Malcogientes y la Sensual Expo

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#QuieroSensualExpo

Por primera vez se realizará en Guatemala la Sensual Expo, un evento de conocimiento y entretenimiento donde se podrá hablar sin tapujos de sexualidad. Se llevará a cabo en Finca La Mansión, km. 21 carretera a San Lucas, el sábado 13 y domingo 14 de febrero.

La ubicación y fechas originales eran Parque de la Industria, 6 y 7 de febrero. Los organizadores reservaron con meses de antelación, dieron un anticipo de Q10,000 y pocas semanas antes del evento fueron notificados que el evento se cancelaba por justificaciones tan insultantes como “somos una sociedad bien conservadora”. “Menores de edad podrían ver la publicidad del evento”, y otros eufemismos para decir al fin que organizaciones religiosas estaban tras la censura del evento, y así COPEREX incurrió en el delito de discriminación y causó daños y perjuicios.

Queda demostrado una vez más el enorme poder de la religión en Guatemala. La sexualidad es vista como algo sucio, prohibido y perverso. ¿Qué produce esta visión distorsionada? Hordas de malcogientes, personas que nunca han experimentado la plenitud sexual, y que van por la vida arrastrando la pesada carga de miedos, tabúes y limitaciones.

Somos seres sexuales, desde antes de nacer. La sexualidad es parte ineludible de nuestro ser, suprimirla o evitarla solo causa graves daños emocionales con secuelas para toda la vida. Un instinto natural siempre busca un canal y si no encuentra uno sano y fluido, tomará uno desviado y accidentado para expresarse.

No nos sorprendamos de que existan tantos moteles como iglesias, tantas personas aparentemente con el matrimonio ideal y una o varias vidas ocultas. No nos preguntemos por qué hay tantos femicidios o embarazos en niñas. No nos cuestionemos sobre la violencia en ebullición que busca pretextos para desquitarse con cualquiera, en el tráfico o en el estadio. Todas esas patologías se originan de la represión sexual.

Más allá de las manifestaciones externas de esa frustración, ser un país de malcogientes ocasiona que seamos resignados y dóciles. Si no nos podemos empoderar de nuestros propios cuerpos, ¿cómo podremos hacerlo de algo más? ; si estamos acostumbrados a obedecer la voz del represor, y a sentirnos sucios y malos por sentir deseo sexual, también lo haremos por ser “malos guatemaltecos, de esos que se quejan y no proponen”. Eso también explica porque millones fueron a validar con su voto un sistema obsoleto, en lugar de exigir reformas.

La represión sexual tiene consecuencias mucho más profundas y ha sido a lo largo de toda la historia una herramienta fascista.

La íntima relación entre un pueblo fanáticamente religioso, reprimido sexualmente y pasivo en su ejercicio ciudadano no es casualidad.

Es la receta para la víctima perfecta.

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Elizabeth Rojas

Mujer, feminista, irreverente apasionada de la vida, comprometida con la salud mental. Escéptica e irónica, pero creyente en el poder de las redes sociales, la herramienta ignorada.

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