos naturales. Lamentablemente no hemos sabido aprovecharlos. La razón principal es porque hay gente que carece de educación y de cultura de convivencia.

En lo referente a la educación, el Ministerio de Educación no tiene injerencia sobre la educación universitaria porque el CEPS es el órgano rector y encargado de la calidad. Sin embargo, debido a la falta de supervisión de la institución encargada, operan en el país varias universidades no autorizadas y hay entidades que no son universidades ofreciendo grados académicos de maestrías y doctorados.

Para que Guatemala sea tomada en cuenta en el mercado laboral globalizado, es imprescindible que salgamos de nuestra burbuja y dejemos de compararnos con Costa Rica.  Debemos compararnos con países como China y Corea y nuestra educación superior debe estar a la altura de esos países.  Solo así progresaremos de verdad, tanto económicamente como socialmente.

En lo personal, opino que la mayor “estafa académica” ocurre en varias universidades autorizadas que imparten carreras de baja calidad comparándolas con carreras similares de países económicamente fuertes.  No digamos si esas mismas carreras se imparten en jornada de fin de semana. Si comparamos, en Guatemala, las carreras de entre semana y fin de semana observamos que es físicamente imposible lograr la misma dedicación al estudio por parte de los estudiantes. Sencillamente no se cumplen los mismos requisitos (calidad, tiempo, laboratorios, prácticas) que una carrera impartida todos los días.

Si suponemos que la calidad de los profesores es similar y nos enfocamos únicamente en las horas de clase, una carrera de licenciatura impartida entre semana registra al menos 20 horas de clase mientras que en fin de semana solo caben 16 horas.  La práctica indica que una jornada de fin de semana de tiempo completo logra, como máximo, registrar 12 horas de clase. Quizás se compensa un poco “alargando” la carrera acorde pero hay muchas universidades en donde el plan de fin de semana tiene el mismo número de años que el plan diario. El resultado de esta práctica es que se promueve el “graduar” sobre la “calidad” de la profesionalización de las personas. Para “ocultar” este problema de calidad, los títulos académicos no indican en que jornada se graduó el estudiante (plan diario, plan fin de semana) por lo que el empleador no tiene manera de saberlo a menos que lo pregunte. Por ello aplaudo el esfuerzo del Colegio de Ingenieros de Guatemala en obligar a las carreras de ingeniería a cumplir con ciertos estándares mínimos para colegiar a los egresados y ojala instituyese un examen para colegiarse.

Estoy consciente de que las carreras de fin de semana son una gran oportunidad para personas que no tienen la ocasión de estudiar todos los días y aplaudo el esfuerzo de muchos que se gradúan en esos planes, muchas son personas dignas de admiración.

El mayor problema reside en que la base del financiamiento de las universidades privadas reside en las cuotas que el estudiante paga. El resultado es que se mima al estudiante, en perjuicio de la calidad, para evitar que se vaya y se pierda el ingreso.  Por ello, en el dilema de “Graduar o Calidad”, la balanza se inclina hacia “Graduar” por medio de cursos de refuerzo, baja en la exigencia, jornadas de menor esfuerzo. Seamos sinceros, un graduado de una universidad de Guatemala es un nivel medio a medio-bajo en la escala de graduados universitarios del mundo, pero la necesidad de las cuotas estudiantiles obliga a las instituciones a bajar inconscientemente su nivel. Lamentablemente, varias caen en el círculo peligroso de “comercialización de la educación” en donde los ingresos se sobreponen a la calidad educativa y a los profesionales egresados.

Es momento de hacer un cambio radical en la educación universitaria. Debemos aceptar que las licenciaturas, maestrías y doctorados no son para todos. Debemos ofrecer alternativas de superación universitaria a los que no pueden (sea cual sea la razón) concluir satisfactoriamente una licenciatura. Es imprescindible ofrecer carreras técnicas más cortas que llenen los mandos medios de la economía nacional y subir drásticamente el nivel de todas las licenciaturas para situarnos a escala mundial. Para lograrlo es imprescindible incrementar drásticamente las calidad de la educación primaria y secundaria del país y así permitirle a las universidades aprovechar el tiempo y no tener que repetir el bachillerato completo al inicio de sus carreras técnicas.

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1 comentario

  1. Lamentablemente es una situación generalizada, no solamente de algunas universidades . No es que “varias” caen el el círculo de la comercialización de la educación, es que lo han hecho todas. Todas. Efectivamente el nivel es bajo, bajísimo, pero a nadie le importa cuando tiene sus aulas llenas. En fin, así nos va. Luego nos preguntamos porque estamos como estamos.

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