La necesidad de expresarse

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Somos un país que, con raras excepciones, ha permanecido en silencio desde la conquista. La cultura del miedo impuesta por quienes han detentado el poder caló profundo en los guatemaltecos y los intentos de rebelión fueron aplastados con brutal desigualdad de fuerzas, el terror prevaleció.

Ante el silencio forzado los dueños del país afianzaron su posición y la disfrazaron de democracia, hicieron creer a la población que podían escoger a sus funcionarios de entre un grupo previamente seleccionado, el status quo quedó asegurado. Promulgaron nueva Constitución, decretaron leyes, aseguraron sus negocios, vendieron el país y se hicieron multimillonarios. Al pueblo le dieron cancioncitas y gobernantes de medio pelo.

Pero no previeron que sus lacayos morderían la mano que les dio de comer y los dineros que pagaban llegarían a ser insuficientes para controlarlos. Alimentaron el monstruo de la corrupción y no pudieron contenerlo. Hubo necesidad de que llegara la CICIG para ayudar a desmantelar lo podrido y en el proceso despertaron a los durmientes.

La manifestación del 25 de abril fue el punto de partida de un movimiento que, aunque todavía no muestra todo su potencial, trajo consigo muchas demandas y exigencias, incluida la renuncia de la vicepresidenta y del presidente; la primera ya se fue, este último aún se aferra al hueso con los pocos dientes que le quedan y el apoyo de los dueños del changarro. El pueblo despertó.

Con las marchas sabatinas hacia La Plaza se ha desarrollado un proceso de toma de conciencia que ha propiciado que muchos salgan del letargo y quieran hacerse escuchar. La necesidad de emitir opinión fundamentada surgió de entre la multitud y buena cantidad de personas están haciendo lo posible para crear los espacios en los que se pueda discutir acerca de lo que acontece en el país.

Estuve en dos actividades para promover el debate, una en la que se discutió acerca del voto o no voto y otra un cineforo. En ambas me sorprendió de manera agradable que la conversación haya sido fluida y que exista mucha gente que está deseosa de emitir opinión para aportar posibles soluciones a la crisis. Son personas que han llegado a un nivel de conciencia tal que les permite ver con lucidez los orígenes del problema y articular su discurso en pro del bien común.

Lo ideal ahora es seguir promoviendo las actividades, quizá desde la misma participación ciudadana, sin necesidad de que alguna institución las organice, creando los espacios para la discusión y el aporte; de ahí pueden salir las propuestas que den luz y que incrementen el nivel de conciencia de las personas, para que nunca más se vuelvan a dormir, para que jamás se caiga en el letargo y se esté atento a protestar ante cualquier abuso de quienes detentan el poder.

Hay que utilizar todas las herramientas que estén al alcance para expresarse, sean físicas o virtuales, lo importante es no volver a estar callados.

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About Author

Fernando Ramos

Me he ganado la vida desempeñando la prosaica profesión de la contabilidad y la auditoría; sí, soy de esos tipos cuadrados a quienes todo mundo teme, porque encuentran descuadres y faltantes. Pero también escribo poesía, y otras cosas por ahí; de eso trata este espacio, de las cuentas que hago con las palabras.

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