Los acarreados mentales

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Tanto que se dice en estos días de las personas del área rural que venden su voto. Se habla de ellas en tono paternal, una mezcla de desprecio y compasión:

“Los ignorantes deciden las elecciones, por eso la educación es el camino”.

“Venden su dignidad”. “No saben ni por quién están votando”. “¿Cómo les informamos eso a las personas de las zonas rurales?”. “Por su culpa ganará x candidato”. “Los candidatos engañan a estos pobres necesitados”.

En medio de la burbuja capitalina que carece tanto de otredad, nos burlamos y criticamos tanto el “voto acarreado” de esos seres de cuya vida todo desconocemos…y aprovechamos para endilgarles la responsabilidad del resultado de la elección.

Sí. Ellos aceptan una lámina, un vale a ser cambiado dos días después de las elecciones, una cantidad en efectivo, porque saben que es lo único que recibirán de todos esos candidatos que sólo los recuerdan en la época electoral y que pasarán cuatro años ignorándolos. Por eso les reciben a todos los partidos.

Lo comido es lo seguro en un entorno donde se paga Q25 al día por una jornada de trabajo extenuante en el campo, cuando hay suerte y hay vacantes. Eso para los hombres, por supuesto, para las mujeres las posibilidades son mínimas. Una mañana bajo el sol está bien empleada si se regresa con víveres que durarán una semana.

Pero, ¿nos hemos preguntado si son ellos los únicos votantes acarreados?

Cuando leemos cosas como:

“Zury tan elegante, ella tiene mi voto por ser toda una dama”. “Hay que darle la oportunidad a los nuevos, Jimmy no es ladrón”. “Giammattei sí se mira con carácter”. “Lo de Aníbal García borracho fue un error, todos lo cometemos”. “Yo votaré por Sandra para salvar a Guatemala de Baldizón”. “Hay que votar por los partidos pequeños, con la esperanza que crezcan”. “Ya sé cómo podemos apoyar a Nineth, votando por su partido”. “Ese señor del Pan se mira buena gente y no tiene necesidad de robar”. “Canela ya tiene experiencia y le gusta comer hilachas”.

Todo lo anterior ha sido escrito por personas que han tenido acceso a la instrucción y a la tecnología, que han podido informarse y que seguramente ganan mucho más que Q25 diarios.

El voto también se acarrea con promesas. ¿O ya se le olvidó cuántos cayeron con lo de Mano dura, cabeza y corazón? Se acarrea con falacias como Zury con su bisturí acabando con la corrupción o Canela deseando que todo sea para bien.

El acarreo mental le sale casi gratis a los partidos y les funciona de maravilla.

Ya deberíamos haber aprendido. Así que antes de condenar a los que venden su voto a cambio de algo tangible, pensemos a cambio de qué estamos dando el nuestro.

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Elizabeth Rojas

Mujer, feminista, irreverente apasionada de la vida, comprometida con la salud mental. Escéptica e irónica, pero creyente en el poder de las redes sociales, la herramienta ignorada.

3 comentarios

  1. Comparto totalmente esta nota, la mayoria de gente que dice que el area rural no sabe votar, son esos mismos que no saben que hay dos papeletas para diputados, no saben que es lista nacional y que es lista distrital, no leen la hoja de vida de los candidatos porque les da pereza, y lo peor es que muchos de ellos han salido a manifestar y piden cambios y no saben como funciona lo que piden cambiar!!!

  2. Brenda Marcos
    Brenda Marcos on

    Buena nota, al final de cuentas los que la tenemos más fácil y con más opciones para informarnos hacemos ese tipo de aseveraciones para justificar el voto.

    Tiene razón.

  3. César A. Estrada on

    Certísimo. La mayoría de la población de la capital, pequeña burguesía o clase media, siempre ha votado con el peor de los criterios eligiendo las opciones más conservadoras, atrasadas y autoritarias, a pesar de tener mejores condiciones de vida y oportunidades para educarse -en lo que cabe- que en el área rural. Los grandes capitalistas, la burguesía, han logrado imponer su mentalidad y sus intereses en la cabeza y el corazón de los demás. Ya va siendo momento de sacudirse esta dependencia y ver con ojos propios la dramática realidad nacional.

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