Matar la vida

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Durante la reunión de gabinete del 22 de junio, el inquilino del despacho presidencial recibió otro susto. El Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN), informaba que para recuperar las condiciones de vida en el río La Pasión, en Sayaxché, Petén, se requiere de cinco años ininterrumpidos de trabajo. La flora y la fauna del afluente, así como de los alrededores en sus más de 12 mil kilómetros cuadrados de cuenca, ha muerto.

De manera que, las comunidades de los alrededores del río, así como las de Sayaxché, están por ingresar a un mundo del que, en la Guatemala de la corrupción no hay retorno: el mundo de poblaciones damnificadas por fenómenos que impactan su entorno vital. Y eso ha significado para estas comunidades, el definido como ecocidio ante la muerte de más de 23 especies en el río. Especies de las cuales cinco se encontraban en nivel de alerta y por lo menos una había sido declarada en extinción.

La mortandad de peces se presentó inicialmente el 28 de abril. Las comunidades del área actuaron de inmediato y se reunieron con la industria cercana al sitio, la empresa Reforestadora del Petén Sociedad Anónima (REPSA). La entidad reconoció en un primer momento que las pilas de desecho de la industria habían rebalsado por la lluvia y habían inundado el río.

El reporte inicial del Centro de Estudios Conservacionistas (CECON) de la Universidad de San Carlos (USAC), precisa que del análisis efectuado a las muestras de agua en el río se deriva que este perdió oxígeno en cantidades alarmantes debido a la contaminación con deshechos de palma. Esta hipótesis encajaría con el primer reconocimiento de REPSA sobre la responsabilidad empresarial por los hechos y el hecho de que la palma africana en tanto monocultivo extensivo es, en definitiva, contaminante y destructor del ambiente.

Circunstancia que se estaría produciendo con la anuencia de las autoridades nacionales o, como mínimo con su negligencia por cuanto REPSA operaba sin por lo menos dos licencias fundamentales para funcionar.

Sin embargo, también surgió la hipótesis de que los peces habían muerto por malatión, un pesticida prohibido en Guatemala y en varios países, debido a su alto nivel de toxicidad. Esta idea surgió al inicio, luego llegó el informe del CECON y finalmente, el laboratorio de toxicología del  Centro de Información y Asesoría Toxicológica (CIAT) de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacia, también de la USAC, señala que las muestras de peces examinadas indican la presencia de malatión en los mismos.

En tal sentido, pareciera que hay dos versiones sobre el origen del mal. Sin embargo, en realidad, más que dos versiones antagónicas, en realidad podría tratarse de dos situaciones complementarias. Las muestras para empezar son de distinta naturaleza. El CECON examinó muestras de agua del río, las cuales no contenían el pesticida pero sí altos niveles de materia orgánica proveniente de la pulpa desechada de la palma. El CIAT y el laboratorio del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF), examinaron peces.

Pero, más que debatir sobre la o quizá, las causas de la tragedia ecológica y por tanto de vida, se trata de actuar en el sentido de identificar las responsabilidades e iniciar la atención urgente a las comunidades. Las mismas han exigido que se detenga las operaciones de REPSA  y que se declare Estado de Calamidad Pública, a fin de atender con urgencia las necesidades en el área.

Sobre la primera demanda, pese a que hubo una orden de juez para que se produjera, no hay certeza de que REPSA – en la cual denuncian los comunitarios, hay intereses del diputado Manuel Barquín del partido Libertad Democrática Renovada (LIDER)-, parara sus funciones. Sobre la segunda, por desgracia no se ve que el gobierno en crisis esté decidido a trabajar y actuar con la urgencia que le caso amerita.

Mientras, REPSA que es una compañía subsidiaria del grupo HAME, sigue tranquilamente produciendo aceite, contaminando el río y matando la vida.

Fotografía: Marvy Leonardo Requema tomada  cpr-urbana.blogspot.com .

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Iduvina Hernández

Defensora de Derechos Humanos, hija y nieta de gente honrada, convencida de que otro mundo es posible. Sobreviviente de la contrainsurgencia y excavadora de la verdad y la memoria. Como no sé nadar, por eso nado contra la corriente y, cómo pueden ver, no me he ahogado.

1 comentario

  1. Malatión… juajua… no defiendo a Repsa… pero ese pesticida ilegal… es utilizado para la fumigación de la mariguana…plantaciones que abundan en Sayaxché y lugares aledaños…. vayan y suban a la montaña, y desen un taco de ojo con la verdad… las mismas comunidades con sus siembras ilegales se pasearon en el rio.. todo por quitarle el hongo a la planta de mariguana…
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