Libertad de expresión S.A.

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El canto mayor de la democracia tiene acordes esenciales para mantener la armoniosa balada de la igualdad; sin embargo, la música tiene épocas y la de este tiempo es una balada de la cual se exige su cumplimiento y no solo sus alegóricas loas sobre los derechos. Así como el capitalismo anida una contradicción esencial, así también la democracia contiene claramente una paradoja, la propuesta de derechos para la igualdad, la engañosa propuesta de que todos seremos iguales algún día en un mundo ideal.

Una de esas notas clave en la gran melodía de los derechos y la democracia, es la del derecho a la libertad de expresión. “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el no ser agredido a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir información y opiniones, y el de difundirlas sin límites de fronteras por cualquier medio de expresión”. Así dicta el Art. 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que ampara de esta manera, el derecho a informar y ser informado. La Declaración es el instrumento que sintetiza el esquema de valores de la sociedad moderna que se fundó sobre el modelo de la  Ilustración. Aquella tiene al menos dos textos precursores, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789) en Francia, y las diez primeras enmiendas a la Constitución de Estados Unidos que colectivamente se llamado Bill of Rights (Carta de Derechos de 1791).

Se encuentran en esos documentos, la inspiración de muchos Estados que construirían el andamiaje constitucional de un imaginario colectivo que luego se haría global, sobre una noción de sacrosantas libertades individuales. El capitalismo se edificaría sobre esas estructuras democráticas que garantizaban aparentemente una lista derechos, que con el tiempo fueron tomando formas cada vez más específicas y diversas. Fue entonces que los derechos adquirieron dimensión generacional y surgieron los sociales, económicos y culturales; hoy se habla incluso de derechos de quinta generación para garantizar el libre acceso a la tecnología y la previsible necesidad de crear un código de ética para el comportamiento de los robots, a partir de la cada vez más extendida domesticación de la relación con el humano.

Pero el tiempo solo evidenció que instituciones, constituciones, Estados y sociedades han sido instrumentos eficaces para hacer creer que se tiene derecho a, de una manera tan convincente y tan seductora, que se terminó dejando de lado la necesidad por concretar. En palabras de S. George en su fina ficción sobre la reinvención del capitalismo, evocando el pensamiento elitista mundial, una cosa es que el pueblo crea en el combo de derechos y otra muy diferente es dejar que se cumplan.

En la nueva sociedad del consumismo y la producción globalizada, todos somos iguales pero hay unos que son más iguales que otros, pero de eso pocos toman plena consciencia porque vivimos la ecualización de los intereses y la diferencias, todos caben en la gran caja del sistema, una vez no se salga de ella. Todos se pueden expresar libremente hasta el límite que dicta la propiedad privada. En el caso de los medios de comunicación, cuyo poder e influencia puede considerarse ya bastante mayor que el de los aparatos militares, la libertad de permitir expresiones críticas, está impertinentemente fuera de los límites de la tolerancia de los contenidos dóciles o políticamente correctos, incluso de lo que llamo la corrección solidaria.

Este sentido, el acto censurador resulta extremo e innecesario porque evidencia la desesperación por imponer el paradigma elitista neoliberal. Dada la docilidad de la masa consumista y alienada, resulta relativamente fácil para el sistema utilizar la maquinaria mediática para mantener y realzar mil historias o casos que realcen el estilo de vida de éxito capitalista. Hay una delgadísima línea que divide la libertad de expresión como derecho dócil de la democracia liberal, y la libertad de expresión como forma de pensamiento crítico al sistema. La clave es no tragarse la píldora equivocada, pues una es claramente una ficción con apellido S.A.

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About Author

Julio Donis

Guatemalteco, nací en Xela en la primavera del 68´y desde los cuatro años me llevaron a la capital. El consumismo es la principal actividad del ser humano moderno, y es la que nos llevará a la extinción como especie. Propongo romper lo establecido, no conformarse con las respuestas porque son mejores las preguntas. La realidad impone buscar las raíces de todo, hay que radicalizarnos. Soy sociólogo de formación y mi experiencia profesional ha sido en programas de fortalecimiento y reforma a la institucionalidad del sistema de partidos políticos, del sistema electoral y del sistema parlamentario. Me expulsaron del único periódico vespertino que existe por escribir contra corriente, y ahora escribo en El Salmón.

