Los políticos y Twitter

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DanielPor Daniel Santos

#Pajerómetro

La popularidad es uno de los elementos vitales a tomar en cuenta al momento de dedicarse al oficio de político. Si no se es popular, se podrá tener la capacidad para administrar, la preparación académica necesaria, la honestidad, la capacidad de de negociación y otros atributos pero sin popularidad, el político tiene pocas oportunidades de resultar electo para un cargo público. Ejemplos para constatar esta afirmación los hay por montones y, de hecho, nuestros políticos suelen ser el resultado de un bombardeo publicitario sin parangón.

Dicen los que saben de publicidad y mercadeo que no hay publicidad mala y cualquier mención de un producto en los medios de comunicación contribuye a posicionarlo en la mente del potencial consumidor.

Una de las desventajas de sistemas electorales como el nuestro radica precisamente en que los candidatos a ocupar cargos públicos son productos creados en base a intensas campañas de mercadeo y publicidad, donde la apariencia y presencia del candidato está por encima de sus capacidades profesionales e incluso por encima de su carisma. Así, tenemos candidatos-productos siendo ofrecidos a electores-consumidores en una democracia de mercado.

Esta es la principal razón por la que todo el tiempo estamos siendo bombardeados con rostros, banderas, colores y slogans por todos lados (aun cuando no debería suceder dadas las limitaciones legales). El objetivo es el de fijar en la mente de los electores, la imagen del político, sea besando niños, acariciando e incluso cargando ancianos, sacos de cemento o repartiendo flores; el candidato hace cualquier cosa para construir una imagen con la que bombardeará a los ciudadanos.

¿Cuáles son los recursos utilizados para conseguir popularidad? Casi cualquiera, desde bolsas de víveres con fotos del candidato a zapatos con la marca del partido, encuestas de dudosa calidad publicitadas en pseudonoticieros o vallas publicitarias. De unos años para acá, por supuesto: la presencia activa en redes sociales.

En la era 2.0, es símbolo de status y popularidad tener muchos seguidores en las redes sociales, y más aún si se es político. Existe una batalla por la permanente presencia y popularidad frente a la opinión pública en las redes sociales y día a día los candidatos luchan por decidir quién es el más popular, el de mayor presencia virtual, con la esperanza de traducir esa popularidad virtual en resultados electorales positivos.

Inspirado en un ejercicio similar publicado por la revista Forbes en español sobre México, decidí poner a prueba la popularidad de los políticos guatemaltecos en Twitter.

Los resultados pueden ser interpretados de distintas maneras y están a disposición del lector, para que saque sus propias conclusiones.

Para llevar a cabo el experimento utilicé la herramienta https://www.twitteraudit.com/. Los resultados obtenidos son los siguientes:

politicos

El desfase que existe entre algunas cantidades se debe a que algunos perfiles fueron medidos hace varios meses atrás con la cantidad de seguidores que poseían entonces. El sistema guarda esos resultados y los sigue presentando, a menos que uno compre una actualización del servicio. La cantidad de seguidores presentada fue obtenida observando los perfiles el día 18 de mayo de 2015.

Cabe señalar que según los creadores de la herramienta, la exactitud en los resultados que brinda el instrumento no es total, puesto que por ejemplo algunas cuentas en Twitter pueden ser de personas reales cuya actividad es casi nula. Sin embargo, las mediciones que el instrumento hace son lo suficientemente confiables como para hacerse una idea bastante aproximada de la real (o falsa) popularidad de los perfiles sometidos a esta evaluación

Según el documental “Celebridades, marcas y falsos seguidores” (1), en la web pueden contactarse varias empresas dedicadas a la venta de seguidores ficticios para empresas, fundaciones y por supuesto, políticos. En India y Bangladesh hay empresas dedicadas enteramente a crear perfiles en Facebook, Twitter y otros, con el fin de luego vender precisamente una popularidad si bien no del todo ficticia, digamos que un poco inflamada.

Ignoro si esté documentada la existencia de este tipo de servicios en Guatemala, pero no sería algo fuera de lo normal si tomamos en cuenta que se rumora insistentemente sobre la existencia de webcenters dedicados precisamente a hacer tarea de relaciones públicas y activismo político mimetizándose entre la multitud. Y ojo que es posible que el candidato ni siquiera esté enterado de esto, ya que usualmente tienen personas encargadas de manejar la comunicación en las redes sociales.

Para finalizar esta nota, les cuento a los lectores que la cuenta @ElSalmonOpina tiene 1,169 seguidores de los cuales 1,101 son reales y 68 son posibles cuentas fantasmas. Como sea, la honestidad Twitter de la revista del 94% está muy por encima de la de todos los políticos más conocidos de Guatemala. Este resultado no me extraña, la verdad.

* La nota que sirvió de inspiración: http://www.forbes.com.mx/los-gobernadores-mas-falsos-de-mexico/

(1) “Celebs, Brands and Fake Fans”. El trailer puede verse en: https://www.youtube.com/watch?v=ihewn6gTSeU

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