Las palabras de moda

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No estoy segura de por qué ocurren las cosas. A veces pareciera que llevan un largo tiempo ‘cocinándose’, esperando el momento oportuno; otras veces parece que ocurren inesperadamente, así de la nada. No sé en cuál de estas dos categorías colocar al debate de moda en el mundillo que le interesa hablar sobre política en Guatemala; un debate que es, sorpresivamente, conceptual. Un debate sobre el populismo, la república, la democracia y la ideología.

Me llama la atención que varios de los que hablan sobre estas palabras de moda, descartan hablar de ideología, reusándose a asumir que sus discursos están permeados por ella, creyendo que de esta forma pueden ser objetivos. La objetividad… esa palabra; tan utópica, tan mística, y que tantos creen poder alcanzar.

Pero tener una postura sobre un modelo de sociedad y de país, es un proceso de producción de prácticas y sentido cuya función es la producción y legitimación de relaciones de poder y esto, siguiendo a Zizek, es ideología –aunque se quiera disfrazar como su opuesto, como no ideología–.

Hay en la actualidad un conglomerado de personas entre columnistas, presentadores de televisión, conductores de radio y líderes de organizaciones sociales, que promueven “la república” como la solución a los problemas de Guatemala. Dejando por un lado lo obvio (que Guatemala es de hecho una República desde 1847), este conglomerado de personas se refiere específicamente a esto:

Y está también, entre otros, el ahora viral discurso de la mujer de rojo, en donde además se hace referencia al concepto platónico de república.

Es previsible que cada sector defienda sus intereses y, por lo tanto, sería ingenuo pensar que quienes se han beneficiado de la explotación de otros en este país (pagando míseros salarios a sus trabajadores, y dejando un Estado débil incapaz de siquiera proporcionar servicios básicos a su población) sean renuentes a dejar sus privilegios. Y tampoco aquellos que se han visto protegidos bajo las alas de estas grandes riquezas, sea con trabajos, con financiamiento para sus medios de comunicación o simplemente porque nacieron en una clase media lo suficientemente cómoda, dejarían sus privilegios tan fácilmente.
Por eso, el concepto de “república” que estas personas promueven me causa mucho, mucho escepticismo. El punto medular sobre este discurso es el “imperio de la ley”, que la ley sea respetada. Pero ahí es importante notar, ¿quiénes hacen la ley en este modelo?

Si consideramos que junto a este discurso sobre la república se está usando el populismo para asustar a las personas, el cual además es equiparado con democracia haciendo una fórmula de este tipo:
(Populismo=democracia) ≠República

Queda claro entonces que tales leyes no vendrían de ‘la voluntad popular’ sino de una élite intelectual y económica (intelectuales orgánicos), queriendo parecerse al modelo platónico de república donde los filósofos eran los gobernantes, para así poder preservar y asegurar sus privilegios.

Hay que estar atentos a este discurso, porque los discursos no son meramente palabras, sino constituyen el mundo, construyen realidades y con más probabilidad si quienes lo promueven tienen acceso a muchos recursos y medios masivos de comunicación, potenciando la hegemonía de su discurso. Recordemos que la Guatemala del siglo XXI no es como la Grecia del siglo V a.C. y que un modelo de república de este tipo, fomentaría e incrementaría aún más las desigualdades sociales, despojándonos de derechos históricamente ganados por el pueblo, por el poder del pueblo.

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About Author

Andrea Tock

Curiosa, preguntona, torpe y ridícula. Estudié Ciencias Políticas y trabajo en investigación social. Disfruto comer, ver fútbol, escuchar música y hacer el amor, entre otras cosas. Me gusta el azul. Escribo para dejar registro.

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