La imposible libertad de expresión

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El debate mediático de principio de año es acerca de la libertad de expresión. El ataque contra el semanario francés Charlie Hebdo ha desencadenado un debate internacional sobre si la libertad de expresión tiene o no límites. Por otra parte, en Guatemala algunos periodistas se han pronunciado acerca de demandas penales y campañas de desprestigio en su contra por parte del gobierno y políticos o por parte de medios pertenecientes a políticos.

Pareciera ser que uno de los valores liberales más importantes está en peligro. Un derecho fundamental que forma parte de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Para los filósofos de la Ilustración, el derecho a la libertad de expresión fomentaba el avance de las artes y las ciencias así como la auténtica participación política.  Sin embargo, me pregunto si es posible que todos nos expresemos, que podamos buscar, recibir y difundir información e ideas.

Otro hecho concerniente a la libertad de expresión ocurrió en el país tan solo unos días después de las denuncias de los periodistas. El 20 de enero un grupo de personas afines al alcalde de Santa Eulalia, Huehuetenango, cerraron las instalaciones de la Radio Snuq’ Jolom Konob’, cortaron el servicio de energía eléctrica, y de forma violenta agredieron al equipo que conforma dicho medio. Las denuncias de estas agresiones, a diferencia de los dos primeros casos, tuvieron poco eco en el debate público.

En medio de este debate por la libertad de expresión y de la desigualdad de las simpatías, recuerdo la pregunta que Gayatri Spivak se hacía en 1988: ¿Puede hablar el subalterno? Lo ocurrido estas últimas semanas parece indicar que es posible hablar únicamente si se tiene acceso a las estructuras establecidas de representación política.

Parafraseando a Spivak, existe un silenciamiento estructural dentro de la narrativa hegemónica. Es obvio que el subalterno habla –emite sonidos, baila o escribe– pero ese “hablar” no adquiere estatus dialógico, debido a que el subalterno no es un sujeto que ocupe una posición discursiva desde la que pueda hablar o responder.

La presunción de libertad de expresión universal se topa con el sujeto subalterno. Éste no puede hablar ya sea porque tenga un acceso limitado o ninguno al imperialismo cultural. Para poder ser oído y conocido el subalterno oprimido debe adoptar formas occidentales de conocimiento, de pensamiento, de racionamiento y de lenguaje. Debido a esta occidentalización, los subalternos no pueden nunca expresar sus formas de conocimiento –pensamiento, razonamiento y lenguaje– y en cambio deben conformar su expresión de conocimiento y lenguaje no occidental a formas occidentales de conocimiento y comprensión del  mundo.

De tal cuenta, en contextos de opresión, las personas subalternas  solo pueden ser oídas por sus opresores si hablan el lenguaje del opresor. Así, filtros culturales e intelectuales de conformidad moldean la verdadera voz del subalterno.

Y esto es precisamente lo que ha ocurrido en el caso de la Radio Snuq’ Jolom Konob’. Una radio que transmite en qanjobal pero que al denunciar las agresiones en su contra debe hacerlo en castellano. El derecho a la libertad de expresión, que fomenta el arte y la ciencia y la auténtica participación política solo es tal si se lleva a cabo dentro de los márgenes de la hegemonía cultural. Para establecer el diálogo, para denunciar la opresión, se debe hacer uso de los instrumentos que permitan el acceso a las estructuras establecidas de representación política. En este caso el idioma castellano, callando así la voz subalterna.

Lo ocurrido a la Radio Snuq’ Jolom Konob’ pone en evidencia que el derecho fundamental a la libertad de expresión no se ve vulnerable únicamente cuando hay ataques directos contra medios, cuando hay persecuciones penales o cuando hay represión gubernamental. También es atacado cuando existen personas que debido al contexto, al tiempo, al lugar, quedan al margen de la sociedad y de la hegemonía cultural de ésta. Y más aún cuando esa misma hegemonía cultural es concentrada en pocos que hacen posesión de plataformas de difusión masivas.

