Las protestas incompletas

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Las protestas de abril-agosto de 2015 tuvieron objetivos y organización limitados, pero de eso a decir que fueron una colosal manipulación hay una distancia significativa que, además, impide ver las potencialidades contenidas en ellas.

Con la clarividencia que nos es dada al mirar el pasado, se advierte que las protestas tuvieron como objetivos principales aspectos muy reducidos. Los objetivos de “Renuncia Ya”, “No te toca” fueron alcanzados y el de “Justicia Ya” se va dirimiendo en los juzgados, no en las calles. Pero siendo el motor de las protestas, no plantean ninguna transformación profunda del estado de cosas. De hecho, tras la primera vuelta de las elecciones y la vuelta a la normalidad, advertimos que quedan muchos pendientes para poder, siquiera, adecentar el sistema.

Tal y como están las cosas, nos encontramos con dos candidatos que no pueden convencer a un electorado crítico. Ninguno de los dos está a salvo de vicios señalados a los políticos. Por supuesto que no son la misma cosa, pero de eso a creer que uno de los dos representa una solución adecuada al deterioro político hay una distancia significativa.

Por otra parte, las protestas nos agarraron sin una organización mínima. En el transcurso se fue creando y existe el enorme mérito de una coordinadora interuniversitaria, por ejemplo. Pero, ¿qué hubiera pasado con un movimiento estudiantil con tradición de organización y lucha como la AEU previa, con sindicatos fuertes y decididos (no cooptados) y con un partido de izquierda decente y que hubiera unificado a los sectores críticos y a las diversas organizaciones sociales y populares?

Ya es mucho pedir que se dieran esas condiciones, pero imaginemos unas protestas con objetivos amplios y una organización más fuerte. Es probable que los resultados que tenemos, al momento, hubieran sido distintos.

Lo cierto es que tuvimos objetivos pobres y estuvimos desorganizados, pero eso es distinto a decir que las protestas fueron tan solo una manipulación de la embajada de Estados Unidos. No cabe duda que la embajada tuvo un papel importante. También el CACIF y los partidos jugaron de uno u otro lado de la cancha. Lo cual significa que cambiar las cosas requiere un esfuerzo mucho mayor que el realizado hasta el momento.

En todo caso, es probable que queden insatisfacciones profundas, espacios organizativos, aprendizajes de todo tipo que pueden dar paso a una reorganización de las protestas en un mediano plazo. Por supuesto que esto es solo una posibilidad.

Hay muchas cosas que impiden la organización y la participación, pero ¿cuándo ha sido fácil transformar el mundo?

Nunca. Ni ayer ni hoy. La cosa es no desalentarnos.

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About Author

Mariano González

Psicólogo errante por otros campos y quizás errado. Ha llegado aquí por azares del destino y haber recibido privilegios inmerecidos, como comer los tres tiempos. Perpetra algunos artículos y ensayos. Fascinado con la imagen del ángel de la historia de Walter Benjamin, intenta (sin saber si bien), seguir la exhortación de "pasar por la historia el cepillo a contrapelo".

5 comentarios

  1. ¿Hubiera habido indignación si la CICIG no revela nada?
    Si “La Línea” tenía de operar desde los setentas (como la CICIG comentó) ¿Por qué hasta ahora lo reveló y no antes? ¿Por qué justo en época pre-electoral? ¿Qué será que siempre en época pre-electoral tenemos escándalos así? ¿O acaso olvidaron el caso de Rosemberg, el del Bancafé y demás? ¿Por qué la CICIG exoneró a unos hace poco más de 4 años y ahora nos dice que sí son culpables? ¿Es la CICIG realmente de fiar cuando elige su timing y sus casos a dedo en vez resolver a fondo los problemas? ¿Por qué nunca mencionan con nombre y apellido a los financistas de TODOS los partidos sino que sólo a los de ciertos grupos?

    Perdón que no sigua el drama oficial de la novela política, pero la historia tiene demasiados agujeros para ser 100% creíble, acá expongo más a fondo muchas de las inconsistencias:
    http://on.fb.me/1Ov79mS

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