Los neoliberales calladitos se ven…

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En el transcurso de esta crisis política e institucional se ha producido una ingente cantidad de opiniones y debates sobre el origen, el contenido y las soluciones al problema que se tiene de una práctica política fundamentalmente corrupta. Incluso es interesante señalar la diferencia que puede haber entre la profundidad de los diagnósticos y el carácter reformista de las soluciones…

Al mismo tiempo, se ha ido expresando y reproduciendo una postura de rechazo claro a los políticos y al sistema: gobernantes y candidatos políticos han quedado embarrados en los escándalos. Ya no se puede pensar que esta corrupción sea una externalidad de la política (Alejandro Flores).

De hecho, una de las virtudes de las protestas ha sido su polifonía. Voces distintas que convergen en algunos elementos comunes (la indignación y el rechazo a los políticos ha sido un elemento persistente), pero que también reivindican exigencias particulares.

Sin embargo, hay un sector que usualmente es bastante estridente pero que en esta oportunidad no ha tenido mayor cosa (inteligente) qué decir: sí, se trata de la mara de la Marro, de los neoliberales o “libertarianos” o como sea que se identifiquen al grupo de columnistas hijos putativos de Hayek, Friedman y el Muso Ayau.

Y no, no es que se les eche en falta. Además, pueden decir (y han dicho) lo que la mayoría de personas en una situación como esta podría afirmar. Y qué bueno que lo hagan. Lo que es evidente es que esta crisis los agarra especialmente impreparados para entenderla o para hacer un análisis significativo de la misma.

Aunque ojo, como lo recuerda Naomi Klein, una crisis siempre es una oportunidad para la aplicación de la doctrina del shock de neoliberalismo económico. Pero esto no es análisis, es receta desafortunada de cocina.

Tan solo aquella que les conté salió diciendo que “lleva años empoderando mentes en Guatemala” o algo así, pero eso lo podría decir cualquier que tenga un su complejo de iluminado o de iluminada, no importa si viene de izquierdas o derechas.

En fin, que los neoliberales calladitos se ven más bonitos…

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Mariano González

Psicólogo errante por otros campos y quizás errado. Ha llegado aquí por azares del destino y haber recibido privilegios inmerecidos, como comer los tres tiempos. Perpetra algunos artículos y ensayos. Fascinado con la imagen del ángel de la historia de Walter Benjamin, intenta (sin saber si bien), seguir la exhortación de "pasar por la historia el cepillo a contrapelo".

2 comentarios

  1. En San Pedro, San Marcos, hay 14 candidatos a Alcalde; la representatividad del que gane será mínima, pero la prensa lo declarará como la máxima expresión democrática; la mitad mas uno les vale. El medio que lo haya apoyado obtendrá beneficios, el que no, lo perseguirá en nombre de la libertad.

    No puedo pensar democráticamente si mi alcalde no representa la mayoría absoluta del pueblo, si mi diputado es el mas vendido que obtuvo el primer lugar en una planilla.

  2. Moisés Berducido on

    ¿Qué podrían decir? Giovanni Fratti (sin ir muy lejos) anda como su mentor, el “enano del alma” exigiendo que no se reforme nada y que los que pedimos cambios todos somos unos “embaucadores comunistas”. La señorita empoderadora ahora trata de “hacerse los colochos” de algo que ni siquiera entiende.

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