Los puntos oscuros del mercado libre – I –

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LSandovalPor Luis Alberto Ramírez Sandoval

Todo concepto ideológico de apariencia o alcance universal, es construido con el fin de ocupar una totalidad, de sostener cierta eficacia, de hegemonizar ideales, de traducirlos de la noción abstracta a una noción más cercana que pueda aplicarse a nuestra experiencia concreta. Se trata del proceso por medio del cual un contenido X, particular, se erige como el valor X de lo General, de lo que “es”, o “debe ser”.

El establecimiento de una ideología política no se limita simplemente a imponer determinados significados, busca finalmente fundamentar una noción universal. Esta noción debe proporcionar buena lectura entre narración y realidad extra-discursiva, pero también debe proporcionar un marco de auto-referencia, un círculo cerrado en sí mismo que permita que la narración predetermine nuestra percepción de la realidad. Lo que convierte en ideológica una noción es su articulación en determinado ordenamiento, la manera en que la aspiración, la noción se instrumentaliza para conferir legitimidad a una idea especifica.

Ahora bien, ¿qué se supone que significa el libre mercado? ¿Cómo opera este libre mercado? ¿Qué hacemos nosotros frente a este libre mercado? Estas preguntas deberían ser contestadas de buena manera, y no con simple retorica liberal, bajo el pretexto de que no entendemos cómo se mueve el mundo actual, postmoderno y globalizado, de que existe una complejidad mecánica, o multifactorial o, en último lugar, cósmica o divina. Entonces, ¿qué se nos permita entender?

Tratemos de entender la justificación del libre mercado. Si la justificación y legitimación del término ideológico no necesariamente conlleva su existencia fáctica, siempre atañe a su existencia simbólica, política, social e ideológica, pero solo eso. Justificar algo no quiere decir que esto sea correcto, ni siquiera la existencia real de lo que se justifica, supone erigir un discurso, una fachada en la cual pueda poner en acto la escena que se quiere representar.

Los liberales no aceptan que utilizan el libre mercado como noción ideológica, para legitimar y mantener las relaciones sociales de desigualdad y explotación; porque para ellos el libre mercado es una “realidad” ineludible. Sin embargo, lo único real del libre mercado es que funciona como una especie de deidad autónoma y necesaria en la lógica de su discurso, como Otro Absoluto del que no es posible apropiarse, (que erige prohibiciones parecidas al “No comerás la manzana del Árbol del conocimiento”, “Ni entenderás qué es el libre mercado ni cómo actúa realmente”, tu capacidad de conocer la verdadera conexión es limitada), que se limita a cubrir los espacios, que se limita a justificar la dinámica social de la explotación de unos por otros.

Cualquier “negatividad” en su idea de mercado global, es plenamente “imaginaria” resultado de nuestro falso y limitado conocimiento, que no logra entender cómo funciona el mundo. No logramos entender a plenitud el egoísmo utilitarista implacable del mercado. Y si asumimos que no podemos conocer plenamente la magia que arropa la libertad de mercado, que no podemos aprehender nunca su realidad, esto no representa en todo caso un signo de la limitación de nuestro conocimiento, sino un signo de que la realidad misma esta “incompleta”, falsamente armonizada, abierta, inacabada, (como un síntoma que permite intuir la enfermedad ), por lo tanto, en un proceso de devenir, de actualización que permitiría la impronta de datos nuevos, que puedan dinamizar, ralentizar, mantener o bien cambiar esta realidad.
Por una parte se habla de que la libertad individual es lo más preciado, pero de qué libertad se habla exactamente, si bajo el mandato del libre mercado resultamos siendo unas maquinas pensantes, sin verdadera libertad y autonomía, somos meros mecanismos sometidos por completo a las causas y efectos del mercado.

El sujeto utilitarista se desarrolla en base al cálculo de pérdidas y ganancias, de placeres y dolores. La paradoja de la libertad y autonomía resulta entonces en que solo puede mantenerse si nos vedamos el acceso a la “natural” lógica del mercado que nos determina, si nos dejamos poseer y dominar por él. O sea que mantenemos nuestra autonomía, paradójicamente, al limitar nuestra libertad de intervención.

