Las mujeres de La Plaza

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Es complicado hablar solo de mujeres, se corre el riesgo de caer en el sexismo, pero voy a correrlo y dedicaré unas líneas a las mujeres que se han manifestado en La Plaza. Antes quiero decir que escribo “La Plaza”, así con mayúsculas, porque al tomarla como espacio para ejercer nuestra protesta la hemos convertido en el mayor símbolo de la coyuntura y debemos seguir ocupándola hasta lograr los cambios que el país necesita.

En las manifestaciones todos somos importantes, nadie vale más que otro; ni una pancarta por ser más creativa o más punzante tiene más o menos valor. Pero quiero que estas líneas sean un homenaje a todas las mujeres que han llegado a manifestar su descontento. Quisiera saber sus nombres y mencionarlas. El caso es que conozco a pocas y a otras solo de vista o por redes sociales; sin embargo, escribiré unos nombres porque siento que es necesario, ellas son símbolo de esta lucha que todos estamos librando.

Brenda hizo de una sartén la extensión de sus extremidades y lo percute sin parar a ritmo de batucada, junto a ella Andrea baila las consignas esgrimiendo un megáfono y moviéndose al compás del “Fuera Otto Pérez, Guatemala no te quiere”, y más frases que a la par de otras personas y el coro de La Plaza, convirtieron en la verdadera “música de la democracia”. He visto por ahí a Ana Raquel y el grupo de estudiantes de la Universidad Landívar. Caminando por La Plaza he encontrado a Gabriela. Empapada, el día que ni la tormenta detuvo el clamor popular, estaba Tockita. La pancarta decía “Renuncia Ya” y la sostenían Beatriz y María Teresa. Cerca de la fuente he visto a Alejandra y a su mamá. También me he encontrado a Iduvina.

Entre la multitud que ha llenado La Plaza hay muchos rostros de mujeres. Son pocas a las que puedo identificar por su nombre, pero es posible pensar que las mencionadas representan a la mayoría de los sectores que llegan a manifestar. Ellas, igual que el resto de manifestantes, son de diferentes edades, de distintas generaciones, de diversas formas de pensar, y convergen en el clamor de tener un mejor país.

Verlas en La Plaza es alegría y esperanza de que podemos forjar un buen futuro; es creer que no es vana la optimista frase que se lee en el cartel que levanta Nidia: “Florecerás Guatemala”.

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About Author

Fernando Ramos

Me he ganado la vida desempeñando la prosaica profesión de la contabilidad y la auditoría; sí, soy de esos tipos cuadrados a quienes todo mundo teme, porque encuentran descuadres y faltantes. Pero también escribo poesía, y otras cosas por ahí; de eso trata este espacio, de las cuentas que hago con las palabras.

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