3 comentarios

  1. Juajua, juajua… quisiera saber en que época de la historia el ser humano NO ha consumido…esto esta para matarse de la risa… los consumistas y los no consumistas…fuafua… si me mencionas una epoca de la historia donde el ser humano no haya consumido.. te daré la razón, es mas te pondré velas…
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    El capitalismo “busca la igualdad”.. no es el socialismo/comunismo pues!!!… la filosofía del capitalismo (porque NO es un sistema, dummies) habla de una desigualdad natural, y que el ser humano solo puede ser igual ante la ley… lastimosamente en esta época, han surgido entidades o movimientos sociales que han inventado nuevos derechos (de la puta generación)… muchos de los cuales no funcionan en la realidad, siendo imposible su cumplimiento -como los derechos sociales-.. pero bueno…y muchos de estos derechos de -puta generación- destruyen los verdaderos derechos… te pongo un ejemplo: El derecho a la salud.. según estipula todos tienen que tener acceso a los hospitales, pero la salud no es un edificio, o un poder divino, es un servicio que prestan los profesionales de la medicina, si se entiende.. pero si un día los médicos deciden no prestar el servicio, sera que eso nos da derecho a ponerles un arma en la cabeza y obligarlos a que nos presten el servicio porque “es nuestro derecho”… o sea que por un servicio -que ahora es un derecho- de -puta generación- tenemos el derecho de esclavizar y atentar contra una vida… violando los derechos primordiales.. a la vida y a la libertad.. pero vos defiendes los “derechos sociales”…-de puta generación-…
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    Lo malo no son los derechos (solo los de -puta generación-)… y en realidad son inherentes de cada persona y son propiedad privada de cada persona.. lo malo son los sistemas políticos de los países… te pongo un ejemplo: de la constitución…
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    Artículo 35.- Libertad de emisión del pensamiento. Es libre la emisión del pensamiento por cualesquiera medios de difusión, sin censura ni licencia previa…blabla…pero no es totalmente libre…
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    Artículo 44.- Derechos inherentes a la persona humana. Los derechos y garantías que otorga la Constitución no excluyen otros que, aunque no figuren expresamente en ella, son inherentes a la persona humana.
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    El interés social prevalece sobre el interés particular. blablabla…
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    ups… y como los derechos humanos son individuales… llegamos al “todo sea por el interés social” (o bien común)… esto me recuerda a los diputados legislando por el interés social que ellos representan (pues esa es la democracia).. pero para que mires que en Guatemala eso de los derechos es papel de baño… y que tiene trampas… porque el interés social, mata los derechos que son individuales lastimosamente…(un sistema socialdemócrata le dicen, tramposo es la realidad)…
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    ups.. me perdi.. es que Grecia me tiene ocupado.. Gano el socialismo y se unio a la derecha nacionalista, inmaginate eso.. (no que son antagonicos).. pero.. como quiero estar en primera fila, pues ni modo, viendo como surge el Nacional-Socialismo… y no podía dejar de articular ironías/sarcasmos, para opinar… mejor la dejo ahí…

    • Y lo olvide: Como el interés social prevalece sobre el interés individual (los derechos)… y la ley lo permite adivina:
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      Pues te callas porque la turba (por interés social) dice que te calles
      Córtate el pelo porque la turba (por interés social) dice que te los cortes
      Cerramos la calle porque es de interés de la turba (por interés social)
      Aprobamos la ley para enriquecernos a manos llenas por que nosotros representamos a la turba.. (por interés social)
      En nombre de la turba, te quitamos la vida..(por interés social)
      En nombre de la turba…
      Por el interés social, no puedes ser músico de rock… y así… por el todo poderoso interés social (o de las mayorías) … socialdemocracia al final de todo…
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      y ahí tienes todo en nombre de la turba.. y como la ley lo ampara (o sea es legal).. pues en nombre de la turba comemos mierda todos… que derechos ni que nada..
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      En nombre del interés social… que mas puede pasar…

  2. Pingback: ¿Humor o burla?

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