Hay un cuasi-absoluto que no se debe tocar, y que fundamenta mi libertad constreñida. Nos encontramos en una particular situación de libertad, de elegir siempre que elijamos correctamente, de forma tal que lo único que podemos hacer es el gesto superfluo, inocuo, vacio de pretender realizar libremente aquello que me viene ya impuesto.

Por otra parte, en esos discursos mágicos del mercado siempre encontramos una lógica política conservadora, que se relaciona en primer lugar, con una negación implícita: no hay que buscar las causas más profundas en las problemáticas sociales; porque siempre son los autores inmediatos los que tienen la culpa, los responsables de los particulares problemas que se susciten.

Si existe conflictividad social derivada de la concesión de Minería, esto es debido a que los pobladores locales, que se oponen, no entienden que el desarrollo del país necesita esta explotación minera, aunque las regalías que perciba el Estado para poderlo invertir de verdad en salud, educación y las demás necesidades, sean ridículas, (se erigirá la crítica de que el Estado es mal administrador y que no dirige los recursos bien, etc., solo cabría recordar que la misma liberalidad de hoy es la que ha desarticulado y disminuido el poder del Estado, con las consecuencias que hoy vemos y que se levantan como justificaciones claras y naturales) porque cuando se habla de país así, se está haciendo trampa, se habla del país de un segmento particular, del país de la inversión, inversión que se realiza geográficamente en el mismo, pero que se distribuye muy particularmente en un grupo, en un segmento poblacional privilegiado.

Regresando, se ve al mercado como una especie de mecanismo impenetrable, que de un modo supuestamente imprevisible, puede tanto arruinar los esfuerzos del trabajador honesto, como también enriquecer al especulador de Wall Street. Aunque los actos tengan consecuencias inesperadas, existe la idea de que la mano invisible del mercado las guiaba. Cada uno persigue sus propios intereses, pero el resultado final de la interacción de las iniciativas individuales y los distintos propósitos contrapuestos, establecen el equilibrio social global. El mito del emprendedor exitoso, el “American Dream”, se sustentan en ello. El mercado mágico es ese Gran Otro, el espectro misterioso que restablece el equilibrio y “sabe” lo que hace. Se trata también de considerar la idea generalizada de que el capital y los mecanismos del mercado son instrumentos neutros que hay que aprovechar, se excluye a la economía misma de un cambio político real, al establecer que esta es la materia más autónoma, se trata de excluirla de todo ordenamiento o circuito, para que permanezca como está, o cambie si así le da la gana, pero sin ningún tipo de intervención, no se debe permitir que sea manchada por los obreros, por los pobres, por la gente, por el Estado: hay que mantener su inmaculada complejidad autónoma.

Contrario a lo que puede pensarse muchas veces, el discurso sobre la igualdad, está más en boca de los liberales que de los izquierdistas. El tema de la igualdad es el tema ideológico liberal, (burgués para Marx) por naturaleza. Siempre se opone la igualdad formal y la desigualdad de hecho y la manera en que la propia forma de igualdad sostiene la desigualdad de la explotación, se encuentran en el centro mismo de la lógica de mercado. Claro que el camino para superarla no pasa por una verdadera igualdad, sino por la destrucción de las condiciones originarias de esa tensión entre igualdad y desigualdad, es decir, la economía de mercado. Globalización implica entre tantas cosas equiparar a todos los trabajadores del mundo, equiparar la pobreza, igualar a los trabajadores entre ellos mismos, el ideal global es que cueste lo mismo (en tiempo y dinero) la mano de obra acá y en China. El capital global no es para nada racista, afirma y practica gozosamente la igualdad entre un trabajador guatemalteco y un trabajador filipino.

