Leona-mariposa

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Balance breve y conciso de un año: aprendí que puedo ser leona y también mariposa.

En la metamorfosis no se pierde el alma ni la esencia femenina. No se deja de ser mujer por convertirse en mariposa o leona. El desplazamiento hacia una y otra, oscila entre la necesidad salvaje de sobrevivir y la fragilidad tierna por expresar lo que se lleva por dentro. Aceptar mi dinámica personal, ser paciente con ella y despojarme de la hiriente imposición de ser piedra (dura, recia, impasible como una leona), fue asumir mis defectos, mis miedos, mis inseguridades. En conclusión, pasar a verme -sin cursilerías bárbaras-, como una mariposa expuesta. Esa sensación de indefensión fue seguida varias veces de una fuerza vital, de una energía inquieta y alegre, que más se asemejaba a la de una leona. Cómo sorprenden los movimientos que se dan por dentro.

La mariposa te enseña que la vida es frágil. La ansiedad siempre acecha: te busca en las noches, se te enreda en el pelo, te pilla en el trabajo. La mariposa permite escuchar cómo una pareja entra a la vejez, encarando dignamente la última etapa de la vida, mientras se maravillan de la sonrisa infantil de Paula y Mateo que corretean en el jardín. Mariposa bonita, te estremecés también por una historia que te emociona o por la palabra consoladora. Me vi en el espejo, algunos días me supe fuerte y valiente. Sentí como una leona tomaba el lugar de la mariposa, sin mucho ruido y aspaviento. Sonreí y me quise de otra manera. ¿De dónde viene tu fuerza para volver a conquistarte y  regocijarse por imperfecta? ¿De dónde sacás finalmente la decisión de gozar y de aprender del pasado para seguir caminando, sin que tu presente se deba a lo que sucedió alguna vez?

En ese ir y venir entre la fuerza y la conciencia de la fragilidad, me permito disfrutar la vida. Cada vez la encuentro más extraordinaria e intento entender la sabiduría de su tiempo. En el laberinto de no saber todo (es decir, de la incertidumbre que te obliga a “soltar”), me digo que el amor debe respetar la paz y el orden que busco. Ahí, entre los pasillos y corredores de mi interior, voy a la par de una leona y una mariposa. Viviendo.

Así cuando leí a Alfonsina Storni, hace unos meses ya, me quedé prendada de sus palabras:

“Mariposa triste, leona cruel,
Di luces y sombra todo en una vez.
Cuando fui leona nunca recordé
Cómo pude un día mariposa ser.
Cuando mariposa jamás me pensé
Que pudiera un día zarpar o morder.”

Este año no hay planes más allá de escuchar, sin arrogancias ni pretensiones y más bien con tranquilidad, la voz de la leona y la mariposa que conviven en mi interior. Me alegro por mí. Tenemos un rumbo: no queremos dejar de caminar, ni perder la curiosidad y la capacidad de sorprendernos a la vuelta de esta vida.

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About Author

Gabriela Carrera

Siempre es difícil decir quién es una. Soy la más pequeña de tres hermanos (un abogado, un agrónomo y un cura) y soy la única mujer (que duda de las leyes, no le gusta la berenjena y su vida espiritual es un reto). Estudié Ciencias Políticas y todavía pienso que tengo pendiente estudiar la literatura y todos sus secretos. Me gusta pensar en que se puede construir, poco a poco y con mucha paciencia, una Guatemala diferente y esa es mi mayor motivación para escribir en El Salmón. Agradezco las muestras pequeñas de la vida que me hacen seguir creyendo en la humanidad, y por eso busco en el fondo de la Cajita de Pandora muy seguido.

1 comentario

  1. Interesante sus pensamientos, que creo se asemejan mucho a lo que yo he pasado en mi vida, envuelto en algo de confusion, que creo era mas que todo , es ” DEFINICION “, de lo que en realidad ” REPRESENTO EN ESTA VIDA “. Algo que me vino a aclarar y definir ha sido, el ejemplo del Gran Ex-presidente del Uruguay, Pepe Mujica, que con su ejemplo sencillo, de vida cotidiana, como politico y lider mundial , valora al ser humano, como un verdadero ser viviente, que nos analiza, para recalcarnos que “TODOS LOS SERES HUMANOS VENIMOS A ESTE PLANETA, PARA SER FELICES ” , sin complejos de nada, ni ante nadie.

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