Mantener abierta la puerta del cielo

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La conminación llegó más o menos así: “Mire, mejor cierre su ‘casita’ porque aquí la única historia que se contará es la del palacio en el museo”. Esa fue la recomendación que una ejecutiva de la Fundación G&T Continental le hizo a Mayarí de León, hija y promotora de la memoria del maestro, escritor y poeta, Luis de Lión, detenido-desaparecido desde el 15 de mayo de 1984.

Mayarí de León ha dedicado más de una década en el esfuerzo por mantener viva la memoria de su padre y del legado de él a su pueblo natal, San Juan del Obispo. Un pueblo de indios, como lo describiría Severo Martínez Peláez, en donde durante la invasión española los pobladores fueron entregados como objetos, en propiedad, a los españoles que se ubicaron en esos terrenos. De ahí la imposición de apellidos españoles a quienes formaron parte de las encomiendas. Para rebelarse a ese abuso contra la identidad, como escritor y poeta, el maestro Luis de León cambió su apellido a “de Lión”. Una forma en la cual también rendía tributo a su madre, a quien le costaba pronunciar el español.

La Casa, Biblioteca, Museo Luis de Lión, funciona en San Juan del Obispo hace casi una década. En ese tiempo ha crecido en su impacto, dentro del terreno pequeño que ocupaba la casa paterna y materna del artista. Sus libros, esos en los cuales se inspiraba para sus clases y que fueron la primera biblioteca del pueblo y para el pueblo que habitaba, fueron la base para la colección bibliográfica que hoy está a disposición del público. Cuenta Mayarí que durante sus primeros años de maestro, cuando inició la construcción de su patrimonio en libros, Luis de Lión consiguió que personas de la misma aldea, cackchiqueles como él, conservaran la misma. Esos libros fueron escondidos del ojo criminal que buscaba eliminarlos y sobrevivieron cateos, persecución pero nunca sufrieron olvido. Hoy están a la mano de las y los niños, de las y los jóvenes que visitan el proyecto.

La Casa Biblioteca Luis de Lión, es un proyecto que reúne también a niñez y juventud deseosa de aprender música e interpretar marimba. Las Brisas de San Juan del Obispo es hoy un conjunto musical que tiene tal grado de profesionalismo que, cuando hay ensambles de marimba juvenil es quien conduce los conciertos. Todo ese esfuerzo ha significado años de lucha incesante, de afrontar la incomprensión y, sobre todo, de romper el estigma.

Ese estigma que estaba implícito en la conminación de la ejecutiva de la Fundación G&T Continental. Esa entidad, extensión social de una empresa bancaria, se hizo cargo de la más reciente restauración del Palacio del Obispo (apelativo por el cual la aldea lleva ese nombre). Resulta que Luis de Lión también fue un militante comunista, por lo que fue perseguido por el Estado que lo desapareció y, al parecer ejecutó, según se desprende de la ficha 125 en el documento conocido como Diario Militar.

Resulta que la restauración del Palacio Arzobispal no se enfocó en el prelado que le da nombre al lugar y a la aldea, Francisco Marroquín primer arzobispo de Guatemala. No, no reivindica el aporte de Marroquín a la educación en el país. En realidad, la restauración promovida por la entidad bancaria es en para agasajar a otro arzobispo, Mariano Rosell y Arellano, célebre por su rol en la conspiración  que derivó en el derrocamiento del presidente constitucional Jacobo Árbenz Guzmán y, por supuesto, en la protección y soporte del mal llamado Movimiento de Liberación Nacional (MLN) o partido de la violencia organizada. De la mano del MLN surgieron los escuadrones de al muerte. Rosell y Arellano fue un apadrinado de dicho grupo y sus acciones que representaron violaciones graves a derechos humanos. Su bandera política era el anticomunismo a ultranza.

De ahí que resulte incómodo para la fundación de marras, que junto a su culto a la ignominia exista una casita que se llena de sonidos, de risas, de vida, en una continuación del esfuerzo alfabetizador de un maestro, poeta y escritor que dedicó su vida a un mundo mejor. La Casa de Luis de Lión es un espacio y un proyecto que debe llenar de orgullo a quien lo dirige y a quienes le apoyan. Lástima que los restauradores del palacio de obispo sean incapaces de ver que ambos proyectos son un complemento perfecto en la interpretación de la historia condensada en “La puerta del cielo”, que vale la pena mantener abierta.

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Iduvina Hernández

Defensora de Derechos Humanos, hija y nieta de gente honrada, convencida de que otro mundo es posible. Sobreviviente de la contrainsurgencia y excavadora de la verdad y la memoria. Como no sé nadar, por eso nado contra la corriente y, cómo pueden ver, no me he ahogado.

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