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5 comentarios

  1. WtF!!!!!!!!!!…. y como siempre la basica… la falacia del oprimido y el opresor… yo no se como no han superado eso.. o como lo pinta este articulo: El inútil y el que todo lo puede (el pobre y el rico)…
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    Lo que dices fuera valido, si asumimos que un pobre jamas de los jamases podrá lograr tener riqueza y que siempre de los siempre sera pobre (algo místico, nada de autodeterminación)… la otra es que asumes que son inútiles, meros utilitarios (no seres pensantes capaces de decidir)… que no tienen fines ni sueños… pobre, pobre… maldito pobre… como que fuera un que hacer… pero eso es miopía ideológica izquierdosa que dice “sos un inútil” porque no estas “educado” (si entiendes el discurso de la educación “es la solución)… y desde entonces el campesino y el obrero es INÚTIL y estúpido… y por supuesto el Marxismo su salvación… por eso los pobres necesitan de alguien (Marxista de preferencia, pero también hay derechistas) especial que los saque adelante… que maneje sus sueños, les diga que soñar… y por supuesto les diga en que GASTAR…
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    No voy a explicar el Libre Mercado, porque asumo que “lo entiendes”… pero en tus paradigmas no funciona, porque tu paradigma es destruccionista… osea “el ser humano es incapaz de superarse” (necesita un sistema educativo y títulos para ser alguien..-idioteces-)… y como el libre mercado predica al humano CAPAZ… y por consiguiente la creencia en la realidad, o sea que no existe la predestinación, solo el esfuerzo.. y eso malvado… que la gente gestione por si misma sus esfuerzos…
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    Como sabrás (si atacas es porque lo sabes), el sistema económico de libre mercado, lo que pretende es separarse del estado, o sea romper todo vinculo “ideológico” que puede distorsionar las decisiones económicas libres de los individuos… o sea sencillo: que el estado no se meta en tu bolsillo.. eso es libre mercado..
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    Sigo en lo mismo como es que alguien puede pensar que las personas son inútiles cuando se ve que pueden sembrar la tierra, la verdad no se (el marxismo y su lucha de clases)… fíjate te doy un chivo… -el estado tiene tres poderes- pero esos tres poderes tienen que estar divididos (lo sabrás muy bien).. pero el estado forma parte de los “otros tres grandes poderes”: Estado, Economía y Religión… los tres mas grandes poderes existentes en la humanidad.. y tienen que actuar por separado, la historia es testigo de los desastres de mezclar esos poderes… por ejemplo Socialismo =Economía+Estado (Los Nazis)… Monarquías= Estado+Religión… si entiendes estos tres poderes entiendes el porque separar la economía del estado… pero es cuestión de creer en los seres humanos…
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    Libre Mercado= que la religión, ni el estado se metan… sencillo..

  2. Estimado lector: no me refiero a los pobres como inútiles, me refiero a que las condiciones económicas, sociales, ideológicas y políticas que el libre mercado impone no permiten a la gran mayoría la posibilidad de vivir dignamente. Que no existe una libertad absoluta de decisión, sino que nuestra libertad se encuentra limitada precisamente por esas condiciones. Condiciones que también permiten la fama, la fortuna,el éxito y el dinero (ideales máximos de la globalización), pero, cuantos sueños americanos se alcanzan, y cuantos se vuelven cenizas?
    Si se entiende un paradigma destruccionista, es porque en realidad la globalización, el libre mercado y su voracidad no tienen reparos en destruir, poblaciones, tierra y demás en aras del progreso y la creación de riqueza material, que no es distribuida para todos los hombres libres que habitan el mercado.
    Muchas veces se habla de des politización de la economía, cuando conviene, que no se manejen los precios, pero eso si que el estado intervenga legalizando de determinada manera, acorde a intereses de empresas, multinacionales y mineras.
    No pretendo ser marxista ni izquierdoso,( trato de ser critico ante ambas ideologías y sus excesos) si mencione a marx es porque expone como opera el capital sus mecanismos y su ideología, que es la intención del artículo. Exponer precisamente que el mercado libre no es puro, casto, inocente y carente de ideologia, sino mas bien que esa pretención de mantener al Estado fuera de las finanzas (personales, regionales, grupales, etc) el querer desvincular al Estado y a cualquiera de las finanzas es un objetivo primordial del liberalismo, algo en lo que si estamos de acuerdo, yo consideró que eso es intencional e ideológico y usted no, cuestión de posturas empíricas y fácticas distintas supongo.
    Y por último, agradezco la atención y el debate, que permite este espacio, y nuestra libertad (constreñida o absoluta) hacer de manera respetuosa y digna.

