La izquierda gobernante de América Latina: ¿La finalización de una esperanza?

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La normalización democrática llegó a la región después de una seguidilla de dictaduras y modelos represivos que satanizaron, violentaron, desaparecieron y asesinaron a toda una generación de intelectuales y militantes que estaban identificados con ideologías diferentes a la convicción anticomunista del poder que tenía a sus cuadros al mando de las instituciones del Estado. Si bien la ideología anticomunista (que catalogaba de comunista todo aquello que no les gustaba ni entendían), era y continúa siendo predominante y hegemónica, ya no veta constitucionalmente al comunismo y cada vez menos tienen a sus cuadros fuertes en la dirección de las instituciones del Estado. La ruptura de las sociedades latinoamericanas con ese modelo político represivo permitió que en muchos de los países de la región se instauraran democráticamente gobiernos social-demócratas y ligados a lo que se puede considerar “lo más izquierdista” dentro del centrismo político. Una relativa victoria que ha estado acompañada de un proyecto antineoliberal, pero no anticapitalista, principalmente en América del Sur.

Estos gobiernos han logrado importantes avances sociales, han librado una disputa contra el modelo neoliberal, han sido inestables políticamente, han tendido a la conservación del poder en una persona, han generado identidad partidista y su nueva labor económica ha tenido luces y sombras. Cristhians Castillo, analista político guatemalteco, preguntaba en twitter después de la victoria electoral de Macri en Argentina: “¿Cuál fue el legado de los gobiernos de izquierda en América Latina? Tras dos décadas, el poder vuelve a los conservadores y derechones, ojo Macri”. Ante su atinada pregunta me di la libertad de dar diez breves respuestas políticas bajo la premisa que los gobiernos de izquierda de América Latina, pero especialmente de Sudamérica (quienes ha tenido más gobiernos de izquierda), más que cometer errores de gestión lo que cometieron fue una serie de errores tácticos, por las siguientes razones:

  1. No supieron sortear el poder, personalizaron proyectos y se encerraron en la intransigencia cuando era necesario ceder en alguna política pública o decisión de gobierno. El resultado fue que los avances sociales se fueron haciendo invisibles ante la opinión pública, producto de los ataques mediáticos de la oposición y su estrecha relación con las corporaciones de medios de comunicación tradicionales y conservadores.
  2. Carecieron de capacidad en reconocer cuando le correspondía a otra persona del partido o del frente de partidos ser candidato presidencial.
  3. Fue un error convocar a referéndums para alargar los años de gestión presidencial. Sacrificaron la profundización de los avances por la estabilidad política. Y lo que lograron fue lo contrario: inestabilidad y que los avances se fueran perdiendo de vista por medio del espectáculo de la crisis política y/o económica.
  4. Errores en la estrategia electoral y en la generación de consensos con los sectores de derecha más democráticos. A excepción de Venezuela que ha tenido mayores errores en la gestión pública después de la muerte de Hugo Chávez. Sin duda, sus herederos políticos han logrado resistir en el poder político por su legado carismático y su edificación como referente histórico ante la mitad electoral venezolana.
  5. La izquierda de América del Sur tiene varios intelectuales, estadistas y políticos hábiles y/o carismáticos e insisten en mantener a la misma persona diez años en el poder. Un suicidio a corto y mediano plazo que genera desgaste y permite que políticos conservadores regresen al poder central.
  6. El caso de Venezuela tuvo que ser suficiente para que la izquierda gobernante de Sudamérica convocara a referéndum para prohibir reelección y apostar por la rotación. Cuando un partido o frente de partidos tiene proyecto de país y logra avances seguramente se les elegirá de nuevo. Y la izquierda lo logró, por eso, la apuesta era tener otro candidato del mismo partido o frente una vez terminara el primer período presidencial y así mantener el poder sin desgaste.
  7. Se debía convocar a referéndum para cambiar constitución, pero sin tocar períodos de gestión. Para que la ley amparara los nuevos procesos de desarrollo, pero no la permanencia de una persona en el poder.
  8. El problema de la izquierda latinoamericana sigue siendo el caudillismo y la concentración de poder en una persona. Esa insistencia de mantener al gran líder salvador y generar liderazgos incorruptibles, eternos y perfectos no permitirá que la izquierda tenga una gestión de gobierno de largo alcance porque serán interrumpidos una vez que la gente se canse de la intransigencia. La izquierda para no ser interrumpida debe apostar por la rotación y los consensos posibles con la derecha más democrática para que la eficiencia y efectividad en la gestión siga siendo valorada y ejecutada.
  9. Resultó contraproducente sacrificar el legado de los proyectos de desarrollo por mantener el poder en una persona. Por ejemplo: en Chile le dieron otra oportunidad a la Nueva Mayoría antes Concertación y la victoria era inevitable, en vez de apostar por otro candidato volvieron a poner de candidata a Michelle Bachelet que ahora anda en la cuerda floja. Los líderes de izquierda tienen que aprender a cerrar círculos.
  10. En el caso argentino, el kirchnerismo cometió los mismos errores que vienen cometiendo los gobiernos de izquierda principalmente en Sudamérica. Y deciden cambiar de candidato cuando ya no es posible la reelección y cuando la credibilidad del oficialismo ya anda por los suelos.

Es claro que la izquierda está atravesando una etapa de finalización en los gobiernos latinoamericanos, sin embargo, Ecuador, Brasil, Bolivia y Chile aún están a tiempo de enmendar los errores tácticos y apostar por nuevas personas del partido o del frente de partidos para retener el poder. De lograrlo, el proyecto antineoliberal puede regresar a los países en los que la izquierda perdió los cargos de dirección del Estado. De lo contrario, la etapa de finalización alcanzará a todos los países de la región donde la izquierda está gobernando. Les comparto una prueba de los errores tácticos de la izquierda gobernante en Sudamérica, utilizando el caso argentino, quienes no solo esperaron a agotar la posibilidad de reelección para que Cristina Fernández de Kirchner rotara el poder, sino que además pusieron a un candidato que viene de la derecha conservadora que ganó el 22 de noviembre por medio de Macri. Vean a Scioli en 1999: “Scioli defiende la privatización de YPF y elogia a Menem – Archivo 1998”

https://www.youtube.com/watch?v=0s1PRPsVSXA .

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About Author

Luis Guillermo Velásquez

Latinoamericano y estudiante de Ciencia Política. Concibo en la política desde su enfoque científico y filosófico, los pilares del estudio de la problemática nacional desde una perspectiva histórica y coyuntural.

1 comentario

  1. Muy interesante su articulo, y me gusta . Y posiblemente en un futuro me gustaria su opinion, o escriba al respecto , a la pregunta del millon, que YO NO se la respuesta . “Como logro Costa Rica” liberarse del EJERCITO, mi regunta logicamente nos lleva a la segunda interrogante porque en Guatemala NO se a logrado llegar a esa Madurez politica y social ??. porque sabemos que desde 1954, el pais ha sido gobernado por MILITARES, que solo ven su rancho, y siguen controlando y colaborando con el deterioro del Pais, Su influencia siempre la estaremos viendo y sintiendo , desafortunadamente .

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