Marx, el humanista

0

El 5 de mayo de 1818, hoy hace 200 años, nació Karl Marx, el mayor pensador del milenio según una encuesta mundial de la BBC publicada en 1999.

Es un hecho incontrovertido que la obra filosófica, política, económica, analítica y literaria de Marx marcó un antes y un después en la comprensión del funcionamiento del mundo capitalista que él, como ningún otro ser humano, logró esclarecer.

A Marx llegué casi por casualidad, buscando razones que me explicaran la realidad de mi país, de su sociedad y me dieran luces para encontrar soluciones para cambiarla y si posible, mejorarla. Fue gracias a Mario Roberto Morales y a su inmensa generosidad y paciencia para con un pequeño grupo de veinteañeros y treintañeros que logramos adentrarnos en el Manifiesto, Las Tesis sobre Feuerbach o el 18 Brumario. Luego vendrían Agustín Cueva, Mariátegui y Gramsci.

Las lecturas, las discusiones y los debates en las sesiones de estudio que teníamos en la casa de Mario Roberto fueron fundamentales para entender el profundo humanismo que impregnó todo el trabajo de Marx. Por supuesto, pasaron también tardes o noches de enojo, desilusión y rabia al ir entendiendo lo implacable de un método de “análisis concreto” que busca explicar la “realidad concreta.” Y si esa realidad concreta es la de Guatemala imposible no beber el trago amargo.

De Marx se ha escrito y se seguirá escribiendo mucho durante por lo menos otros doscientos años más. En contra, a favor y todo lo contrario.

Yo me quedo con los postulados, las explicaciones y todos esos razonamientos que ayudan a entender que el ser humano no puede ni debe ser explotado por nadie ni nada por el ánimo de la acumulación obscena de dinero o de bienes en unas pocas manos.

Ni la vida, ni el tiempo, ni las relaciones con otros seres humanos pueden tener un precio pues ningún salario podría pagarlo.

Por eso es urgente retornar a esos valores resurgidos con la Ilustración, a ese mensaje que nos hace entendernos miembros de una misma Humanidad, hermanos entre nosotros y no engranajes de una maquinaria productora de bienes y servicios. La sociedad, nuestra sociedad, es más que eso.

Hoy más que nunca necesitamos entendernos como parte de un país que requiere más solidaridad y coraje para construir una sociedad más justa y menos violenta, en donde no sean mayoría los excluidos, los marginados, los olvidados. Hoy la realidad no es esa pero puede y debe cambiar para mejor.

Los niños de hoy lo merecen. Y los de mañana también.

Share.

About Author

Juan Carlos Carrera

Abogado especialista en materia ambiental y administración pública. Escribo en El Salmón desde octubre de 2013. Creo en la palabra como uno de los mejores medios para construir puentes entre las personas, exponer nuestras ideas y abrirnos a los demás: Fragoso es un intento de ello.

Leave A Reply