    • Creo que no entiendes lo que escribes: si hablas de una mano guiada y de privilegios, lo que dices es que existe una intervención del estado o estados.. en el caso de la globalización, sencillo, es la intervención de los estados en el comercio internacional (o sea no es libre mercado)… lo que estas describiendo es la intervención de los estados en la economía…nada de libre mercado, es irónico criticar y libre mercado con intervencionismo.. bueno una contradicción de fundamentos…
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      Si alguien produce camisas, va necesitar “mas tela” que alguien que solo las compra.. o sea la distribución de los recursos/riqueza es lógica, pero, fíjate bien, después la riqueza se redistribuye por medio de productos… en una redistribución natural… nadie va producir 100 mil camisas para quedárselas, las va a tener que comerciar (distribuir su riqueza para obtener ganancias)…y así todos ganan… el que fabrico las camisas obtiene su ganancia y el consumidor obtiene su producto (la riqueza fue distribuida por toda la humanidad por medio de ropa)…-por eso el libre mercado- propone una distribución natural de los recursos (la mayoría transformados en productos)… Voracidad en un libre mercado ¿? … a quien le conviene mas que existan arboles al carpintero o al consumidor de muebles… mas obvio “a quien le conviene mas” sembrar arboles al productor de papel o al escritor… si notas bien, al carpintero y al papelero es a los que menos les conviene que se acaben los bosques, porque de donde sacan su materia prima… “Voracidad tienen que interpretarse como una acción colectivista por escasees para sobrevivir”.. o sea que se acaparen recursos por sobrevivencia, como sucede en Venezuela actualmente… en otras palabras la voracidad solo la encontraras en donde este limitado el acceso a un recurso… a mas limites el acceso a los recursos mas voracidad…
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      Formas otra falacia: Los sueños y ideales NO son estándar… nadie quiere lo mismo…
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      Bueno tus puntos oscuros describen un intervencionismo… la verdad es, que en la actualidad, libre mercado hay muy poco… has creado un oxímoron.

  3. Mariano González
    Mariano González on

    “El interés del comerciante consiste siempre en ampliar el mercado y restringir la competencia”. Lo dijo el “marxista” de Adam Smith, que por lo menos no daba cuent.

    • Gooooooooool!!!!!!!…. de que estas hablando…
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      (Libre mercado) En una carrera, salen dos o mas “competidores” (para existir la competencia tiene que existir mas de uno)… ninguno con privilegios, todos igualitos ante los jueces, y todos salen del mismo lugar y en las mismas condiciones… el ganador es el ganador (el que tenga mejores capacidades), su única manera de ganar es “ampliar” la distancia entre sus contrincantes para poder restringirlos o contrarrestarlos y así ganar… pero para lograr eso, tiene que entrenar duro, buscar los mejores métodos de entrenamiento,…esforzarse al máximo.. pero lo tiene que hacer por iniciativa propia (privada)… por que siempre el que gana es el que mejor lo sabe hacer (competencia)… Ahora imaginemos que los jueces (el estado) deja que un participante utilice bicicleta…o que salga 1 hora ante que los demás competidores…que esta pasando.. -porque el estado es el juez- y el único capaz de validar la participación del tramposo… dos cosas distintas, una es que un comerciante se enfrente a otro comerciante, compitiendo en quien hace mejores productos y otras es que el estado intervenga premiando a los tramposos (los peores)…

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