La lechera y el Plan Colombia 2

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Foto tomada de www.soy502.com

La fotografía no podía ser más elocuente: Joe Biden firmando el acuerdo de la alianza para la prosperidad y Otto Pérez Molina viéndolo desde atrás con símbolos de dólar en los ojos, casi frotándose las manos. Un millardo de dólares es mucho pisto. Siete mil seiscientos millones de quetzales para ser exactos. ¿Demasiado bueno para ser cierto?

Cuando se examinan los antecedentes históricos de las “ayudas” de EEUU, los pocos detalles públicos del proyecto y la trayectoria de los que habrían de ejecutarlo, la respuesta a la pregunta anterior es un categórico sí para quienes somos más o menos inmunes al optimismo irracional.

No se necesita ser historiador profesional para saber que cuando EEUU “ayuda” a un país que no sea Israel siempre pide algo a cambio. Eso no necesariamente está mal, pero malo que bueno el pueblo tiene derecho a saber el precio a pagar por tanta generosidad, ¿Sabe alguien fuera del partido gobernante cuál es el quid pro quo?.

Si es cierto que el proyecto es simplemente un “Plan Colombia 2” valdría la pena enterarse que Colombia pagó muy cara la “ayuda”. Darle rienda suelta a las políticas gringas resultó en tragedias como las del trístemente célebre caso de los “falsos positivos”, escándalo en el que el ejército colombiano literalmente recibía dinero por cadáveres independientemente de dónde vinieran. ¿Tiene el Plan Colombia 2 un componente de guerra contra las drogas similar al que ha financiado EEUU en Colombia y México? ¿Espera EEUU que Guatemala sea una plataforma de ataque a gobiernos “enemigos” de EEUU, como Venezuela, a cambio de la “ayuda”?

La secretividad con que se ha diseñado el proyecto también levanta suspicacias. Es difícil ser optimista cuando se sabe que la ejecución del proyecto quedará en manos de quienes han demostrado poco menos que incompetencia total en los más de sesenta años que llevan en control del país. Que la economía controlada al 100% por el sector privado -virtualmente sin interferencia estatal- no sea capaz de producir empleos al ritmo del crecimiento poblacional es evidencia innegable de esa incompetencia. La campaña por el salario mínimo diferenciado no es sino una admisión cínica de ese fracaso.

Para que el Plan Colombia 2 no se vea como un premio a la incompetencia y una bofetada a las masas, que han pagado con sangre sudor y lágrimas, EEUU debe ser transparente, usar interlocutores “no tradicionales” y tener presente que si las élites que ellos colocaron en el poder en 1954 no han tenido éxito con la economía en 60 años no hay razón válida para pensar que habrían de tenerlo en los próximos 10.

Otro motivo de preocupación es el uso potencial de recursos del proyecto en el financiamiento de la campaña política que se nos viene. De hecho la mera promesa del acceso a esos recursos sería suficiente para conseguir “empresarios” dispuestos a “invertir” en la campaña del PP. Los antecedentes del gobierno más corrupto de la era democrática no son nada reconfortantes.

Al final EEUU hará lo que le dé la gana. Si el dinero no se usa para nada más que salud, educación y protección ambiental el resultado será los fracasos de siempre con los beneficiados de siempre.

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Abraham Barrios

Estudiante empedernido de la naturaleza humana y amante de las causas perdidas. Aparte de eso, muy difícil de etiquetar.

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