Los hilos de la impunidad y la corrupción

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Hace más de cuatro años denunciamos la reconfiguración del Proyecto Político Oligárquico Militar y cómo este de triunfar electoralmente iba a producir enormes retrocesos en materia democrática en el país. Pareciera ser a la luz de los eventos de los últimos meses, que el pronóstico fue acertado, pero no del todo en cuanto a la profundidad del retroceso.

Recordarán que el proyecto oligárquico militar al ganar las elecciones a través del Partido Patriota coloca a figuras claves de ambos actores en aquellos ministerios y carteras gubernamentales, con dos propósitos fundamentales que son: el de imponer un modelo de desarrollo extractivista y saquear cuanto pudieran del esquilmado Estado guatemalteco.

Importantes actores políticos del empresariado, particularmente provenientes del CACIF, fueron colocados en Ministerios, Secretarias y Comisiones para dar vida a la imposición del proyecto económico. Desde la Comisión Presidencial por la Competitividad, hasta los Ministerios de Energía y Minas, educación y salud fueron cooptados por este poder fáctico y con él tuvieron el acceso continuar dando privilegios y “negocios” a sus allegados. De tal cuenta, que no habían pasado ni tres días en el ejercicio del poder y el primer ministro de Salud Pública y Asistencia Social, ya había emitido la primera oferta para compra de insumos hospitalarios y servicios de alimentación para los nosocomios y con ello beneficiar a empresas de las cuales él mismo formaba parte.

Por el otro lado, miembros del ejército en situación de retiro, pasaban a formar parte de muchas instituciones públicas en el país, particularmente las del Sistema de Seguridad, pero no son las únicas, sino también cargos como la presidencia del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social –IGSS–, la Secretaria Privada de la Vicepresidencia, entre otras.

Estos dos actores históricamente enemigos de los Pueblos que habitan el territorio guatemalteco, son hoy responsables de la grave crisis en la que nos encontramos. Y es que la investigaciones y capturas realizadas por la CICIG y el MP son una prueba poderosa que son estos quienes aún mantienen a Otto Pérez Molina en el ejercicio del poder y quienes desean sin lugar a dudas que este sistema continúe, en tanto que les ha generado los suficientes ingresos para que puedan llevar sus onerosas existencias.

Hoy gracias al importante trabajo que ha realizado la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, hemos podido ser testigos de que efectivamente son estos actores los únicos interesados en continuar manejando los hilos de la corrupción y la impunidad. Es que acaso no resulta evidente que en la totalidad de casos de corrupción existente, sean militares quienes resultan ser parte del entramado de corrupción o bien de que en la mayoría de casos siempre resulta que un miembro de las cámaras empresariales sea acusado de los mismos o los otros hechos de corrupción hasta la fecha investigados.

Es de esa cuenta, que la cabeza visible de dicho proyecto de impunidad y corrupción formada por oligarcas y militares defiende a sangre y fuego el mal llamado orden institucional y son estos, quienes con el apoyo norteamericano pretenden llegar al 14 de enero del 2016 creyendo que el cambio de mando distraerá a quienes de manera digna reclaman la transformación del Estado.

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Jorge Santos

Hombre guatemalteco, centroamericano y profundamente latinoamericano, defensor de derechos humanos, amante de la vida, la esperanza, la humanidad y fiel creyente que otra Guatemala es posible.

2 comentarios

  1. Me pareció lamentable que el embajador Yankee nos retrasara la caída del “Negoción Perez”, de seguro asustado por los dichos de la camarilla más recalcitrante del país; a lo mejor asustado por que aparezca el “Hugo Chávez” chapín. Pero no tenemos un Chávez, ni siquiera Sandra Torres tiene semejante carisma, ni mucho menos popularidad para “asaltar” al poder. Yo no me opongo a que la embajada del Imperio se venga a darnos una mano (eso de la SAT es necesario), pero no que impida la caída del régimen más podrido de Guatemala desde el nefasto gobierno de Lucas García.

    Todos sabemos bien como se cortaba el pastel en Guate. Todos. Ahora ya hay evidencias, un informe, PRUEBAS concretas. El financiamiento de los partidos políticos en Guatemala (más bien empresas electoreras como bien las definió Mario Sandoval) empieza con empresarios que aportan de manera “anónima”, a cambio de meter su gente y continuar con las políticas que los favorecen, y cuando no, directamente modificar las leyes para seguir beneficiándolos (CACIF). Luego hay contratistas del Estado, que a cambio de “favores”, dan su apoyo (Alvarado McDonald, Gustavo Alejos, “Tres Quiebres”). Luego, el crimen organizado y el narcotráfico (Armando Llort, Mallrory Chacón, la Hna. de Sandra Torres). Y los medios juegan otro papel en esto. A lo largo de la historia, Prensa Libre ha sido una importante fuente de peso en favor de los candidatos identificados con los sectores tradicionales. El monopolio de los medios televisivos de “san” Ángel Gonzalez es otro factor (candidato que aspira a por lo menos segunda ronda, candidato que viaja a Miami). Luego, medios “independientes” como el “Canal Antigua” o el diario “La Nación”, que responden verdaderamente a los interéses de sus amos.

    Todo lo anterior se da en un pueblo que tenía miedo, asustado y harto de más de 40 años de un conflicto del que no salió nada bueno. Donde te enseñaban en casa “no te metás”, “no digás lo que pensás” o el ya clásico “si lo mataron fue porque andaba en algo”. Pero un buen día, nos hartamos. Y esto, si bien no es más que el inicio de una nueva nación. Dudo mucho que vaya a verla, al menos en su mejor funcionamiento. Pero ojalá mis hijos y/o sobrinos sean los testigos de semejante bendición.

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