La Revolución del Caracol

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El guatemalteco tiene un love affair con la lentitud, pensaría y de pronto concluiría el visitante. Desde el tiempo que se pasa metido en el tráfico hasta el que se toma en terminar la universidad, todo tarda una eternidad en Guate; la hora chapina, el viera y el fíjese no existen en el vacío.

Como las revoluciones suelen ser raudas, es posible que algún día el historiador decida que nos pasaron de largo por lentos. Algo parecido creen quienes consideran que las protestas ciudadanas del 2015 no cambiaron nada y que todo es una ilusión de los gringos. ¿Cuánto hubiéramos querido ver a los delincuentes de la CC desaforados y en el bote en un período de quince días? ¿Qué no hubiéramos dado por tener a media Corte Suprema de Justicia de residentes en El Infiernito en una semana? ¿Qué daríamos por ver a la mafia del CACIF tras las rejas por sus crímenes continuados de décadas en cuestión de meses?

Y es que si vamos a hablar de revolución todo lo anterior y bastante más tendría que pasar prácticamente de la noche a la mañana: Justicia pronta y servida para militares y ex militares, diputados y ex diputados, ministros y ex ministros, políticos y ex políticos, religiosos y ex religiosos, y así.

Pero no, en la revolución del caracol  todo toma su tiempo. Fíjese.

Aún así, y contra todos los pronósticos, pareciera que los cambios promovidos por el MP y la CICIG empiezan a dar lentamente la apariencia de ser permanentes, viera. Bastante mejor que eso, pareciera que las fuerzas de la justicia han podido conjurar a las leyes de la física para que los cambios aparentes tengan tal impacto que no se puedan detener por muy rápido que se quieran y puedan mover los objetivos. La atinadísima analogía del tsunami que utilizaran los amigos de Nómada para describir las secuelas del caso cooptación del Estado queda que ni anillo al dedo.

Cada día que pasa vemos como el tsunami arrasa lenta pero inexorablemente los muros de la impunidad. Y es que ahora que ya se enteró la gente que ir al bote es una posibilidad real, por babosos van a querer ir ahí para proteger a alguien más. Monzón y Eco le están dando la pauta al empleado que quema al diputado, al testaferro que quema al poderoso y al ex funcionario que quema al ministro.

Pero no todo se queda ahí, por primera vez en la historia vemos jueces juzgando, ministros siendo estadistas y hasta medios cuestionando y señalando lo impensable hace pocos años, incluso a sus propios dueños. La gente sigue yendo a la plaza a pesar de los Marios Robertos Morales de este mundo. El verdadero tsunami se está dando en las mentes de las personas. De continuar, ya no es difícil imaginar abogados y contadores quemando a grandes empresarios, las arcas del estado repletas y gente competente gobernando.

Así que es posible que de verdad presenciemos una revolución sui generis, llámese tsunami, punta del iceberg o bola de nieve. Eso sí, en cámara lenta.2

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Abraham Barrios

Estudiante empedernido de la naturaleza humana y amante de las causas perdidas. Aparte de eso, muy difícil de etiquetar.

3 comentarios

  1. Mario Monterrodo on

    Ninguna revolución es “rauda”, cuando en verdad es revolución. Todas se han cocinado lentamente, pues son un proceso. Como en la cocina: la buena mesa se hace con cuidado. Al contrario el pollo frito si es raudo. En ese primer punto no coincido. En que somos lentos, por no decir pasmados sí. No se al final si es cultural o deformación de país. Quizás para el debate habría que reflexionar sobre la diferencia entre revolución y cambio. Una cuestión a discutir cuando de trata de una revolución es el carácter del poder y los agentes sociales que lo provocan y que lo ejercen. En el cambio ese no es un tema a discutir. Que en Guatemala han habido cambios eso va más allá de toda duda. La profundidad de esos cambios y su impacto en un proceso que parece será de largo aliento y los agentes que en realidad lo provocan todavia parecen nebulosos. La plaza a la que acudimos es, sin quitar su enorme mérito y el fuego interno que provoca, apenas una caja de resonancia política de lo que en realidad esta pasando en las profundidades de la real politic, la cual siempre ha trascurrido como una realidad inenteligible para nosotros los ciudadanos de a pie. Raudo es lo que sucede en V de Vendeta, los ciudanos empoderados, los milicos indecisos deponiendo armas y el líder (ese mesiánico que tanto nos gusta por estos lares), en mortaja simbólica a la posteridad, dispuesto a volar hasta los cimientos el status quo mientras la 1812 musicaliza el momento. Raudo como en las películas. A nosotros nos toca lento como en la vida real

    • Abraham Barrios
      Abraham Barrios on

      Gracias por su comentario. Creo que debí decir “las revoluciones se perciben raudas”, porque normalmente nos limitamos a recordar las fechas en las que se da el cambio oficial: 14 de Julio, 4 de Julio, 20 de Octubre, etc. y no su largo período de gestación. Como lamentablemente mucha gente concibe las revoluciones como algo que se da de la noche a la mañana, quise señalar que en el mejor de los casos presenciamos el lento principo de una. Con todo y eso, me parece que ha captado Ud. los dos puntos principales del artículo, que ha habido cambios lentos pero reales y tangibles aunque muchos se empeñen en negarlo, y que no es razonable esperar cambios súbitos porque no hay suficientes ciudadanos, ni fiscales, ni cárceles, ni jueces, ni juzgados, etc. Saludos.

  2. Iduvina

    Gracias. Yo fui incapaz de reaponder con propiedad a la diatriba contra laa movilizaciones. Pero vos le has dado la respuesta necesaria, el análisis preciso. No puedo menos que suacribir tus palabras todas de principio a fin.

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