La trampa del convivio

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Las condiciones laborales en Guatemala distan mucho de ser las ideales: excesiva demanda y poca oferta, baja escala salarial y escasos incentivos tienen a un 30% de la Población Económicamente Activa sobreviviendo en la economía informal y a muchos viviendo la muerte lenta del desempleo.

Este es el caldo de cultivo perfecto para que empresas sin escrúpulos, que no son todas pero sí un número importante, utilicen maniobras sucias para ahorrarse costos en personal, entre ellas:

1. Contratar por servicios profesionales para exigir facturación, no pagar prestaciones y poder prescindir fácilmente del contratado.

2. Despedir durante el período de prueba de dos meses, argucia muy utilizada para personal operativo y por ciertos colegios que así rotan docentes todo el ciclo escolar. Argumentan que no pasaron la prueba, en la confianza de que por cada plaza vacante hay una numerosa fila de anhelantes, dispuestos a renunciar a lo que por ley les correspondería con tal de contar con un ingreso constante.

3. Hacer que los empleados efectúen funciones ajenas a su cargo, para ahorrar el costo de otra persona.

4. Exigirles que trabajen horas extras sin el pago correspondiente.

5. Ofrecer un trabajo por menos del salario mínimo de ley. Con tanta necesidad que existe, los candidatos aceptan lo inaceptable.

6. Inventar motivos falsos para despedir a una empleada cuando se casa o está gestando, para no tener que pagar el período pre y post-parto ni la hora de lactancia.

7. En las universidades: Contratar a catedráticos solamente por uno o dos cursos mal pagados, lo que los obliga a recorrer grandes distancias y merma su calidad docente.

Y eso que no mencionamos los desmanes racistas y sexistas que son el pan de todos los días para muchos trabajadores, ni la discriminación por edad que colocan muchas empresas como muralla infranqueable. Parece que los mayores de 35 estamos al borde de la tumba.

Pero todo esto se olvida cuando llega Diciembre. Los más afortunados reciben aguinaldo. Los que no, sueñan con el convivio de la empresa, aunque dure sólo una hora, aunque sean pocos los favorecidos en los sorteos, aunque la comida o el lugar no sean de su agrado. Nada importa con tal de pasar ese fugaz momento de alegría, que no siempre es tan auténtica y que garantiza la lealtad a la empresa aunque esta no sea leal con sus trabajadores.

Como escribí antes, no es el caso de todas; algunas empresas sí cumplen con sus obligaciones de ley, pagan impuestos como deben y hasta van un poco más allá, dando a sus empleados un trato digno en todo tiempo y apoyándolas en lo que sea necesario. Pero no son la mayoría en este país del aprovechamiento y la falta de otredad.

Es triste como una canasta, un regalo, algo material, sirve en muchos casos para hacer olvidar los abusos laborales, la falta de condiciones seguras –ni hablar de la carencia de guarderías en las empresas para beneficio de los padres trabajadores–; el recibir un sueldo que muchas veces un sueldo que no corresponde con el esfuerzo realizado.

El gasto en el convivio suele representar una parte mínima de las ganancias que en ese mes tiene la compañía. Con frecuencia los propietarios ni se aparecen sino envían a representantes. Eso sí, cosechan abundantes sentimientos de gratitud “Viera qué bueno estuvo el convivio este año”.

Y así queda garantizada una complicidad vergonzosa que no permite a los trabajadores exigir sus derechos, entre los cuales, muy lejano a nuestra realidad, allá por el progresista Sur, se encuentra el salario digno de Ecuador.

Dignidad, una palabra que tenemos que aprender.

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Elizabeth Rojas

Mujer, feminista, irreverente apasionada de la vida, comprometida con la salud mental. Escéptica e irónica, pero creyente en el poder de las redes sociales, la herramienta ignorada.

2 comentarios

  1. Apesta a subjetividad…
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    Veamos si quieres justicia laboral, tiene que existir mas demanda de empleos y menos oferta de empleados.. pero eso no se logra con una ley o regularización mágica, se logra con un mercado libre (que se facilite la creación y existencia de empresas)… o sea que si se quieren mas empleos, es porque necesitamos mas empresas… y por ende mas empresarios… porque los puestos de trabajo tienen que ser creados, no existen en la naturaleza como para creer que estos han sido expropiados o apoderados por alguien (que bueno que así fuera no cree)…-usted- dice es que las empresas nacionales, hacen trampa, si pero es porque “son pocas y están protegidas por el estado”,.. quite la protección del estado y abra el mercado…y wala Santa solución… pero si usted propone mas regulaciones, pues estará dándole mas privilegios a los protegidos del estado y disminuyendo la cantidad de empresas… y por ende mas desempleo, y todos los efectos colaterales del desempleo… irónico no cree… nos quejamos de los empresarios, pero necesitamos mas empresarios…

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