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About Author

Andrea Tock

Curiosa, preguntona, torpe y ridícula. Estudié Ciencias Políticas y trabajo en investigación social. Disfruto comer, ver fútbol, escuchar música y hacer el amor, entre otras cosas. Me gusta el azul. Escribo para dejar registro.

4 comentarios

  1. … que locura de argumentación, y los que solo queremos ser humanos, no pertenecemos al club…
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    La verdad porque siempre, se utiliza (muy a menudo por aquí) el cuento del oprimido y el opresor, … como un fácilitador de argumentos…(mas bien creo que es como un chantaje moral)… pero en fin.. como les hace falta por aquí ver que las personas son valiosas (como humanos) y el creer que esas personas son capaces de construir su felicidad… pero bueno.. a opinar sobre esto (ya te volví a trolear, pero me encanta esto de la libertad de expresión)
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    Aquí no se trata de oprimido o opresor, realmente la argumentación esta mal planteada y no tiene que ver con “libertad de expresión” o “difusión mediática”, lo correcto es: “igualdad ante la ley”… en otras palabras que el derecho a la libertad de expresión funcione para todos (y no solo ese derecho, también el resto de ellos)… y no solo para un grupo.. (los principios liberales son generales, no convenientes o culturales.. son para humanos).. y si las reglas funcionan y se cumplen en igualdad para todos, que mas da la difusión o la cultura…lo importante es la justicia…
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    Hegemonía ¿?.. y cultural.. sigue la locura… la cultura (pertenecer a) es una decisión personal!!, en libertad puedes decidir a que cultura pertenecer (o no pertenecer).. que gana de ver a los “humanos” como castas o razas… (que nivel de racismo y clasicismo) si hablamos de igualdad ante la ley, porque debe priorizarse una “cultura/etnia”… pregunto ¿? no suena a curar con veneno una enfermedad…no es darle hegemonía a esa cultura sobre la otra ()… Sobre la denuncia ¿? bueno la ley dice que puede realizarse en el idioma de la etnia, contando con un traductor… pero si ellos pueden sin la necesidad del traductor pues no veo el problema.. al fin lo importante es la denuncia.. no la cultura (que es decisión personal)… resulta una ironia: si la cultura es lo importante, porque no hacer leyes selectivas, que solo ciertas culturas tengan derecho a la justicia,… y después de paso nombramos al culturero (el que decide/impone a que cultura perteneces y le das su mordida para que te ponga en una chilera con suficientes privilegios), para que la locura este completa…
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    ah los números: 60% hablan español como lengua materna otro 26.4% español y otros idiomas y el resto otro idioma 13.6%.. en otras palabras el 86.4% (60+26.4) hablan español y 40% otros idiomas (26.4 + 13.6)… “mucha cultura” pero los números indican otra cosa.. que no es discriminación es solo sentido común … (talvez su aseveración fue valida en algún momento de la historia, no lo niego)….

    • Andrea Tock

      Dicho en otras palabras, la libertad de expresión es verdaderamente libre cuando se es un hombre blanco heterosexual y, eminentemente, occidental.

      saludos,

      • Si, mire pues… todo eso esta entendido.. aunque como están las cosas ahora y mas en este país, la libertad de expresión es verdaderamente libre para el que se la “puede pagar”.. eso de los estereotipos esta bastante pasado de moda y en realidad ya no sirven de mucho… (otra vez repito: su argumento es correcto para otra época)… y no debería ser el argumento de solución o de “Denuncia”, porque resulta en falacias.. … curar enfermos con veneno… como que no. Pero bueno..
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        Pero mientras la locura sigue y “Osorio” entiende… me pondré a ver como van las cosas en Grecia, porque anda el rumor de la alianza del partido Socialista con la ultra derecha Nacionalista… que irónicamente da como resultado un gobierno Nacional Socialista (oh…la historia se repite)… quiero estar en primera fila, cuando inicie la destrucción…Saludos

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