La Universidad de Charver

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¿Qué hemos hecho para merecer a los políticos que tenemos? Pues sencillo: votar por ellos, creyendo que las reglas del juego permiten el recambio y las reformas. No organizarnos, ser apáticos y crédulos…

Viene a cuento porque salidos de algún relato de realismo mágico (que está bien en la literatura, pero mal en la política), entre la fauna que gobierna a escala nacional y local tenemos ejemplares como el oligofrénico1 de Jimmy, el histriónico de Neto Bran o el psicópata de Esduin Javier Javier, mejor conocido como tres quiebres.

Este último, retomó “popularidad” por la grabación que hizo de él mismo en el acto de defecar y, cual niño rebelde, mostrar su gracia…claro, un niño tiene la disculpa de ser niño. En cambio, un adulto como tres quiebres no. Y aunque la cultura campesina muestra parámetros distintos en cuanto a las necesidades fisiológicas, el acto de grabar y reivindicar el hacerlo como los bárbaros es otra cosa.

Pero el lamentable folklore político no acaba ahí. En una entrevista reciente también dijo que había estudiado en la mejor universidad del mundo, la universidad de “charverga día y noche”.

No hay duda de que la vida es maestra de aprendizajes y que mucha gente capaz y líderes se han formado a través de experiencias vitales. Pero el tema es que la clase política que nos gobierna es poco ilustrada. De hecho, hay cierto antiintelectualismo en la política que se expresa en que hay funcionarios que dicen que un informe o un análisis es “demasiado” académico o, también, en las desafortunadas conjugaciones del presidente…

Este menosprecio por lo intelectual viene de lejos. Tiene una historia que se puede rastrear en siglos pasados, pero que se recrudeció en el conflicto armado con la persecución de toda disidencia crítica y que ahora tiene que ver con la pobreza cultural de la telebasura y otros medios (una expresión de lo que Mario Roberto Morales llama intelicidio).

El tema es que la formación en la universidad de “charver” se debe combinar con otras formas de aprendizaje, que permitan una visión más racional y profunda del mundo y de la política, así como una menor inclinación a la reivindicación de lo chabacano y grotesco.

1 El diagnóstico ya no se utiliza, pero ¡le va tan bien al cuadrificado ese…!

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About Author

Mariano González

Psicólogo errante por otros campos y quizás errado. Ha llegado aquí por azares del destino y haber recibido privilegios inmerecidos, como comer los tres tiempos. Perpetra algunos artículos y ensayos. Fascinado con la imagen del ángel de la historia de Walter Benjamin, intenta (sin saber si bien), seguir la exhortación de "pasar por la historia el cepillo a contrapelo".

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