Los niños de Epigmenio

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Desde el día en que se los llevaron han pasado cuatro meses y medio. México no es el mismo desde entonces. Marchas multitudinarias en varias ciudades, pero en particular en el propio Distrito Federal, la capital del país, le gritaron al mundo la indignación. El reclamo es y ha sido uno solo: que los devuelvan con vida. Señalan por su responsabilidad al Estado y al mismo ejército mexicano, por la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa.

Diversas acciones dan cuenta de la creatividad en la denuncia. La colocación de pupitres vacíos, es una de las más fuertes imágenes. Pupitres sin estudiantes, con la leyenda “Nos faltan 43”, aparecieron en imágenes en varias ciudades en el mundo. Europa, Asia, el continente latinoamericano, Estados Unidos y Canadá, fueron entre otros, los muchos lugares en donde se multiplicó la representación del aula vacía.

Otra forma de manifestación implicaba mostrar 43 cuerpos humanos en el suelo. Al igual que los pupitres o sillas sin ocupar, los cuerpos caídos también se presentaron a lo largo y ancho del planeta. Y, como en las marchas en México, en otros puntos también se llevaba a cabo el pase de lista. Es decir, el llamar por su nombre a todos y cada uno de los 43 estudiantes para maestro, desaparecidos desde el 26 de septiembre.

Tal y como lo expresa el portal SocialTIC, en la experiencia de fortalecer el proceso de organizaciones mediante el uso de las tecnologías, han encontrado tres valores que resultan clave en procesos de comunicación efectiva. Destacan estos comunicadores que dichos valores son la creatividad, la empatía y la disciplina. “Estamos obsesionados con Ayotzinapa –y no es solo por la tragedia–. Es también por lo que significa para los y las activistas de México y América Latina. Ante un hecho tan profundamente terrorífico y desesperanzador, podemos ver respuestas de personas que no se conformaron con el repertorio tradicional”.

Y uno de esos inconformes con lo tradicional es precisamente, Epgimenio Ibarra, periodista y productor. Desde medidados de diciembre, Ibarra ha sostenido noche a noche el pase de lista de los 43. Cada día, al aproximarse las diez, poco a poco empiezan a reportarse en el perfil de Ibarra las personas que se apuntarán “al pase de lista”.

Localidades en México, Estados Unidos, Centro y Sur América, Europa incluso, conectan en el ciberespacio a la espera de que el convocante, @epigmenioibarra, inicie el pase de lista. Cada nombre de los 43 es recogido en un tuit, junto a la imagen nacida del arte de Ilustradores por Ayotzinapa. Cada cuadro es distinto, como distinta es cada una de las vidas que reclama.

En la iniciativa del pase de lista virtual se conjugan los tres elementos que menciona SocialTIC. Hay creatividad en la forma de realizar la acción, tanto en el hecho mismo del pase de lista como en la imagen incluida en cada tuit. Hay empatía puesto que cada una de las personas que se anota y realiza el pase de lista se identifica con la causa por la justicia para los estudiantes desaparecidos. Hay disciplina porque desde la convocatoria inicial su creador no ha faltado a la cita y poco a poco ha ido acumulando seguidores para el pase de lista. De tal suerte que, cada nombre mencionado tiene cerca de quinientas reproducciones (retuits), noche tras noche.

Los padres de los 43 estudiantes desaparecidos no están solos. Han sido acompañados por la solidaridad humana y espontánea de su propio pueblo. También tienen la compañía de quienes, desde la distancia, encuentran en el espacio virtual y mediante la iniciativa del pase de lista, una forma de estar presentes en el camino por reclamar justicia.

Los niños de Ayotzinapa. Los niños de Epigmenio. Los niños de México. Los niños de la humanidad, son mencionados, noche a noche, en el pase de lista que recuerda a las autoridades responsables de su desaparición que no los olvidamos.

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Iduvina Hernández

Defensora de Derechos Humanos, hija y nieta de gente honrada, convencida de que otro mundo es posible. Sobreviviente de la contrainsurgencia y excavadora de la verdad y la memoria. Como no sé nadar, por eso nado contra la corriente y, cómo pueden ver, no me he ahogado.

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