La hegemonía de la derecha: Jimmy, Protestarte y los salarios indignantes

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Distintos hechos, que en apariencia pueden verse alejados, tienen cierto hilo común: el gobierno de Jimmy (segundo gobierno de una derecha marcada por sus relaciones con militares y empresarios), la imposibilidad de organizar una protesta articulada y la pelea (a veces seria, pero a veces pueril) por la convocatoria de Protestarte y la indignación que causan los salarios en el congreso.

La victoria de Jimmy fue la victoria de una derecha con nexos militares y empresariales claros. Lo votó un número importante de personas que, con conciencia clara o no, se posicionan en sectores conservadores y de derecha. Guste o no, los números fueron claros y contundentes.

Protestarte se equivocó al lanzar una convocatoria a manifestar con censura incluida. Una verdadera contradicción, que quizás proviene de su conformación social. La cuestión política central es si puede arrebatarse y reconducirse la iniciativa de protestar en un contexto que lo amerita.

La indignación que se expresa contra los salarios de trabajadores de congreso también presenta ciertas aristas (1). Los memes y las expresiones parecen apuntar a la indignación de que alguien gane tanto, sin que se refuerce la idea de que dichos salarios son resultado de corrupción de los diputados y sin señalar, a la par, que la misma indignación debería suscitar los salarios de hambre (que el expresidente Maldonado, muy coherente decía que se pueden tomar o dejar…, sin añadir, eso sí, que la opción está entre morirse de hambre o comer mierda).

Lo que esto hace evidente es que no existe una izquierda social y política con la suficiente fuerza para arrebatar el control político e ideológico de las instituciones del país y de crear una sensibilidad de izquierda que permita mejorar, ampliar y profundizar la discusión política. Cabe decir que existe una presencia reducida en el congreso que ha expresado ciertos  aciertos simbólicos y que pequeños grupos de izquierda han sabido persistir en la protesta pública.

Pero, si de alguna manera nos situamos en un espectro político de izquierda, debemos de reconocer dos cosas: la incapacidad para disputar el control político de la derecha (empresarios, políticos, militares) y la lógica autónoma que todavía sigue existiendo en la política. Ambos aspectos se encuentran entrelazados.

Esto pasa por la debilidad histórica que hemos tenido y que significa, entre otras cosas, que no hemos logrado construir una sensibilidad de izquierda que pueda ser lo suficientemente atractiva para lograr cierta articulación entre diversos sectores que pueden identificarse de alguna manera con las causas sociales y populares, incluyendo el reconocimiento de identidades diversas, la defensa del territorio, los malos salarios, la injusticia social, etc.

Frente a esta situación, uno de los pocos aspectos positivos es el fortalecimiento de un sector de la justicia que está llevando a cabo juicios contra militares que fueron responsables de crímenes de lesa humanidad durante la guerra. Pero está lejos de ser un logro definitivo y tiene que ver con el trabajo paciente y constante de las organizaciones de víctimas y de derechos humanos, capaces de promover casos que las instituciones, sobre todo el MP, han podido recoger.

Pero esto es apenas un elemento, positivo y valioso, pero sólo un elemento en un amplio panorama al que se le debe devolver la acción de izquierda para tratar de transformarla.

(1) Su significado, evidentemente, no se reduce a esto. ¿Están cambiando las cosas (bajo amenaza de investigación de la CICIG)?

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About Author

Mariano González

Psicólogo errante por otros campos y quizás errado. Ha llegado aquí por azares del destino y haber recibido privilegios inmerecidos, como comer los tres tiempos. Perpetra algunos artículos y ensayos. Fascinado con la imagen del ángel de la historia de Walter Benjamin, intenta (sin saber si bien), seguir la exhortación de "pasar por la historia el cepillo a contrapelo".

4 comentarios

  1. César Antonio Estrada on

    Es cierto, el panorama nacional es abrumador: es “el peso de la noche” del que hablaba Cardoza y Aragón. Nuestra historia, desde la conquista española hasta el todavía vigente terrorismo estatal contrarrevolucionario, pesa mucho, y se comprende que sea difícil alcanzar la salida a un país mejor. Acaso lo que convenga es continuar nuestra acción política y social en nuestros particulares ámbitos, con un sentido popular y de izquierda, y mantenernos atentos a la posibilidad de articular esfuerzos para que vaya surgiendo una fuerza progresista e incluyente que promueva los cambios básicos que Guatemala ya no puede esperar más.

  2. Me gusta su articulo Sr. Mariano Gonzalez. Lo unico es que no hay que ir muy lejos en buscar las razones del PORQUE somos un Pais fallido, de ir hasta la epoca de la Conquista Española, nos basta principiar desde 1950, y con la incursion mas directa del Militarismo claramente desde 1954, donde Guatemala principio una decadencia muy marcada, que aun esta VIJENTE en el nuevo milenio 2016 !!. El CAMBIO tan deseado por el Guatemalteco, para que tengamos una NUEVA GENERACION DE jovenes honrados, y lejos de un ENRIQUECIMIENTO ILISITO, va tomar mucha educacion, para despertar a esta nueva generacion de practicar valores morales y eticos mucho mas ALTOS de lo que se enseña ahora .

  3. Mariano González
    Mariano González on

    Gracias por el comentario.
    Toca un punto interesante. Hace relativamente poco hablaba con alguien que señalaba el tema de la corrupción ligado al tema del ascenso social, porque no hay muchas oportunidades. Se necesita la educación que usted señala y oportunidades reales y dignas para todos. Construirlas es un tema de fuerzas políticas de izquierda, no?

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